Enésima película de maldición que mata gente. En este caso individualizada en un silbato mexica que aparece en la taquilla de un instituto y lleva la muerte a todo el que lo escucha, generalmente personajes arquetípicos.
Pocas sorpresas vamos a encontrar aquí, donde hasta el orden de las muertes es fiel al esquema típico del género (¿así que hay una rubia despampanante y un afroamericano, eh?) y el aliciente no es el quién (ni siquiera el cuándo) sino el cómo. Aquí se viene a ver adolescentes muriendo de formas terribles, no a desentrñar una trama compleja.
Puede recordar un poco a la saga de Destino Final (te ha tocado, se siente, vas a morir de forma absurda), aunque en tono y atmósfera me recordó a otras del estilo, como Verdad o reto y un poco a Háblame. También a It Follows, pero ni se le acerca.
Lo bueno de esta película es que uno sabe qué puede esperar de ella. Lo malo, que tampoco se le puede pedir mucho más.
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