domingo, 1 de agosto de 2010

...a casa!

La larga vuelta.

Ya en casa, y con muchas cosas que contar (que no contaré hoy) por fin puedo acceder, lejos de la censura China, a mi blog (y a Facebook, y a Youtube, y a Hotmail...) y me limitaré a contar simplemente el periplo de regreso desde Beijing hasta casa.

Comenzando la narración con un "taxista" fraudulento y otro de verdad pero que nos quería timar dejándonos en el aeropuerto, donde el exceso de equipaje nos obliga a hacer un tetris de optimizar recursos y que finalmente nos permite colar casi todo el equipaje en el avión. Tras haber estado un rato largo esperando (facturábamos a las 23:30, llegamos al aeropuerto más de hora y media antes), que se suma al tiempo de espera hasta embarcar, donde un empleado del aeropuerto pesa mi equipaje de mano y pasa por los pelos (gracias a que fue el mío el que pesó)

A eso de las 2:30, hora china, embarcamos hacia Moscú, donde tenemos la suerte de coger asientos junto a salida de emergencia y pasar las 8 horas de viaje de forma relativamente cómoda, y con largos periodos de sueño.

Llegados a Moscú, pese a lo ignoto del idioma y lo extraño de sus caracteres, me siento como en casa al ver tanto occidental y no sentirme centro de atención, y poder hacer cosas como hablar en inglés y pagar en euros. Eso hace que me importe menos que el avión salga con un pequeño retraso. 4 horitas de vuelo en unas localidades bastante más incómodas, con rifirrafe incluído con el pasajero de delante, que insistía en tumbar su asiento, contra la contraposición de mis rodillas y llegamos a tierra conocida, el aeropuerto del Prat en Barcelona.

Desde ahí, 5 horitas en coche hasta Pamplona, donde finalmente cojo el autobús, en un viaje horrorosamente incómodo, en el que siento ganas de asesinar a la rubia que se sienta detrás y que evidencia, primero contandole su vida a gritos a un teléfono móvil y después poniendo la música a todo volumen, que se cree que viaja sola.

Y ya por fin el dulce regreso a casa.

Las partes anecdóticas del viaje a China, que obviamente no han sido pocas, en ulteriores entradas. Hoy simplemente quería decir que ya he llegado.

miércoles, 28 de julio de 2010

A Beijing‏


Escribo desde Tianjin, donde estaré hasta mañana, que me voy a la capital de la República Popular China, donde ya estuve ayer pasando el día (estamos a media hora en tren) y procedo a hacer un breve y desestructurado resumen de los hechos.

De Shanghai un tren rápido y maravillosamente cómodo nos trajo a Tianjin por la noche, donde llegué dolorido y magullado (por la cosa de haber estado el día anterior con los bultos a cuestas) y donde pude descansar algo, para tener un día de relativo relax, y disfrutar de una cena con chinos autóctonos, aunque debido a problemas estomacales que por el bien de los lectores no pienso relatar con detalle no pude disfrutar mucho, y solo diré que añoro de España los retretes de taza.

Ayer, como he anticipado, un viajecito a la capital, donde vimos el Templo del Cielo y el Palacio de Verano, bajo un calor sofocante, que me hizo sudar como un polluelo, pero que seguro que me vino bien para perder algún kilo, ya que además, los días de calor en los que ando mucho, son los que menos hambre tengo, y en los que menos como.

Hoy el plan es Tianjin, para un poquito de relax y mañana a Beijing, donde estaré un par de días, contando con la visita a la Gran Muralla (que todavía no he visto) y ya el 31 a la noche, un vuelo para Barcelona, vía Moscú.

Y de paso, aprovecho para escribir un poco, que las partidas de rol en vivo no se escriben solas.

domingo, 25 de julio de 2010

Dejando Shanghai‏

El retrete más alto en el que me haya posado jamás.

No me extiendo mucho, que me echan del hotel. En resumidas cuentas, anteayer vi la Expo, donde me sentí como un oso panda, un reclamo publicitario más, con el que los turistas locales querían hacerse fotos, ayer shanghaizando un poco, con interminables regateos en chiringuitos para comprar cosas y altos rascacielos.

Hoy, acuario, más rascacielos y bazares, y tren a Tianjin.

jueves, 22 de julio de 2010

En Shanghai


Brevemente, pues tampoco tengo tiempo ni una conexión a Internet de verdad, lanzo un avance de las cosas que he ido haciendo.

De Tianjin, tras el choque cultural y térmico, y un par de días, sobre los que ya me explayaré más, un tren de 19 insufribles horas a Xi´an, donde pudimos ver los guerreros de Terracota, y donde la pena fue no estar un día más, ya que habríamos podido ver osos panda de verdad. Si bien habida cuenta de que es el mamífero más letal para el hombre, casi mejor. Pero sobre Xi´an, de sus pagodas, de su barrio musulmán con bazar y mezquita ya me explayaré más en otro momento.

Y hoy a la mañana, madrugón y al aeropuerto (cuyos baños, por sí solos, merecerían una entrada ignominiosa) donde hemos tomado el vuelo para Shanghai. Y aquí estamos, en la Nueva York china, cuyo skyline es simplemente impresionante, con rascacielos de todos los tipos y formas. Casi hasta me pareció ver superhéroes saltando de edificio en edificio.

En otro orden de asuntos, a la carencia de Facebook se une ahora la de Hotmail. Es gracioso, pero hotmail funciona perfectamente a todo el mundo menos a mí. y no, no es que me dé error la cuenta, ni que me diga que he metido mal la contraseña. Sino que me intento loguear y directamente el navegador se bloquea. En fin, no es el primer incidente que tiene mi cuenta de hotmail con China. Vaya, que si me tenéis que decir algo, gmail, por favor.

También se unen al parte de heridos la cámara de fotos, que ha decidido generar un inexplicable rayón en la pantalla, comiéndose el 30% del visor. Y un porcentaje de mis neuronas, ya que "alguien" me obligó a ver la tercera de Crepúsculo, con subtítulos en chino.

Permanezcan atentos a más noticias.

lunes, 19 de julio de 2010

Viaje y llegada a China

Desde tierras muy orientales escribo, mediante escriba, la entrada.

Mi periplo comienza con el autobús nocturno a Madrid (viaje que hago totalmente dormido), y ya en la estación de autobuses me encuentro con el primer gilipollas. Resulta que veo una pareja que también va a Barajas, y cuando voy a proponerles compartir taxi, el taxista, de malos modos me salta con "oiga, apaños como ése no se permiten, le invito a coger otro taxi". Por no discutir, y por no decirle por dónde le invito yo a meterse el taxi lo dejo correr y cojo el siguiente, que me deja en Barajas a eso de las 3 de la madrugada.

Toca esperar estoicamente, y la pronta llegada me permite ser el primero de la cola. Susto cuando no me encuentran a la primera (estaba sensible con el susto del jueves) pero lo solucionan pronto.

Llegado a Bruselas doy en juntarme con un tal Jesús, un tipo bastante simpático que también vuela a Beijing, y nos pasamos la mañana charlando y hacemos una visita a Bruselas, ciudad que él conocía por haber vivido ahí, por lo que me hace de guía.

Tras esperar unas cuántas horas, el vuelo a China, donde tengo la suerte de pillar asiento junto a salida de emergencia (en principio no me correspondía sino ventanilla, pero ponerle ojitos tiernos a la azafata me ayuda) aunque no la suerte de dormir, por lo que aprovecho para verme dos películas; Los Simpsons (ya comentada aquí) y Kung-Fu Dunk, una graciosa comedia china sobre unos monjes shaolin que juegan a baloncesto (vamos, un Shaolin Soccer pero con canastas en vez de porterías) y tras 9 horas de vuelo (que sumado a lo anterior hace ya unas cuántas) llego por fin a Beijing, donde me viene a recoger un taxi, que me conduce por fin a mi destino en Tianjin, donde por fin he podido dormir..

De Tianjin ya hablo otro día.

viernes, 16 de julio de 2010

A China que me voy.

A por el preciado tesoro oriental

La cuenta atrás ya termina, pero hoy por fin comienza el viaje a China. Aunque no será sencillo, corto ni cómodo, puesto que hoy a las 22:00 me subiré a un autobús rumbo a Madrid. Allí llegaré sobre las 2:45 y tendré que ir a Barajas, donde 4 horas más tarde tomaré el avión a Bruselas.

A la capital belga llegaré sobre las 9 y tendré que permanecer allí cerca de 6 horas, hasta que salga el avión con destino a Beijing, que serán unas 8 horas más. Y una vez en Beijing, donde me vienen a recoger, dos horitas hasta Tianjin.

¿Casi nada, verdad?

Pero hay cosas peores que las esperas y los viajes largos, y son los sustos, como el que me llevé ayer, cuando me metí en la web para hacer el checkin online. Best2fly me da error. Primer susto.

Pruebo a meter los datos de distintas maneras. Error de todas las formas. Me meto en Air Bruselas. No me reconoce.

Sudores fríos.

Llamo al teléfono que viene de referencia de Best2fly (un bonito 902) y al primer intento, un escalofriante "Telefónica le informa de que actualmente no hay ningún abonado con ese número". Canguelo supremo.

Sigo intentando en ambas webs de todas las maneras posibles. Nada. Vuelvo a llamar a Best2fly, y esta vez me sale el hilo musical, con una sintonía muy de película porno, con una voz que me repite constantemente que todos sus agentes están ocupados, y que permanezca a la espera.

Subido a una pared, intento llamar una y otra vez. Lo de llamar lo consigo. Lo de que me cojan... otro cantar.

Finalmente me cogen y una voz al otro lado me dice que está correcto, pero que para mirar en la web de la compañía aérea tengo que meter otro identificador, que compruebo y... suspiro de alivio.

Lo malo es que no he conseguido hacer el checkin online ni imprimir el billete electrónico, ni por tanto elegir sitio. Pero bueno, ventajas de ir al aeropuerto con tanta antelación.

Por lo demás, comunico a mis lectores que en China no tendré acceso a Blogger, por lo que no podré actualizar hasta que vuelva. Pero eso no significa que el blog no vaya a tener entradas, ya que he delegado en un par de personas para que publiquen las entradas que si puedo iré mandando por e-mail.

Sed malos, que ser buenos es aburrido.

jueves, 15 de julio de 2010

Agur, Bilbao Basket

No estaré ahí.

Después de darle muchas vueltas ayer por fin tomé la decisión, y me fui a las oficinas del Bilbao Basket a comunicarles mi decisión de no renovar el abono, por lo que después de 6 temporadas como abonado, la temporada 2010/11 no estaré.

La verdad es que me da un poco de pena, pues este equipo me ha dado muchas alegrías y momentos buenos, con las victorias agónicas, los viajes para seguir al equipo, los momentos groupie con los jugadores, la Piña... Pero poco a poco la ilusión por el Bilbao Basket, como ya he comentado por aquí varias veces, se ha ido diluyendo, y era consciente de que si renovaba este año el abono, posiblemente iba a ir a muy pocos partidos. Y me sale más a cuenta sacarme la entrada cada vez que vaya que pagar el abono, desde luego. El año pasado creo que acabé yendo a 7 partidos.

Además, con el cambio de pabellón no me gustaba nada la localidad que me asignaban. Tanto en la Casilla como en el BEC yo tenía un asiento en primera fila, que en Miribilla se convierte, por arte de birlibirloque en una cuarta fila, y mucho más escorada. Naturalmente, esto no ha sido un detalle que pesara mucho, pero sí, al igual que la marcha de Salgado, una gota que ha colmado el vaso y que ha terminado de inclinar la balanza al "no sigo".

Eso sí, que nadie se piense que esos son los motivos. De hecho, es posible que aunque siguiera ilusionado con el equipo hubiera tomado igualmente la decisión de no abonarme, por factores ajenos al baloncesto, que me harán ir muchos fines de semana afuera de Bilbao. Pero eso no quita que, en efecto, mi ilusión por el equipo fue muriendo.

Y fue muriendo por el tan ansiado por algunos crecimiento. Es obvio que el Bilbao Basket ha ido creciendo, de ser casi un equipo de pueblo, a ser uno de los referentes en la ACB, con todo lo que ello implica; jugadores mejores, pabellón más grande, competiciones europeas... pero el crecimiento tiene su precio, y es que se pierde la esencia de equipo pequeño. Y personalmente me di cuenta de que disfrutaba más cuando era un equipo que peleaba por no bajar, cuando los partidos importantes no eran los del Real Madrid o el Unicaja, sino los del Murcia o el Granada, cuando cada victoria sabía a gloria y las derrotas no suponían un drama. Cuando los jugadores eran accesibles y se podía charlar con ellos al acabar el partido. Y por supuesto, cuando jugaban en el pequeño y céntrico pabellón de la Casilla, donde uno se podía sentar a unos pocos pies de la pista.

Todo eso no volverá, y el crecimiento del equipo trae otras cosas. Como ya he dicho, mejores jugadores, Europa, posibilidad de ganar algún día el título... pero si el precio del crecimiento es ése, yo no lo quiero. Y no puedo decidir que el Bilbao Basket sea lo que era hace 6 años, pero sí puedo elegir bajarme del carro. Ya hace un año estuve a punto de tomar esta decisión, cuando mandaron al equipo al BEC, pero seguí con la esperanza de que la ilusión volviera al volver el equipo a Bilbao. Pero este año me ha servido para descubrir que hay vida después del baloncesto.

No diré que esto ya no es el Bilbao Basket, porque sería una estupidez, pero sí diré que esto ya no es mi Bilbao Basket.

miércoles, 14 de julio de 2010

El dedo de Stalin

Comrade Sam needs you!

En la frontera ruso-finlandesa (entonces soviético-finlandesa) se alza el pueblo de Svetogorsk (Enso en finlandés), pertenenciente al Oblast (provincia) de Leningrado, y por lo tanto, territorio ruso. Y el porqué de esto, así como de la curiosa forma que traza la frontera en ese territorio tal vez podría encontrarse en la siguiente historia, que se suele contar por Finlandia. Una historia que conocía hace mucho, pero que no recordaba exactamente dónde era, ni a quién pertenecía el dedo en cuestión.

Nos remontamos a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, y más concretamente al armisticio entre ambos países, que se reunieron para delimitar las nuevas fronteras. Stalin exigía para la U.R.S.S. la ciudad en cuestión, poniendo su dedo sobre el mapa, de forma que el cartógrafo de turno, posiblemente temeroso de la proverbial mala leche del camarada, no se atrevió sino a bordear con sus aparejos el dedo, trazando así una línea nada recta y dando origen al nombre de esa franja de tierra que los finlandeses llaman "el dedo de Stalin".

Verdad o no, la historia tiene su gracia, y aunque perfectamente podría no ser más que una leyenda urbana, originada por una novela de Desmond Bagley, es una bonita historia para explicar la división territorial que atañe a Enso/Svetogorsk.

"Yo iré haciendo así con el dedo, y si el cartógrafo lo bordea, será culpa suya".

martes, 13 de julio de 2010

Moscas, agujeros y F5

¡Argh!

Ayer estuve bastante rato en casa, de hecho tuve que gastarme medio día de vacaciones y entrar a trabajar a las 12, y no porque estuviera de resaca por las celebraciones post-partido, sino porque ayer emitían el primer episodio de la nueva temporada de esa pesadilla doméstica que es tener obras en casa. Concretamente el bulto del salón, que ayer vino el carpintero a visitar, con la consecuencia de un bonito boquete en el hall (parecido al del año pasado) y la incertidumbre de no saber hasta cuándo estaré así, y sabiendo que la cosa va para largo y lo peor está por llegar.

Pero no fue eso lo peor, ya que una comunidad de pequeñas moscas ha tenido a bien instalarse en mi casa y cada vez que iba al cuarto de baño me encontraba al menos a uno de estos pequeños dípteros, con su vuelo lento y errático. Y aunque eliminar una es tarea fácil, deben de ser moscas ninja, ya que por cada una que matas, otra ocupa su lugar. Cansado de los manotazos y aplastamientos diversos, opté por tácticas nacional-socialistas y a embadurnar el baño de insecticida, especialmente desagües, por si estos molestos alados gustan de la humedad. Que entiendo que es verano, pero no me hace gracia que elijan mi domicilio como destino turístico.

Pero no todo iba a ser malo, ya que ayer, tras el fallido intento del sábado, era día de efecincos, la pugna por las ansiadas plazas para las jornadas Tierra de Nadie, siendo el resultado francamente positivo, ya que no solo yo me hice con tan preciada plaza, sino que hubo pleno entre mis amigos de Bilbao. Así que en Mollina estaremos again.

Por último, por si hubiera alguna mosca leyendo este blog, vaya para ellas la siguiente advertencia:

"Eh, tú, estúpida drosófila. Si tú o cualquiera de tus dípteros amigos osa colarse en mi casa, os mataré sin contemplaciones"

lunes, 12 de julio de 2010

¡Campeones!

Foto impensable hace no tanto.

No es que sea yo excesivamente futbolero, pero en los grandes eventos, como viene a ser este mundial, que por si alguien no se ha dado cuenta, ha ganado España, sí que suelo seguirlo un poco más, ya que una vez cada 4 años, no hace daño.

Si encima le sumamos que por primera vez en la Historia, España ha ganado un mundial de fútbol, tenemos que el de ayer no era un partido cualquiera, y componentes no faltaban para la emoción. Así que, siguiendo el rito de quedar con amigos para ver el partido (pues ver el fútbol solo se me hace muy aburrido, no lo concibo sin ese componente de engorilamiento gregario que tiene, y curiosamente el único partido que he visto en soledad fue la derrota ante Suiza) y de disfrutar y sufrir en compañía, en un bar repleto hasta la bandera de aficionados a la selección.

Del partido en sí, del gol de Iniesta, de las agresiones holandesas (ayer más "Barrios bajos" que países) del sorprendente arbitraje, de las intervenciones de Casillas, dentro y fuera del campo... ya hay bastante escrito y más que habrá, por lo que me centro en los pequeños detalles, en la sensación agradablemente surrealista de no saber qué era más sorprendente, si ver a España ganar un mundial de fútbol, la plaza Moyúa abarrotada por hinchas de la selección o que sonara el himno en un bar de Pozas.

Desde luego, me quedo con los gritos del ansiado gol, estar conteniendo la euforia 115 minutos y soltarla de golpe... orgásmico.

También disfruté cuando al salir del bar me encuentro el suelo lleno de los inevitables papelitos de los antis resentidos, afirmando con la boca grande "yo paso de la roja". Caballeros, son ustedes libres de estar en contra de lo que quieran, yo a nadie le obligo a alegrarse por nada, pero quiero señalar lo absurdo que me parece. Yo paso de la Fórmula 1 y no me verán repartiendo papelitos en los que diga pasar de Fernando Alonso.

Y tras el partido la celebración. Moderada, que hoy es lunes y tocaba madrugar, pero espectacular ver la Plaza Moyua lena, sí LLENA, de gente celebrando con alegría el histórico triunfo, con gritos de "Ari, ari, ari, Iniesta Lehendakari", y bocinas de coches que se oyeron hasta bien entrada la madrugada.

Vale, un mundial de fútbol no hará que se acabe la crisis, ni que baje el paro, ni que me descongelen y repongan el sueldo, ni que agilicen las obras de mi salón, ni nada de eso. Pero tampoco va a hacer que empeoren, y por cuanto yo sé, alegrarse no es malo. Y desde luego, me alegro por dos cosas. Una, porque mi equipo ha ganado el mundial, y dos, por todos los antis porculeros que no solo querían que perdiera España (cosa totalmente legítima) sino que se dedicaban a hacer gala activa de ello. Todos aquellos que han sido suizos, hondureños, chilenos, portugueses, paraguayos, alemanes y ayer holandeses, sin saber ni un jugador de estos países.

Y porque, qué cojones, alegrarse es gratis.