lunes, 1 de octubre de 2012

El secreto de la informática (y del inglés)

Que los ordenadores son malvados, lo sabemos todos.

El secreto del inglés ya lo explicó José Mota en un excelente sketch en el que Michelle Obama era entrevistada por Larry King, y ante la incapacidad de la Primera Dama de entender las preguntas le confesaba que realmente el inglés no existe, y que el truco está en hacer como que lo entiendes, como en el cuento del traje nuevo del Emperador. Y así es, realmente el inglés es una cosa que una gran parte de la población se inventó para tomar el pelo al resto. Si yo escribo "english is that thing that a half of the population invented to mock to the rest of them", nadie sabrá lo que he escrito, porque no tiene sentido. Simplemente, los que afirman saber inglés se inventarán lo que pone, y el resto les seguirá la corriente. Y quien diga que no, miente de forma bellaca.

Cosa parecida pasa con el tema de la informática y los ordenadores. Realmente los informáticos no entienden los ordenadores (no les culpemos, nadie es capaz de entenderlos), pero a cambio los ordenadores sí nos entienden a nosotros. Así, existe un acuerdo tácito entre informáticos y ordenadores, que hace que estos suelan arreglarse mágicamente en presencia de uno de ellos. 

El truco de la informática, y esto lo dirá cualquiera, es preguntar a alguien que sepa. Tanto si tienes nivel de usuario básico, como si sabes algo más. Preguntar al de al lado es clave. De hecho, ni siquiera es imprescindible que la persona a la que preguntas sepa de informática, siendo suficiente que creas que la persona a la que preguntas sabe de informática. 

Esta afirmación, que parece absurda, es el verdadero secreto de la informática, y se demuestra de forma sencilla.Y si no, ¿cuántas veces se da la siguiente situación?

El ordenador no funciona. Pongamos por ejemplo que el teclado no responde. Probamos con todo, y al final acabamos por preguntar al de al lado. Mágicamente, el teclado funciona. Y donde digo teclado digo ratón, impresora, conexión a Internet, o una compilación de datos en SQL. Aquí cabe señalar que es importante a la hora de fingir que se sabe de informática alternar siempre palabras complicadas con secuencias de 3 consonantes mezcladas al azar (a veces se puede usar alguna vocal, pero no es conveniente abusar de ello), de forma que parezcan siglas de algo. Ejemplos; sincronizar el FTP, formatear la CPU, estabilizar el FTL o rebobinar la KST.

Esto último tal vez sería más discutible, pues cada cual tiene su método. Pero lo que es más claro, y es que además pasa de verdad, es que muchos problemas informáticos, tanto a pequeña como a gran escala se solucionan muchas veces solo con pedir ayuda. Sin necesidad de que nos la den. A mí me pasa muchas veces en la oficina, donde por alguna extraña razón se piensan que sé de informática (como podrían pensar que sé de hagiografía, o de cromatografía iraní), y hay veces en las que me piden sopitas por pequeños  informáticos, que yo estoy encantado de poder solucionar en la medida de mis muy escasas posibilidades. Pero a veces los problemas se solucionan con mi mera presencia. Y también me pasa a veces en casa, que el ordenador da guerra, y en cuanto pregunto a mi compañero de piso, informático él, los problemas desaparecen por arte de magia, sin siquiera levantarse él del asiento (y sin que haga nada por control remoto, como sería lógico pensar).

Esto nos lleva a que los ordenadores saben cuándo estamos hablando de ellos. Son seres de naturaleza mezquina y egoísta, pero con una baja autoestima, que les hace querer ser siempre el centro de atención. Eso explica sus pataletas. Pero también muestran una especie de miedo al informático, y su mera presencia sirve para desenmascarar sus falsas dolencias. Como el falso enfermo que parece sanar milagrosamente con la mera mención del médico, o también como el niño que ceja en sus trastadas al escuchar un "niño, voy a llamar a tus padres".

Por tanto, parece claro que la solución para los problemas tecnológicos es preguntar a alguien que creamos que sepa. Y es importante hacerlo en presencia del ordenador, pues si no, no servirá de nada. Y si no disponemos de nadie que entienda del tema, lo importante es que el ordenador no se dé cuenta (porque entonces estamos perdidos) y preguntemos a alguien que finja saber de ordenadores. Si conseguimos que el ordenador se lo crea, habremos ganado la partida.
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