sábado, 8 de agosto de 2026

Spiderman: Brand new day

Díselo a la mano.

No way home dejó el listón demasiado alto en cuanto a películas de Spiderman, por lo que es inevitable que cualquier cosa que salga después deje cierto regusto artificial de decepción. Y no es que la película no sea buena, que de hecho está muy bien, pero cuando te comparas con la excelencia...

Sí es verdad que tiene algún momento puntual que se me hizo un poco bola, y que el final puede quedarse un poco flojo (por no hablar de la decepcionante escena postcréditos), pero el comienzo es divertidísimo y también es de agradecer que hayan tirado por cauces distintos a los habituales (pero con un asterisco gordo), pues esta no es una película de Spiderman que se defina, como otras, por su villano. Aquí el conflicto es cómo Peter Parker resuelve las consecuencias de No Way Home y cómo tiene que lidiar con que la gente a la que quiere ya no le recuerde. Por tanto, y esto es spoiler, tenemos que la película no tiene un villano al uso, y el que tiene no es el antagonista principal en absoluto. Aquí me temo que repite un poco la fórmula de Thunderbolts.

Tiene el encanto de volver a ver al Punsher de Bernthal (adaptado al tono de Spiderman) y a un Hulk verdaderamente desatado, que nos dan escenas de acción maravillosas y muy divertidas, como también lo tiene volver a ver a Yelena Belova.

Entonces, ¿la película bien? Debo decir que sí, y es que además es un gustazo volver a ver a estos personajes después de casi cinco años. Pero me voy con la sensación de que le falta algo. Puede que sea que no tenga esa gran batalla con ese final épico que cabe esperar del cine de superhéroes. O tal vez ese algo sea simplemente que no es No Way Home

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