domingo, 12 de diciembre de 2021

Casa lúdica y rural

La casa.

Este fin de semana he estado de casa rural, en Mallabia, pero casi podría decir que he estado de jornadas, pues los juegos de mesa han jugado un papel muy importante, ya que básicamente esa era la idea con la que íbamos: encerrarnos en una casa y pasarnos el fin de semana jugando.

El viernes a mediodía, aprovechando que ese día no tenía que trabajar, subí a Begoña, donde me recogían para ir. Parada estratégica para comprar algo con lo que hacerme un bocadillo y a casa. Allí comemos algo los primeros en llegar y echamos unas cuántas manos al decepcionante Shaman, al tiempo que damos buena cuenta de un bolsón de M&Ms.

Ahí descubrimos con horror que el pedido que habíamos hecho, con la comida para todo el fin de semana, ha llegado, pero no a la casa rural, sino que por un error va a la anterior casa rural en la que estuvo el que se encargaba de hacer el pedido. Concretamente en Karrantza, prácticamente la otra punta de Bizkaia. Por suerte podemos hacer un apaño, ya que hay gente que aún no ha llegado, de modo que trasladamos el pedido al sábado por la mañana y encargamos a los que están por venir que hagan una parada en el súper, para comprar cena.

Después, y por ir jugando algo más serio mientras llega el resto de la gente, jugamos un Stockpile, juego de comprar y vender acciones, donde no gano pero que me gusta bastante. Y cuando ya va llegando la gente, le damos al Fábrica de chocolate, donde me quedo a puntito de ganar y si pierdo es básicamente de rebote.

Durante la cena jugamos unas para mí desastrosas manos de Toma 6 y luego ya le damos a algo un poco más largo con el Borde Exterior, donde sí consigo ganar holgadamente. 

Es ya sábado por la mañana, y tras un par de partidas a fillers, como Secretos entre amigos y Just one, nos vamos a por el Insondable, versión chtulhuoidea del clásico galáctica. Consigo ganar siendo de la facción de los traidores. 

Por la tarde por fin consigo probar el Un puñado de meeples, donde también gano y el más sustancioso Boonlake, juego que me gusta mucho, aunque pierdo por poco en un apretadísimo final en el que podría haber ganado cualquiera. Peor se me da el Lisboa, juego al que dedicamos la noche, donde me lo paso muy bien pero quedo último.

El domingo por la mañana vuelvo a la senda de las victorias, con el Amanecer Rojo y después repetimos Just One antes de comer. La tarde, con la gente ya marchándose, la dedicamos a juegos cortos, como el Secret Hitler y el estresante Brick Party. Finalmente recogemos y para Bilbao, donde aprovechando que no llego muy tarde, me voy a dar un largo paseo de 100 minutos, para compensar los excesos de un fin de semana de sedentarismo absoluto y mucho comer.

Con ganas de repetir, pardiez.

viernes, 10 de diciembre de 2021

El amor en su lugar

Habría sido más adecuado "El amor en su sitio", por aquello del doble sentido.

Fui a ver esta película por una recomendación que me hicieron, sin saber de ella más que el título y debo decir que me ha encantado, que es una de las películas más bonitas que he visto en mucho tiempo.

Situada en el gueto de Varsovia, nos cuenta la historia de un grupo de actores profesionales que están representando una obra, cuando a una de las actrices le surge la oportunidad de abandonar el gueto y sobrevivir, pero para ello tiene que tomar una decisión muy difícil. Y la decisión debe tomarla, además, mientras representa la hora de teatro, pues como decía Freddie Mercury, la función debe continuar.

La película juega con la narrativa y nos cuenta lo que está pasando tanto cuando nos cuenta la historia que sucede entre bambalinas como cuando los personajes, que a su vez son actores, representan la pieza teatral que da nombre a la película, que ya de por sí es bastante interesante, y que además sirve de vehículo para seguirnos avanzando en la trama principal, con un ritmo propio y escenas musicales muy emotivas. Esa doble capa, cimentada sobre la solidez de las interpretaciones (del trabajo de Clara Rugaard no puedo decir nada que no sea positivo), es uno de los aspectos en los que reside la brillantez de la película. 

También es brillante por cuanto que consigue trasladarnos a la historia y convertirnos en uno de los espectadores que están viendo la obra en directo, y a ello ayudan algunas escenas de gran tensión, casi palpable, que nos mantienen agarrados a la butaca, conteniendo la respiración, casi como si estuviéramos ahí. Sintiendo el miedo, pero sin necesidad de recurrir a lo gráfico.

Además de la comunión con los personajes, con los que la película nos invita a reír, a temer, y por supuesto a llorar con su maravillosa, y desgarradora, historia de amor, la película también nos habla de la necesidad del ser humano de salir adelante, y de la necesidad de intentar mantener la dignidad y una apariencia de normalidad cuando todo está en contra, porque, citando la película, "¿Si nos quitan esto, qué nos queda?". 

Una joyita, una película preciosa que me tocó la patata y que no merecería pasar desapercibida.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Confusiones cinéfilas

¿Jokin? Yo me llamo Tipo de Incógnito.

Ayer fui al cine y posiblemente sea la vez que más me habré reído. Pero no fue por la película (sobre ella  hablaré mañana), fue por esto otro que relataré a continuación.

Llego a mi asiento, y cuando estoy dejando la chaqueta me saluda el que está sentado justo detrás. Entre la oscuridad y la mascarilla no le reconozco, así que le digo que no caigo. 

"Soy Fulanito", me dice, y ya le sitúo. Charlamos un rato y le comenta a su acompañante que me sigue en Twitter y que suele leer mis críticas de cine. "No sabía que tenías Twitter", le digo. "Sí, aunque no suelo escribir", me contesta. 

Su acompañante le pregunta de qué nos conocemos, y entonces dice "de XXX" (palabra que no termino de reconocer, pero que no cuadra con de qué nos conocemos). Sigue contando "sí, que coincidimos en la presentación de la película de nosequién" (es verdad que hace un par de semanas fui a una, pero no recordaba haber hablado con nadie, aunque con lo despistado que soy, a saber), y sigue aportando datos que desde luego en mi ficha de personaje no vienen "sí, porque la película tal [inserte película que no he visto en mi vida] del ciclo de nosequién [director cuyo nombre no he oído nunca], en tal sitio [donde no he estado nunca]... 

Entonces se me ilumina la bombilla: 

-Espera, que creo que nos estamos confundiendo mutuamente de persona, ¿verdad? 
-¿Ah, pero tú no eres nosequién, el crítico de cine de El Correo? 
-No, yo me llamo Jokin. Y la cosa es que tengo un amigo que se llama igual que tú y la voz se parece bastante.

Y ahí saltó el descojono en la sala. Descojono mío, descojono del chaval, que no sabía muy bien dónde meterse, descojono de su acompañante y descojono de toda la gente que estaba alrededor.

Luego la película (El amor en su lugar) me gustó, pero desde luego lo que mejor recordaré de ayer fue la divertida anécdota.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Spec Ops: The Line

Calorcito en Dubai, lo ideal para este frío.

Hoy toca hablar del juego que me acabo de terminar, un shooter de los de andar buscando cobertura, a lo Gears of War, que consigue muy bien emular el espíritu de las películas de acción y tiros.

Nos pone en la piel de tres marines americanos enviados a una misión de rescate a una Dubai prácticamente arrasada por tormentas de arena, pero donde éstas son casi el menor de los problemas, pues el conflicto con un batallón renegado, "Los malditos del 33" hará que la historia desemboque en una violenta espiral de disparos y muerte (lo que viene siendo un shooter, vaya).

En el juego manejamos al capitán Martin Walker y nos acompañan en casi todo momento el teniente Alphonso Adams y el sargento John Lugo, y en muchas de las escenas de acción habrá que coordinarse con ellos para sobrevivir a la ensalada de tiros.

Mientras tanto, entre tiroteo y tiroteo, las cinemáticas y algunos objetos que nos encontremos por el camino nos irán profundizando en la historia, que va un poco más allá de "gente que va y mata", y durante el juego habrá veces en las que haya que tomar decisiones, en función de las cuales el final será uno u otro. En mi caso, pues como decidí que Walker fuera un chalado de las armas que mata y luego piensa, me temo que no salió precisamente el más luminoso de los finales.

Valorándolo en mi puramente jugable, lo dejaría en shooter correcto, con un apartado gráfico que recrea bien ese Dubai cuasidistópico y cuenta con una banda sonora excelente, que para mí es lo mejor del juego. Pero sería muy reduccionista reducirlo a lo meramente lúdico. En el lado negativo, que a veces se llega a hacer un poco repetitivo, aunque siendo cortito, se le perdona.

martes, 7 de diciembre de 2021

Un no-puente muy llevadero

Un incómodo alto en el camino.

Festivo ayer, festivo mañana, no son pocos los que han aprovechado para cogerse hoy libre y tenr un fin de semana de 5 días. No es mi caso, ya que hoy me ha tocado venir a trabajar, pero no voy a quejarme, pues no solo no trabajaré mañana, por ser festivo, sino que aprovechare para quemar unos días que me quedaban de vacaciones y no me toca volver a la oficina hasta el 20 de diciembre. Aunque a trabajar volveré un poco antes, pues el 18 me toca cuidar un examen. Pero entre medias, 10 días de maravilloso y cóimodo asueto. 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Fin de semana largo, pero sin baloncesto

A falta de basket, juegos de mesa.

Algunos afortunados se acostarán hoy sabiendo que hasta el jueves no vuelven porque tienen puente. No es mi caso, ya que mañana trabajo (luego no vuelvo hasta el 18, pero esa es otra historia), lo que hace que hoy se me termine el fin de semana.

Del viernes lo más destacado es que fui al cine a ver nuevamente Eternos, ya que mi señora no la había visto, así que plan de película y cine. Del sábado lo que tocaba contar, que fueron las jornadas de Santander, la lo conté.

El domingo fue un día un poco tonto, ya que por la mañana aparte de cocinar un estofado de pollo a la cerveza e ir al gimnasio poco que reseñar y por la tarde básicamente hacer tiempo hasta la hora de subir a Miribilla, pues en teoría a las 20:00 jugábamos contra el Breogan. Y digo en teoría, pues un fallo con el reloj hizo que se suspendiera el partido y a las 20:15 estábamos ya fuera. Así que, aprovechando que se me libraba la tarde-noche y hoy no había que madrugar, me fui a la lonja, para jugar a Monolith Arena y Cry Havoc (el nuevo, que nada tiene que ver con el antiguo juego homónimo), donde gano, pero sin ningún mérito, pues nos fumamos las reglas de mala manera.

Hoy lunes gimnasio por la mañana y rol por la tarde, jugando y dirigiendo la segunda sesión de Avengers: Aftersnap.

Y eso ha sido todo. 

domingo, 5 de diciembre de 2021

Minicrónica de las XV Minas Tirith

Ahí se me ve, jugando al Flick´em Up.

Ayer tocó, como ya conté por aquí, a la vecina Cantabria, a donde fui para disfrutar de las jornadas y pasar un día jugando a juegos de mesa. Y es lo que voy a hablar en esta entrada.

Llegamos a Santander más o menos a eso de las 11, nos acreditamos y empezamos a jugar. Las jornadas básicamente eran una sala enorme (en el palacio de congresos), con una ludoteca bien surtida de juegos en la que coges el juego, te vas a una mesa a jugarlo y cuando terminas lo devuelves.

Primero le dimos un rato a La tripulación, una suerte de Tute cooperativo en el que los desafíos comienzan siendo muy sencillitos para luego ir escalando en dificultad. Jugamos unos 10 escenarios, de 50 que propone.

Después le dimos al Era, Edad Media, juego en el que con tus dados, que simulan ser trabajadores, te vas montando el chiringuito, sobre un tablero que recuerda muchísimo al clásico Catedral. 

No sé si antes o después de comer, creo que después, jugamos al Arcana Rex, un juego de gestión de recursos y magia que me gusta, pero quedo en un deshonroso último puesto. La comida, por cierto, la disfrutamos en una hamburguesería cercana, pero nos venimos demasiado arriba con los entrantes y tuvo su mérito que no reventáramos.

Sigue la tarde y probamos el Just One, un simpático juego cooperativo de hilar palabras y conceptos, muy juego de fiesta, para pasarnos al Flick´em Up, un juego de habilidad que representa tiroteos en el Oeste y que en el fondo no deja de ser un poco como jugar a las canicas. Me lo paso bien, pero hago grandes alardes de mi legendaria torpeza. Por último probamos el Azul, un interesante juego de colocación de losetas, que me gusta, pero al ser mi primera partida cometo un grave error de novato que me hace perder un montón de puntos y me hace conformarme con el segundo puesto. 

A los juegos citados (creo que no me dejo ninguno) cabe señalar la parte siempre agradable de volver a ver algunas caras conocidas del mundillo y aparte de eso creo que poco más que contar. 

sábado, 4 de diciembre de 2021

A frikear a Santander

Diez años más tarde, vuelvo a las Minas.

Las jornadas Minas Tirith son un clásico en el panorama de los juegos de mesa de la cornisa norte y unas jornadas a las que solía ir hace años, pero que por A o por B perdí la costumbre de ir y por la tontería me he tirado la friolera de diez años sin aparecer por ahí. Pero este año cuadraban bien las cosas y además hay mono de jornadas, de modo que aunque no voy a estar los tres días como solía hacer, sí que estaré hoy por ahí. A ver qué me encuentro. 

jueves, 2 de diciembre de 2021

Emojimigos de Spiderman


Un sencillo acertijo visual para los fans del trepamuros, cuya nueva película se va a estrenar en breve. Aquí debajo, las soluciones. 

1. Doctor Octopus
2. Electro
3. Escorpión
4. Lagarto
5. Duende Verde
6. Kraven el cazador
7. Misterio
8. Gata Negra
9. Sandman
10. Venom
11. Buitre
12. JJ Jameson
13. Lápida
14. Kingpin
15. Duende (Hobgoblin)
16. Hammerhead
17. Rhino

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Last night in Soho

El cartel está en castellano pero yo la vi en inglés.

Edgar Wright, conocido por su trilogía del Cornetto y la maravillosa adaptaciñón de Scott Pilgrim, cambió de registro para regalarnos (es un decir, que yo mi entrada la pagué) la soberbia Baby Driver y ahora vuelve a cambiar para traernos otra maravilla, un thriller muy noir, con referencias a Hitchcock, Lynch, Tarantino, Aranofsky y muchas otras que sin duda habré pasado por alto.

Nos habla de Ellie, una chica de pueblo que se va a estudiar diseño a la gran ciudad y empieza a tener sueños muy vívidos que la transportan al Londres de los años 60, donde se transforma en cierta manera en Sandie, una chica misteriosa y sofisticada con sueños de ser cantante, que conoce a Jack, un hombre magnético, al principio un galán maravilloso, que la introduce en la noche londinense. Esos sueños se irán repitiendo y Ellie tendrá que sufrir un inquietante descenso a la locura a medida que los sueños de Sandie se van convirtiendo literalmente en pesadillas.

En esta última noche en el Soho, tanto el director como las actrices protagonistas (en especial MacKenzie, que se come la pantalla cada vez que aparece) son capaces de generar una atmósfera cautivadora y opresiva, que atrapa al espectador, haciendo querer saber qué va a pasar y a dónde va a llevar este camino. Ayuda también, y mucho, la música, con una genial banda sonora con la que Wright vuelve a dar vida a la película, integrando muy bien las canciones con la acción. Sin llegar al nivel que alcanzaba en esta faceta con Baby Driver, pero rayando a gran nivel. Sobre la música, por cierto, fue toda una sorpresa descubrir que la mítica Eloise de Tino Casal no es sino una versión del tema homónimo de Barry Ryan. 

Un clásico instantáneo que eleva a Edgar Wright a la categoría de "director del que voy a ver todo lo que estrene".