sábado, 13 de febrero de 2016

Superbowl 50

El amigo Manning se redimió a lo grande.

Igual que hace dos años, ayer nos volvimos a reunir para ver en glorioso diferido la final de la Superbola, uno de los eventos deportivos más seguidos del mundo y al que aquí se le hace poco caso, pues el fútbol americano no es que goce de gran tradición en Europa.

Nuestro planteamiento, igual que el de hace dos años: reunirnos con comida delante de la tele y ver un partido con el que no nos enteramos de la misa la media. Pero antes de empezar el partido, elegimos de qué equipo "somos" y eso le da una emoción. Hace dos años el azar quiso que yo "fuera" de los Broncos de Denver (que perdieron estrepitosamente), y como este año repetían aparición, pues tenía que ser fiel a los colores.

Y la verdad es que la tontería de tener un equipo al que animar no es que le dé un toque, es que consigue generar interés por el partido. Ahí que acabé pegando botes en el sofá, sobre todo cuando, a pesar de ser favorito el otro equipo (los Carolina Panthers) los Broncos ganaron el partido gracias a su genial defensa. Un partido que hasta cerca del final estuvo bastante interesante. 

¡Y ganó mi equipo!

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