martes, 10 de noviembre de 2020

The Banner Saga

Rook y Alette.

Con una estética de animación 2D que recuerda mucho a Ralph Bakshi y una ambientación en la era mitológica de los vikingos, The Banner Saga es un juego de batallas tácticas con una hermosa banda sonora y una historia tan épica como dramática, a la que acompañan algunos personajes con los que es fácil encariñarse, pero también poco recomendable, ya que puede suceder que, dependiendo de las decisiones que tomemos, nos abandonen de forma trágica.

El juego se desarrolla en tres planos. Por una parte tenemos los diálogos, que mueven la historia, donde conversaremos con otros personajes e iremos conociendo cosas sobre el mundo de los humanos, los Varl (gigantes) y los Dredge, una fuerza antagónica y oimnipresente, que bien podrían ser una especie de orcos blindados. También tenemos el menú de viaje, donde tenemos una caravana de gente a la que mantener, evitando perder componentes por el camino y debiendo encontrar el equilibrio entre viajar rápido y descansar, sin descuidar ni la moral ni la salud ni por supuesto las provisiones, pues si nos quedamos sin comida y en medio del páramo... mal asunto. Aquí, además de acampar, podremos consultar el mapa de su mundo, lo que es una gozada, pues permite ver el grado de mimo y detalle que los autores pusieron al juego, creando un marco geográfico que encaja de maravilla y va muchísimo más allá de lo que vemos durante el juego.

En tercer lugar, y desde luego no menos importante, están las batallas, en las que como si de un juego de mesa se tratara, iremos moviendo los personajes por turnos y haciendo acciones, de una forma que recuerda un poco al X-Com, donde cada uno tiene sus capacidades y donde podemos obtener puntos de experiencia (prestigio) para mejorarlos. Pero ojo, que este prestigio funciona también como dinero, y si nos lo gastamos todo en mejorar personajes, no podremos comprar comida u objetos.

Esa suma de elementos (música, historia, gráficos y jugabilidad) hacen de The Banner Saga un juego precioso y muy envolvente, que nos capturará con su aura de melancolía y nos arrastrará a un mundo lleno de peligros, haciéndonos sentir un vikingo más.

lunes, 9 de noviembre de 2020

Toponimia yanki (II)

El perro de Henry Jones Jr.

Seguimos con los orígenes de los nombres de los estados USA.

Illinois: Como viene siendo habitual, este estado toma su nombre del río homónimo y una palabra nativa, aunque afrancesada, pues Illinois es el nombre que los colonos franceses dieron a los Illiniwek, una congregación de tribus de esa zona, y que significa en su idioma "los hombres". 
Indiana: Aquí no se comieron mucho la cabeza, pues significa "tierra de indios". Y su capital, Indianapolis, otro alarde de originalidad.
Iowa: Toma su nombre de la tribu homónima que habitaba estas tierras, oh sorpresa. Aunque el término Iowa es la versión anglificada de lo que los franceses llamaban Aiouez, transcripción de la palabra que en el idioma Dakota significaba, según he podido leer, "algo con lo que pintar o escribir". El estado lápiz, vaya. Para una explicación más larga y académica, la parrafada en inglés. 
Kansas: No es que estas tierras fueran agotadoras para colonos españoles con ortografía punk, sino que es, como otras tantas, el nombre de una tribu local, los indios kansas, que por lo que veo significa, igual que Arkansas, "viento del sur", si bien por ahí he leído que significa solo "viento", lo que tendría su cierto sentido. 
Kentucky: El estado del pollo frito es otro de tantos con nombre de río. El origen no queda muy claro, pero la versión más aceptada es que proviene del iroqués Kenhtake, que significa "pradera".  
Luisiana​: Evidentemente toma su nombre de un tal Luis, la cosa es ver de cuál. Y el afortunado es Luis XIV de Francia. Ahora, si buscamos el significado del nombre Luis, copio vilmente de la Wikipedia: su forma primitiva proviene del fráncico (lengua germánica de la que descienden las lenguas bajo fráncicas), Hluot-wig o Hlodowig (Hlod, 'ilustre, famoso, reconocido'; wig, 'combate'), que quiere decir “Ilustre en el combate” o “Ilustre en la batalla”. Por lo mismo Luis es la forma moderna del nombre Clodoveo del que derivan también Ludwig (alemán), Ludovico (italiano) y Louis (francés).
Maine: Aquí hay tres teorías, las tres bastante razonables. Una dice que podría ser una derivación de "mainland" (tierra firme), otra que toma su pueblo de Boroadmayne (lugar de nacimiento del fundador de la colonia, Ferdinando Gorges) y la tercera que toma su nombre de la provincia francesa de Maine (Triangulando traducciones del francés, veo que dicha provincia tomaba su nombre de la tribu de los cenómanos, pero ahí ya le pierdo la pista a la etimología).
Maryland: Nos topamos con otro estado que tiene nombre de persona, en este caso con el de Enriqueta María de Francia, esposa de Carlos I de Inglaterra (el mismo de las Carolinas, sí).
Massachusetts: Lo que ahora conocemos como bahía de Massachussetts era también conocida, por los colonos, como colinas azules, y precisamente de esas colinas viene el nombre, pues la palabra massachusset significa "gran colina" en el idioma algonquino, y de ahí su forma plural y actual. 
Míchigan​: No sorprende ver que el estado se llama así por el famoso lago, cuyo nombre actual es una variante del original Meshi-Gami, que significaba... gran lago. 
Minesota: El nombre del río Minesota viene, a grandes rasgos de Mni (agua) y Sota (lechoso, nebuloso) y leo que los nativos lo llamaron así al ver a los colonos derramando leche en el agua (si bien yo a eso no le doy mucho crédito). 
Misisipi: El río que que Pepe Navarro cruzaba todas las noches toma su nombre del idioma ojibwa, donde significa "grandes aguas" o "padre de las aguas".
Misuri​: Podría parecer que comparte raíz sermántica con el anterior, pero la explicación es otra, ya que toma el nombre de los missouria una tribu sioux también llamada fueron llamados ouemessourita o wimihsoorita​ y significa "los que han tallado canoas".
Montana: Estas tierras estaban habitadas por una tribu de indios admiradores de Miley Cyrus que... es broma, claro, y el origen del nombre es fácil, pues viene del español "montaña", que creo que no hace falta explicar lo que significa. Como curiosidad, este estado pudo haberse llamado Soshone, en honor a los indios soshones, cuyo nombre viene de de shishinowihs o shishinoats hitaneo "serpiente, víboras" (aunque ellos se hacían llamar numa, "pueblo").
Nebraska: Aquí hay dudas en cuanto a su origen, pues no queda claro si viene del chiwere Ñí Brásge o del omaha Ní Btháska, aunque no en cuanto a su significado, pues en ambos idiomas significa "agua plana", referida al  río Platte (o sea, "plano"). 
Nevada: Suena a español, entre otras cosas porque es de origen español y signfiica exactamente lo que parece, pues una cordillera que había por ahí fue bautizada como Sierra Nevada, en honor a su homónima granadina. 
New Jersey:​ Nueva Jersey, que además de una abrigada prenda de vestir es una isla del Canal de la Mancha (no confundir con Guernsey, que se llama parecido y además está al lado). En cuanto al origen de su nombre, llamada Andium por los romanos, más tarde pasó a llamarse Insula Gersoi, que significa "isla con mucha hierba" (en inglés grassy island).

Sobre el nombre de Andium, no he encontrado la traducción exacta, pero sí referencias en taxonomía y una explicación de que es la versión latinizada del prefijo céltico "andion", que significa "grande" y se parece sospechosamente al euskera "handi", que significa exactamente eso.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Primer finde sin bares

Revisitando clásicos.

No es que los fines de semana de esta época de pandemia sean muy apasionantes, pero de algo hay que hablar, de modo que siguiendo con los clásicos, resumo el fin de semana.

El viernes por la tarde fui al local, para jugar una partida de Scythe, ganando con holgura, y a las 20 ya estaba en casa, para evitar aglomeraciones y dedicarme al consumo de series vintage, con capítulos de Scrubs, Utopia y, ejem, Al salir de clase, que la pongo de fondo mientras hago otras cosas.

Sábado por la mañana, entre hacer nada y nada, me voy al gimnasio a sudar y por la tarde cine: Las Brujas de Roald Dahl. 

Domingo clónico, con gimnasio, paseo por el parque y por la tarde partida de La furia de Drácula, donde el señor de los vampiros gana hasta jugando con solo un tercio de la vida inicial. Gran juego, pero muy desnivelado.

Y eso ha sido más o menos todo. 

sábado, 7 de noviembre de 2020

Las brujas

Anne Hathaway, en su salsa.

Un remake de una película que no vi (empezamos bien) adapta un libro que no he leído (venga, dale), lo que me obliga a juzgarla como película y no como remake ni adaptación (aunque aquí mi señora, que sí ha leído el libro, le da el visto bueno), y como tal es una entretenida película de fantasía y aventuras, infantil pero nada ñoña, de hecho, algunas escenas me parecen un traumatizaniños de manual, pero también con momentos muy tiernos y emotivos.

El argumento, muy de cuento, va de unos niños a los que unas brujas pirujas (a las que solo les falta la escoba) convierten en ratones, y con la ayuda de la abuela de uno de los niños las tienen que derrotar, provocando todo tipo de situaciones trepidantes y caóticas. Una historia simple, pero no exenta de sorpresas argumentales.

Visualmente muy lograda, con unas maravillosas transformaciones de las brujas (aquí iría el chiste de que hacen que parezca que Anne Hathaway tiene boca de tamaño normal) y unos ratoncitos muy expresivos, así como un apartado sonoro, con los efectos y la música, de bastante alto nivel.

Teniendo en claro lo que es, una película infantil, me ha parecido una propuesta adecuada para una tarde de sábado. 

viernes, 6 de noviembre de 2020

Noviembre sin hostelería

Bares vacíos.

Hoy se han publicado las nuevas medidas restrictivas antiCovid de Gobierno Vasco que anunciaron ayer, de las que lo más destacado es el adelanto del toque de queda a las 22 (a esta norma en concreto no termino de verle mucho sentido, la verdad) y el cierre total de la hostelería, que es tristemente necesario (no nos engañemos, esto no era "cerrar bares VS no cerrarlos" sino "cerrar bares VS cerrar bares Y todo lo demás"), resulta un incordio, además de una putada muy seria para toda la gente que vive del sector, que en España no es poca.

La parte del ocio nocturno no es que me vaya a afectar mucho, que lo de salir de fiesta es algo que ya antes de la pandemia cultivaba poco, pero la restauración diurna sí que la voy a echar de menos, por la parte de comer (cocinaré más), y sobre todo la de desayunar fuera de casa, que yo sin mi pintxo de tortilla matutino no soy persona (y obviamente no me voy a levantar una hora antes para ponerme a hacer tortilla). 

Pero, en fin, todo sea porque algún día nos libremos de esta mierda.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Toponimia Yanki (I)

Este árbol hablaba euskera. Abajo explico por qué.

Ahora que estamos con los resultados de las elecciones estadounidenses arriba y abajo, y que algunos de sus estados están en boca de todos, me ha dado por hacer una pequeña recopilación etimológica para saber de dónde vienen y qué significan sus nombres. 

Alabama: Este estado toma su nombre del nombre del río Alabama. ¿Ya está, no? Venga, vale, ¿y el río? Su nombre proviene del nombre de la tribu nativa choctaw, que se autodenominaba Alibamu, lo que viene a significar "yo elimino la maleza". O sea, que libremente podríamos decir que Alabama es "Tierra de desbrozadores".
Alaska: Toma su nombre de la cantante que... obviamente no. Alaska viene de Alaxsxaq, que aunque suene a personaje secundario de novela de RR Salvatore, es una palabra de origen aleutiano que significa "objeto al que es dirigido la acción del mar". ¡Toma ya!
Arizona: Aquí hay dos teorías muy extendidas: una que dice que es una contracción de "arida zona" (sentido desde luego no le falta) y otra que sitúa el origen del nombre en el euskera; "Haritz Ona" (buen roble), y aunque solo sea para barrer para casa, me quedo con la segunda.
Arkansas: Significa "viento sur", y Arkansas es el nombre con el que los indios algonquinos se referían a los habitantes de estas tierras, los indios qapaws. ¿Y tiene algo que ver con Kansas? Cuando toque hablar de Kansas lo veremos. 
California: El nombre viene de la novela de caballería "Las sergas de Esplandián", donde se describía una isla llamada California. "Pero si California no es una isla". Ya, ahora lo sabemos, pero al principio pensaban que sí lo era, y por eso llamaron a estas tierras así. Vamos, como si yo descubro un planeta y lo llamo Tatooine. 
Carolina (del Norte y del Sur): Como puede imaginarse, esto no va de que hubiera dos señoras llamadas Carolina una de Asturias y otra de Málaga, sino que ambos estados se llaman así por lo mismo. ¿Y quién es esa tal Carolina? Pues de ninguna. El nombre deriva del rey Carlos I de Inglaterra, siendo su nombre (realmente Charles) derivado del germánico Karl, "hombre libre". 
Colorado: Otro de tantos estados que recibe el nombre de un río, en este caso el Colorado, al que llamaron así por los sedimentos rojizos del lodo de sus orillas.  
Connecticut: Seguimos con estados de nombre fluvial (de hecho, esto se llamó antes "Colonia del río") para ir al río Connecticut, palabra de origen indio que viene a significar algo parecido a "río largo de marea". 
Dakota (del Norte y del Sur): Esta es fácil, pues el nombre viene de la tribu india de los Dakota, que en su idioma significa "amigo". Dakota, el estado colega.
Delaware: El río Delaware (anda que les gusta reutilizar nombres) se llama así en honor a Thomas West. Dicho así puede parecer que no explica gran cosa, pero si tenemos en cuenta que el tal West era el señor de De la Warr, pues la cosa cambia, ¿verdad? Y este "de la Warr", significa lo que parece: "señor de la guerra" en francés antiguo. 
Florida: Lo que es obvio es que el origen del nombre es español y significa lo que ya sabemos: llena de flores. La duda es si este nombre se lo dio Ponce de León en 1513 por la frondosidad de su paisaje o por la Pascua Florida, que es la fecha en la que se descubrió. 
Georgia: Comparte nombre con la república ex-soviética (que realmente se llama Sakartvelo) y en cierto modo origen semántico, pues en ambos casos el nombre se deriva de Jorge. Aunque son Jorges distintos, pues el país europeo lo toma del santo, mientras que el estado americano debe su nombre a Jorge II de Inglaterra. Este nombre, por cierto, viene del griego Georgios, y significa "el que fertiliza la tierra". 
Hawái: No sorprenderá saber que el término Hawaii procede de idiomas polinesios, y aunque hay varias teorías, las más comunes que he visto convergen en que más o menos viene a significar "Patria". Si bien, también he visto otras que señalan a "Hogar de los Dioses" o a algún héroe legendario de la antiguedad. 
Idaho: He encontrado varias explicaciones al nombre de "Áydajo", de las que sin duda la más divertida, y la que por lo tanto tomaré como buena es esta que copio de la Wikipedia: Idaho es quizás el único estado en ser nombrado prácticamente a consecuencia de un error. A comienzos de los años 1860, cuando el Congreso de Estados Unidos entreveía la posibilidad de administrar un territorio en las Montañas Rocosas, el excéntrico e influyente George M. Willing sugirió la denominación de «Idaho», alegando que derivaba de una voz shoshone que significaba «el sol que nace en las montañas» o la «gema de las montañas». Willing aclaró más tarde que él mismo inventó el término.1​ Como resultado, el Congreso tomó la decisión de llamarlo Territorio del Colorado en febrero de 1861.2​ Sin embargo, la palabra «Idaho» no desapareció. El mismo año que el Congreso creó Colorado, fue fundado al este de Washington un condado llamado Idaho, en honor a un barco de igual denominación que había anclado a orillas del río Columbia en 1860. No está claro si el barco fue anterior o posterior a la declaración de Willing. A pesar de ello, una porción del territorio de Washington que incluía al condado de Idaho fue utilizada para crear el estado homónimo en 1863. Dejando de lado la falta de información sobre el origen del nombre, muchos libros de texto del siglo XX concordaron en que provenía del shoshone «ee-da-how». 

De momento paro aquí, proximamente más entradas con el resto de estados.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

The Boys

Los Siete

Libremente basada en el cómic homónimo, The Boys es una gamberrada de serie en la que nos cuentan cómo sería el mundo si existieran los superhéroes, huyendo de toda épica y mostrando una visión completamente distinta de los supers, que aquí son verdaderas superestrellas mediáticas, que ocultan tras la capa personalidades complejas y atormentadas o incluso verdaderos psicópatas.

Tiene un punto transgresor, en cuanto a que aparte de sexo, palabrotas y violencia explícita a raudales, da cera por todas partes y se mete mucho con los medios de comunicación, la manipulación mediática y política, la instrumentalización de las figuras de los superhéroes y su hipocresía de mostrar una visión pública completamente alejada de su yo real. Atiza también con bastante acierto bastante a las relaciones de poder (ese comienzo que es puro Harvey Weinstein) y al discurso del odio de los adeptos de la altright trumpista, con algunas escenas, que son oro puro.

Uno de sus pilares fuertes está en sus personajes, todos ellos interesantes, desde los malos hasta los, ejem, buenos, si es que se puede hablar de buenos, pues es una serie con más antihéroes que héroes, pero todos con una tremenda carisma, destacando además de a Karl Urban a unos maravillosos, a la par que odiosos Anthony Starr y Aya Cash.

Esperando con ganas que llegue la tercera temporada de esta genial macarrada.

martes, 3 de noviembre de 2020

Una de privatizaciones y externalizaciones

Gracioso y cierto.

La imagen, que vi el otro día, me trajo a la memoria un hilillo que escribí en Twitter al respecto, sobre las privatizaciones y su supuesta mejora de eficiencia, junto con su supuesto ahorro. Este es un ensayo completamente subjetivo en el que me limitaré a relatar cómo lo vi yo desde dentro.

Como de sobra es sabido en este blog, llevo desde 2007 trabajando en la Diputación de Bizkaia, que hasta 2012 llevaba la RGI, y en 2010 la acumulación era tal que se decidió externalizar parte del trabajo, el de grabar expedientes nuevos, a una empresa subcontratada (¡ahorro y eficiencia, bien!), aunque la cosa estaba lejos de ser tan bonita como lo pintan algunos. Los trabajadores de la empresa subcontradada (sub-sub-subcontradada, en realidad), estoy seguro de que eran igual de voluntariosos que nosotros, y que lo hacían todo lo mejor posible (a pesar de que cobrarían mucho menos que nosotros), PERO. 

No solo estaban menos formados (ellos tuvieron que aprender en dos semanas lo que nosotros llevábamos años haciendo), sino que tenían menos medios (nosotros teníamos acceso a los expedientes históricos y otros datos, ellos no), por lo que tardaban mucho más en hacer lo mismo. Cada vez que hacía falta mover un papel de sitio, había que hacer un albarán de mensajería y todo el ritual que acompaña a sacar documentos de un edificio público con datos personales de un edificio público. 

O sea, lo que para nosotros era "necesito el padrón que entregó en 2007, me levanto, subo al archivo y lo cojo" para ellos era "tengo que hacer la solicitud, rellenar el albarán y sacrificar una cabra para que busquen y me manden ese padrón". Que sí, que esto último lo he exagerado un poco (¡ni un hilo sin su chiste de cabras!), pero es verdad que "tiempo invertido en andar 10 metros y coger tú mismo un papel" es mayor que "tiempo invertido en pedir un papel a una persona que está en otro edificio". 

Además de esto, cuando nos mandaban los expedientes ya grabados, los teníamos que revisar. Y aquí a lo mejor mi memoria exagera, pero recuerdo que muchos teníamos que andarlos corrigiendo, porque llegaban con errores (y aunque no, había que revisarlos igual). 

La realidad es que externalizar no sirvió para que se hiciera el trabajo mejor y más rápido (todo lo contrario, a veces nos daba más trabajo que hacerlo nosotros) y estoy bastante seguro de que tampoco un ahorro, pues aunque los trabajadores sub-sub-subcontrado cobraran menos que nosotros entre medias habría muchos jefes que tendrían que meterse dinero en el bolsillo, y creo que no hay que explicar mucho sobre cómo meter intermediarios encarece un producto o servicio. 

Moraleja: cada vez que alguien dice que privatizar o externalizar es la panacea, me da la risa.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Pandemic Legacy (Temporada 2)

El mapa inicial es muy distinto.

Toca comentar este juego cuya campaña empezamos a finales de septiembre y por fin hemos terminado (con éxito), la segunda temporada de Pandemic Legacy, que para nuestra sorpresa era mucho más diferente de lo que esperábamos a la 1, lo que nos ha agradado bastante y paso a reseñar ahora, procurando no hacer spoilers gordos hasta la segunda parte de la entrada.

No voy a detenerme en explicar cómo funcionan el Pandemic y la primera temporada del Legacy (sírvanse consultar los enlaces ofrecidos para ello) y partiré de la base de que ya se conocen ambos juegos, para centrarme en las diferencias entre ambas temporadas.

La primera es un salto en el tiempo, dado que se supone que han pasado 70 años entre un juego y el otro, quedando el mundo hecho un cisco, lo que significa que la mayor parte del mapa está sin explorar, y es toda una caja de sorpresas. Hay muy pocas ciudades, por lo que a diferencia del juego normal, aquí hay varias copias de cada ciudad, y al principio están saliendo todo el rato las mismas, así hasta que vamos descubriendo ciudades nuevas, por medio de las acciones de explorar y trazar ruta. Así, a medida que vamos abriendo el mapa, va variando el número de ciudades y la baraja, que va engordando (eso tiene su lado bueno y su lado malo).

Otro cambio muy gordo es que aquí no aparecen cubos de enfermedad (aparecen, pero no de la misma manera), sino que se quitan cubos de comida de las ciudades. El problema aquí es el hambre, y en vez de ir por el mapa quitando cubos, hay que ir poniéndolos, porque si sale la carta de una ciudad y no hay comida que quitar (algo que en las primeras partidas pasa mucho), hay que poner un contador de plaga (eso es malo) y bajar el indicador de estallidos (eso es muy malo, puesto que igual que pasaba en el otro, perdemos si llega a 8). Esto le da un interesante factor estratégico al despliegue inicial, pues hay que colocar los cubos iniciales, que al principio hay de sobra, pero a medida que avanza la partida van siendo más escasos, y puede pasar que antes de empezar la partida ya nos hayan reventado un par de estallidos en la cara.

Aparece una variable nueva, que es la población de las ciudades, que puede ir de 0 (despobalada) a 8 (completamente restaurada), y que lógicamente habrá cosas que hagan crecer o menguar la población. De primeras, sabemos que los cubos de plaga hacen menguar la población y los laboratorios que construyamos harán que crezca, además de poder aumentar las ciudades con puntos de experiencia, pues al igual que en la temporada 1, hay puntos de experiencia para mejorar personajes, cartas y ciudades. 

Otro cambio es que al principio los personajes son muy débiles, con unos poderes que parecen la versión cutre de sus pares del juego normal, lo que aumenta la sensación de "el mundo se ha ido a la mierda, somos los pobres que tratan de subsistir con las 4 mierdas que tienen", aunque luego se va mejorando, incluso diría que demasiado, pues eso lleva a un punto oscuro del juego, que parece que la curva de dificultad no termina de estar bien medida, pues al principio es exageradamente difícil, pero llega un momento en el que el juego se termina por convertir en un paseo. 

Y ahora, tras la foto, los spoilers.

Los héroes del hambre.

Como en el anterior, tratando de ser más o menos cronológico, empezamos con el granjero (dar mejor de comer nos parecía clave), la constructora (para hacer laboratorios a cholón), el aristócrata (impagable la movilidad que da el grupo) y no me acuerdo el nombre, el que puede dar cartas a los compañeros, también importante para hacer laboratorios. Sacamos las dos Américas relativamente pronto, pero se nos atascó un poco lo de sacar Europa y África. De hecho, llegamos a perder un par de febreros seguidos (empezaban a salir plagas y nos dejaban el culo fino), y aunque luego ganábamos, seguíamos encajonados, si bien una vez sacamos esos continentes, la cosa fue como un tiro.  Estuvo muy simpático lo de la aparición de los "desalmados", y sobre todo fue genial descubrir que éramos los desvaídos de la primera temporada.

A lo largo de la campaña cometimos dos errores, que básicamente se resumen en uno: éramos demasiado conservadores. Demasiado conservadores por no rascar todas las cartas de rascar en cuanto nos era posible y demasiado conservadores con las cartas de producción, que al no hacerlas reventar, llegaba un momento en el que solo lastraban el mazo. También cometimos un error, viniéndonos demasiado arriba en cuanto el juego nos dio la opción de inoculando y purgando el mazo de infecciones, que nos habría venido mejor ser un poco selectivos.

Tuvimos mucha suerte (y buen tino) a la hora de sacar Asia, que entre el Explorador y los Escoltas sacábamos con una sola carta roja, y ahí iba todo tan rodado que llegamos a ganar 6-7 partidas seguidas. Pasamos un poco de dejar radios permanentes (no merecía la pena gastar 3 PX para algo que se hace con dos cubos de comida) y nos volcamos en tener ciudades seguras, teniendo en Chicago nuestro puerto franco, en el que con 2 de comida ya era inmune (hasta que salieron los desalmados, claro).

Pero lo dicho, la cosa iba bien, tuvimos un noviembre espectacular en el que hicimos en tres turnos la misión de llegar a Utopía, y nos plantamos en diciembre con un objetivo claro: llegar al lago Baikal y coger la cura. Lo de llegar bien, pero un fallo de estrategia hace que se empiece a llenar el tablero de desalmados como si no hubiera mañana y perdemos, teniendo que enfrentarnos a un segundo intento de diciembre en el que nos jugamos el todo por el todo.

Y ahí ya sí, sin cometer la cagada de dispersar los desalmados por todo el mapa con las torres, hacemos la contraria, que es juntarlos y cazarlos con el saboteador, y en unos pocos turnos nos alzamos con la victoria.

Ahora a por la temporada 0, que ya debería haber salido.

domingo, 1 de noviembre de 2020

Finde halloweenesco

Aunque la noche en cuestión tocó aullar desde casa. 

Vamos con el repaso del fin de semana del pronto recogimiento, por aquello del toque de queda. El viernes fue bastante simple, ya que llegué a casa del trabajo, comí y luego fui al gimnasio. Pero allí noté que no me encontraba bien del todo, y aunque los síntomas no eran ni parecidos a los del coronabicho, me pareció más sensato irme a casa y ya quedarme ahí, que el exceso de precaución no es malo.

Como ya intuía, no era nada por lo que alarmarse, dormí bien y el sábado me desperté perfectamente, así que una de gimnasio, luego a dar una vuelta por el parque y la ría y a casa a comer. Por la tarde noche paseo con unos amigos y pronta cena en la pizzería de Los Argentinos, aderezada con un rico helado del Pelati Pelati y a las 23:00, como los niños buenos, en casa.

Hoy domingo una de monte. Autobús hasta La Peña, para desde ahí dar una vuelta por el parque Montefuerte, que es eso que había visto mil veces con el coche pero nunca había estado. Mucho andar, luego comida oriental (Udon), sobremesa y a casa, que mañana es lunes.