jueves, 11 de octubre de 2012

[Título copiado] ¿Cómo se puede ser tan sivergüenza?

Seguro que tiene el beneplácito del Ministerio de Incultura. 

En más de una ocasión he hablado aquí de la mal llamada piratería, y he dado mi opinión al respecto. Hoy vengo a comentar esta foto que he encontrado aquí, en un artículo cuyo título me he visto obligado a "piratear", en el que nos muestran visualmente un ejercicio de cinismo, del que aún no he sido capaz de superar la estupefacción que me ha provocado.

La foto, según cita la fuente, es de un libro de texto de 4º de primaria (dirigido a niños de 10 años y a José Ignacio Wert) de la editorial Anaya. En él, tiene la santa desfachatez de llamar piratería a algo que NO LO ES, y llegando a los extremos de comparar el secuestro de un barco con el intercambio de una película o un libro. Todo ello, además, con un rigor y una objetividad, al menos en la parte que se ve, que brilla por su ausencia.

Muy elegante intentar adoctrinar a infantes de 10 años con ideas palmariamente falsas. Me pregunto también si les explicarán a los niños que prestarle un disco o un juego de la consola a un compañero de clase es algo tan horrible como provocar la angustia a un grupo de personas, amenazando sus vidas, o privar a alguien de sus bienes.

Me pregunto también si estos señores que tan alegremente usan la palabra "robar" serían capaces de discernir que el robo requiere, por su propia naturaleza, que la víctima deje de tener aquello de lo que te apropias. 

Aunque prefiero hacer uso de la ironía y admitir que mi verdadera indignación es porque comparan un pecado casi venial y simpático, como es la práctica del filibusterismo, con héroes de la cultura popular como Jack Sparrow, Long John Silver o el Pirata Garrapata con un crimen tan atroz como el de intentar obtener y transmitir material cultural.
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