sábado, 24 de octubre de 2026

Essen: día 2

Una leyenda de los juegos de mesa (y a su lado Reiner Knizia).

Vuelta a Essen, vuelta a la feria. Mismo plan que el jueves: levantarnos pronto, coger el autobús, luego el metro y a la feria. Allí nos hemos dirigido al pabellón 2, viendo entre otras cosas el juego del videojuego -Worms, que era todo un homenaje a la fuente original.

Hemos petardeado un poco por ahí, jugando a Finmaster, juego de mesa sudafricano sobre economía y Probably Illegal, una gamberrada muy Cartas contra la Humanidad. He dadao un salto para ir al pabellón 6 en busca del Villa Panda (juego que no niego haber comprado por los meeples) y me he ido al stand de Frost Games para hacer cola. 

Esos pandas eran demasiado bonitos.

El motivo de hacer cola era que a las 15:00 iba a haber sesión de firmas de Reiner Knizia, que a los no aficionados a los juegos de mesa no les dirá nada, pero que en este mundillo es toda una institución. Para entendernos, es como si en un festival de cine hubiera una sesión de firmas de Scorsese.

Tras hora y media de cola, por fin nos hemos ido a comer, y luego a dar ortra vuelta por los pabellones, partida de Carcassonne mediante y antes de cerrar jugando a uno de destreza llamado Bounce it, que me permite demostrar que la puntería no es una de mis mayores virtudes.

Cerrada la feria, vuelta a Duisburgo en el autobús, cenar una pizza con más aceite que la producción anual de Jaén y visita al hotel para asearnos. Posiblemente ahora hagamos como ayer y nos echemos algunas partidillas en el lobby.

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