lunes, 15 de octubre de 2012

Frankenweenie

Volvió de la tumba para seguir con sus monerías.

 Tim Burton tiene dos películas: color y blanco/negro. Y con excepciones, como la aburrida "Alicia en el país de las maravillas", a mí me suelen encantar. Podríamos hablar también de un tercer subtipo, que es el de animación, donde están las maravillosas "Pesadilla antes de Navidad" o "La novia cadáver".

Aquí entraría Frankenweenie, donde nos topamos con la estética gótico-sombría de Tim Burton, que codo a codo con Disney nos trae la entrañable historia de un simpático perro que muere de forma trágica, y cuyo dueño, el niño Victor Frankenstein, se resiste a perder. Así que, emulando la novela de Mary Shelley, el niño científico consigue revivir a su querido amigo. Con insospechados efectos.

La película, además de tierna y divertida, es un auténtico homenaje a las películas de terror antiguas, las de Boris Karloff, Bela Lugosi y compañía, estando plagadita de divertidísimas referencias (a bote pronto; la Momia, Godzilla, el Hombre-lobo, Super-8, Drácula...), y con una estética que trata un poco de imitar aquel estilo, en una película que solo podía ser de Tim Burton.

A mí me encantó.
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