miércoles, 7 de junio de 2017

Déjame salir

¿Y esto va a ser así todos los domingos, cari?

Película de terror que, confieso, fui a ver porque no había otra cosa. Y mire usted por dónde, me ha gustado bastante, pues es inquietante y bastante original, y con algunos toques desenfadados, que ayudan a amenizarla, y aunque en algunos momentos peca de buscar el susto fácil, el conjunto cumple muy bien. 

Esto va de que Chris, un fotógrafo negro (lo de que sea negro es relevante para la trama) tiene que ir a pasar el fin de semana con los padres de su novia, un adinerado matrimonio de médicos que viven en una apartada y acogedora casa en el campo. Al principio todo es encantador y amable, casi hasta el punto de dar mal rollo, y poco a poco se irá desentrañando algo mucho más siniestro. 

Diría que es una versión siniestra de Adivina quién viene esta noche, con elementos de Arrástrame al Infierno o Tú eres el Siguiente, y consigue bastante bien transmitir las sensaciones del protagonista, de extrañeza ante lo que pasa, de incomodidad ante ese racismo condescendiente y amable (que puede resultar más violento que el abiertamente hostil) o de agobio al... no poder salir.

La película va dejando caer las pistas, hasta desvelar el verdadero terror. Un terror genuinamente lovecraftiano y agobiante, para una película con muchos elementos para ser una partida de "Cultos Innombrables", y más concretamente de "Fundido en Blanco", pues ver la película era revivir la gloriosa partida "Los Pecados de la Carne" (de la que supongo que podría hablar algún día).

Lo que sí me alegro es de haber ido sin haber visto el trailer, pues desvela muchas de las sorpresas de la película.
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