martes, 2 de junio de 2026

Memorias de un ex-demandante de empleo [XXIX]

Nunca olvidaré lo que pesan estos cabrones.

A falta de cosas más interesantes que contar, hoy voy a hablar de un efímero trabajo que desempeñé, del que me acordé volviendo la semana pasada de París. Es una chorrada, pero puede sonar grandilocuente si se adorna de forma adecuada.

Amueblando el aeropuerto

Era la época en la que estudiaba para mis primeras opisiciones y de vez en cuándo me llamaban de la ETT. De esto no voy a hablar, que ya lo he contado muchas veces. Hoy toca acordarme de la vez que tuve que ir al aeropuerto de Loiu (conocido fuera de aquí como aeropuerto de Bilbao), y mi función era la de colocar esos bancos alargados que se ven en la foto, en la sala de recogida de equipajes.

No es algo con mucho glamour, y solo fue ese día, pero lo recuerdo por dos cosas: una, que los cabrones pesaban una absoluta barbaridad, por lo que eran necesarias varias personas y otro, que era la primera (y probablemente única) vez que accedía a la zona restringida del aeropuerto sin haber pasado por los controles ordinarios de seguridad. Una tontería, pero que me hizo sentirme poderoso.

Por eso, cada vez que me bajo del avión y veo esos bancos viene ese día a mi memoria y me recuerdo ufano que contribuí a hacer ese aeropuerto.

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