viernes, 24 de julio de 2015

Género neutro

Un empoderado masculinón.

A raíz del, en mi opinión, mal llamado "lenguaje inclusivo" y sobre este concejal asturiano que ha decidido, despreciando las normas del lenguaje, usar el plural femenino para todo, tenía el debate sobre género neutro en castellano, y sobre cómo es una falacia que se use el masculino para el plural, y que realmente se usa el neutro, que coincide en la forma de la misma manera que coincide, por ejemplo, la segunda persona (en usted) con la tercera, o la primera con la tercera en las formas subjuntivas.

Y que si vamos a ponernos a coger las cosas con papel de fumar y sacarlas de quicio de manera absurda, bien se podría argüir que el lenguaje es hembrista, puesto que el femenino tiene plural propio y el masculino tiene que contentarse con el común.

Sobre el tema, especialmente acertada me parecía esta explicación que hacía mi amigo Matías (que entre sus defectos está el de ser filólogo), que decía lo siguiente:

No hay un solo estudio que ligue el uso del género gramatical masculino a una tendencia social ni a una supuesta "ideología" masculina. Sólo mucha paja doctrinal de algunas corrientes radicales de la sociología contemporánea ligadas estrechamente al feminismo. Nuestra lengua viene del latín, que contaba con tres géneros. Tanto el masculino como el neutro de la primera declinación terminados en "-us" "-um" dieron "-o" por evolución fonética espontánea. El femenino de la segunda declinación, terminado en "-a" se quedó en "-a", porque las aes finales no cambiaron por tratarse de una vocal fuerte. Es decir, tanto el neutro latino como el masculino desembocaron en "-o". O sea, "totus" y "totum" dieron "todo", "tota" dio "toda".

La lengua no la decide la gente. Nunca ha sido así y nunca lo será. Estos gurús políticos se basan en interpretaciones superficiales de la lengua. Nuestra lengua (cualquier lengua) tiene una complejidad estructural notabilísima. Con una interpretación superficial de su funcionamiento no se puede pretender conocer el por qué de su forma.

Hagamos un pequeño experimento de competencia lingüística bastante intuitivo:

Tenemos la siguiente oración: "Es molesto que me hables así". Oración con verbo copulativo, un atributo y un sujeto que es una oración subordinada de sustantivo. No puedo decir "Es molesta que me hables así", no puedo decir "Es molestos que me hables así". ¿Por qué? El atributo concuerda en género y número con el sujeto (María es alta, Pedro es alto, Juan y María son altos). Pero en este caso el sujeto es toda una oración ("que me hables así"). La oraciones no expresan objetos, expresan conceptos. Los conceptos no tienen sexo, ni número. Por eso el verbo concordará con ellos en su forma más indefinida (tercera del singular) y el adjetivo concordará en su forma neutra (el masculino). Una de las mejores pruebas de que el masculino asimiló las funciones del neutro está contenida en este ejemplo. Hay muchos otros ejemplos y sin necesidad de escarbar: Juan y María viven juntos, están casado, son divertidos, etc.

Y añadía como fuentes, para quien las quiera leer:

http://www.fundeu.es/noticia/todas-las-vascas-son-vascos-y-muchos-vascos-tambien-vascas-genero-y-sexo-en-el-castellano-6469/

http://www.rae.es/noticias/el-pleno-de-la-rae-suscribe-un-informe-del-academico-ignacio-bosque-sobre-sexismo

Luego ya que cada cual haga lo que le salga del alma (expresión que en el medievo habría sido machista y excluyente, por cierto), que yo por mi parte seguiré usando lo que considero que es el lenguaje gramaticalmente correcto.
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