domingo, 30 de junio de 2019

Último finde de junio

La verbena rekaldesa.

Fiestas de Rekalde solía ser sinónimo de haber terminado los exámenes de la uni, y por eso siempre tienen ese aire de libertad. Pero por no faltar a mis propias tradiciones voy a narrar el fin de semana en orden.

El viernes comida en el restaurante hindú, y por la tarde reunión de Moskotarrak, para colocar los turnos de txozna en fiestas de Bilbao. Luego la llegada del amigo Sappia, residente en Madrid, y nos vamos por ahí a cenar a lo que hace 20 años era un pub en la zona en la que salíamos de fiesta entonces, para acabar arreglando el mundo con unas coca-colas en unos bancos.

El sábado por la mañana voy al gimnasio y la tarde la dedico a mover cosas y adecentar la casa antes de pasar por la lonja, donde había jornadas y luego a Rekalde, a tomar algo con unos amigos, lo que se prolongó hasta pasadas las dos de la madrugada.

El domingo por la mañana lo dedico a hacer nada y por la tarde una asamblea de Abaco, a cuyo término nos vamos a cenar unas pizzas tan a gusto, pero sin dilatar demasiado la sobremesa, que mañana toca madrugar.

viernes, 28 de junio de 2019

Agur Javitxu

Tras 14 temporadas, nos deja el 14.

Hoy se cierra otro pedacito de la historia del Bilbao Basket con el anuncio de la retirada del gran capitán y el mejor jugador de baloncesto que haya dado nunca Santutxu: Javi "Chocolate Blanco" Salgado.

Hay un término en baloncesto que es del de clutch player, traducido al castellano como "ese jugador al que como dejes 5 centímetros al final del partido te la lía", y es que sus ya legendarias canastas sobre la bocina nos dieron muchas alegrías, así como su seguridad en los tiros libres, que no los fallaba ni con una venda en los ojos.

No tuvo un físico privilegiado, y es verdad que en defensa sufría mucho, pero leía el baloncesto de maravilla y fue un lujo poder tenerle aquí. 

Además, cuelga la camiseta en un buen momento, después de subir (por segunda vez) al club de sus amores (y los míos) en ACB, y tras haber demostrado todo lo demostrable.

Ya le vimos irse, pero esta vez es para no volver. La próxima vez que le veamos ya no será vestido de corto, pero nos acordaremos de que tuvimos la suerte de verle jugar.

 
Vídeo homenaje.

jueves, 27 de junio de 2019

Toy Story 4

¿Es aquí lo de hacer llorar a adultos como si fueran niños?

Aunque la tercera parte de la entrega me encantó, debo admitir que era un poco escéptico con esta cuarta, ya que el cierre que le daban en aquella eran tan perfecto y tan redondo que cualquier secuela que introdujeran solo parecía un innecesario querer estirar el chicle.

Por otra parte, salvo patinazos puntuales, esa banda criminal de psicópatas emocionales a los que les gusta jugar con nuestros sentimientos llamada Pixar tiene a bien hacer de sus películas obras maestras y se merecía un voto de confianza.

Y zas, la primera en la frente. No llevábamos ni cinco minutos de película, ya tenía la lagrimilla colgandera amenazando con salir. A partir de ahí, una película de aventuras muy divertida, repleta de momentos tiernos y simpáticos, sin concesiones al aburrimiento y plenamente disfrutable, pero sin ese toque emotivo que uno se puede temer.

Los cojones treintaytrés. Cuando uno está relajado pensando que esta vez Pixar ha venido en son de paz, el monstruo saca las garras y planta un final que hace contacto con la patatita que tenemos para bombear la sangre y ala, a sacar los kleenex. Llorera al canto.

Pixar lo ha vuelto a hacer. Y si tuviera que elegir cuál es mejor creo que me sigo quedando con la tercera (Lotso era mucho Lotso), pero esta le sigue muy, pero que muy de cerca.

miércoles, 26 de junio de 2019

Día de calor y playa

Ha costado, pero ya está en casa.

Con las casa ya pintada, lo que toca es amueblar, y aunque algunos muebles venían con la casa, otros los he ido comprando expresamente y algunos están por venir, la mesa del escritorio que compré hace año y medio ha sido hoy transportada, aunque he elegido el peor día para hacerlo. Con temperaturas superiores a 40º, mala idea transportar trastos pesados.

La primera en la frente ha sido para bajarla a la calle. En el ascensor no cabía y por las escaleras podía ser un infierno que terminara con un escritorio hecho trizas y varios huesos rotos. Había que desmontar piezas. Pero entonces, oh, mierda, tengo las herramientas en la otra casa. La solución se ve en la foto. ¿es eso de ahí un pelapatatas? Sí, y en ese momento lo único que servía para quitar y poner tornillos. 

Sin embargo, desmontar el mueble y dividirlo en dos hacía posible moverlo, que no fácil, y sin entrar en detalles escabrosos, entre dos hemos podido finalmente transportarlo, y ya con calma y a la sombra lo he vuelto a montar.

Con semejante sudada apetecía algo fresco, de modo que he ido a casa a cambiarme y de ahí al metro, con la intención de darme un agradable baño en la playa, donde hemos estado hasta que una tormenta de arena con ventoleras que obligaban a las gaviotas a hacer el Matrix, nos ha aconsejado la retirada.

martes, 25 de junio de 2019

Casa pintada

Mi casa no es tan grande pero también es blanca.

Hoy me he quitado otro importante escollo, que era lo de pintar la casa (blanco roto). Eso me va a permitir poner muebles, limpiar bien e ir ya iniciando los movimientos para acometer la mudanza definitiva. Hay vértigo, y no mentiré que un poco de pereza, pues aunque es de mi propiedad, al no haber vivido ahí hace que todavía no sienta es apego emocional que se supone, aunque imagino que ya irá llegando.

Eso sí, lo que me doy cuenta es que cuanto más se acerca el final del camino más cosas me doy cuenta de que faltan por hacer. Entre ellas, trasladar la mesa del ordenador, que hoy he dejado vacía, y se hace raro verla tan desangelada.

lunes, 24 de junio de 2019

Fin de curso teatral 2018-19

Se bajó del todo el telón.

Aunque la representación fue hace dos semanas, durante el mes de junio hemos seguido teniendo clase de teatro (aunque realmente era más tertulia que otra cosa), y este ha sido un año muy corto, pues no empecé en octubre, como es habitual, sino en diciembre. Ese pequeño descanso me vino muy bien, y el desapego que me había ido generando el desgaste el año pasado, este no lo he tenido, por lo que me alegro de haber tomado aquella decisión.

Este año, en lo teatral, ha sido muy importante, pues supuso la puesta en marcha del proyecto que nació hace un año, tal día como hoy, de crear nuestra propia asociación de teatro, "Dramatis Comediae", que vio su primera obra como tal en marzo, cuando hicimos la representación de Angelina.

Hoy cerramos, pues, otra temporada (la octava, así por la tontería llevo en teatro el mismo número de años que estuve en el colegio) y pasado el verano empezará otra. 

A ver qué nos depara el 2019-20.

domingo, 23 de junio de 2019

Finde con gimnasio nuevo

Soltando lastre.

De lo que hablo en el título bien podría dar para una entrada en sí misma, pero ya como que me he acostumbrado a usar la entrada de los domingos para contar lo que dio de sí el fin de semana, así que eso es lo que haré.

El viernes, después de comer tenía una cita con el electricista, para terminar de poner enchufes, cableado y tal, y luego con mi señora novia a cenar y al cine (X-Men, de la que hablé ayer).

El sábado por la mañana más electricista, dejando ya la casa a punto en ese aspecto y pegando una baldosa que se había caído en el baño. ¡Esta semana ya puede venir el pintor!

Por la tarde a la lonja, a jugar al juego de mesa The Others, donde gano manejando al avatar de la pereza (esto es literal), lo que se ajustaba muy bien al calor que hacía. Por la noche me voy de fiesta, que eran fiestas de Irala, y ahí estamos hasta las tantas, arreglando el mundo pero esta vez sin emborracharme, que no apetecía.

Domingo por la mañana voy a la Alhóndiga, donde me inscribo al gimnasio y lo estreno. Hoy ejercicio muy ligero, para coger el punto a las máquinas de cardio y luego a refrescarme en la piscina antes de comer.

Por la tarde rol, nueva entrega de la campaña de Warhammer y terminada la sesión, al piso a bajar muebles viejos, que hoy pasaban del Ayuntamiento a recoger. Algunas de las cosas que he dejado ahí no han tardado ni cinco minutos en ser saqueadas por jawas aleatorios, por cierto.

¡Utini!

sábado, 22 de junio de 2019

X-Men: Fénix Oscura

Sansa con superpoderes.

Nueva entrega cinematográfica de los mutantes (cuarta de las "nuevas", séptima si contamos las anteriores) que toca una de las sagas más icónicas del grupo X; la muerte y resurrección de Jean Grey. 

Viendo el desastre que fue la anterior (una decepción de nivel apocalíptico), mis expectativas eran bajas, lo que ha ayudado a que me fuera del cine con una buena sensación, a pesar de que esta también tiene sus puntos flacos.

Me gusta, y creo que está bastante bien llevada, la historia principal, que lleva a querer ver qué pasa y por dónde va a tirar, y tiene un desenlace bastante digno, a pesar de que es un tanto confuso ubicarla antes y/o después de las películas anteriores (¿esto es antes o después de la tercera? ¿es otra línea temporal? ¿si este personaje muere, por qué sale en el futuro?). A veces daba la sensación de que había que verla con un bloc de notas y los guiones de las anteriores a mano.

Pero no es ese su peor punto. Esta película peca, como pasa con otras del género, de confundir "atmósfera oscura" con "escenas de acción que no se entienden". Esas escenas se hacían caóticas y confusas, e incluso a veces los efectos quedaban un poco pobres.

Donde también cojea, y es donde pierde estrepitosamente si intenta medirse con las películas de MCU, es en que no tiene la magia que sí tienen los Avengers y compañía, pues en su afán de ser más oscuras confunden oscuro con soso y no tienen humor ni un espíritu tan de colorines (y no me refiero solo a lo estrictamente fotográfico) y de estar leyendo un épico tebeo de superhéroes que sí tienen las de los estudios Marvel.

Otra forma distinta de hacer las cosas. ¿Peor? Para mí sí.

Lo que sí me gustó fue el cameo sorpresa de Dazzler.

jueves, 20 de junio de 2019

Preparando #tdn2019

Píntala otra vez, Sam.

En seguida llega el verano, lo que significa que las TdN ya están cerca y va tocando decidir qué actividades llevaré. De rol de mesa llevaré partidas de cierto proyecto sobre el que alguna vez he hablado por aquí, pero sobre el que por ahora prefiero callar, y de rol en vivo dos partidas (iban a ser tres, con un vivo de Nahui Ollin, pero lamentablemente no va a poder ser). Uno es una reposición del vivo de Casablanca que escribí precisamente para las TdN de hace ya 10 años (¡cómo pasa el tiempo!) y el otro sí que es nuevo, una gamberrada personal titulada Pínteme usted esas meninas, que se desarrolla en el making of del celebérrimo cuadro.

Puede más adelante que añada algún otro plato al menú, pero de momento eso.

miércoles, 19 de junio de 2019

Salida al embalse

Hasta ahí hemos ido.

Hoy he quedado con los compañeros de trabajo de Zabalburu para hacer una de nuestras tradicionales salidas para andar. Esta vez la ruta era Arrankudiaga-Zollo, pasando cerca del cinturón de hierro de Bilbao, para llegar hasta el embalse.

Al salir de trabajar, y tras la rápida ingesta de un bocadillo, hemos quedado en Abando, donde hemos cogido el tren hacia Arrankudiaga. Los primeros pasos, por un camino de cuestas pronunciadas, pero buena señalización, se hacían duros pero fáciles. Hasta que una encrucijada parecía querer llevarnos al monte Goikogane, nos hemos desviado y... error.

Media hora de andar después, no teníamos ni idea de dónde estábamos, pero sí podíamos ver nuestro destino... al otro lado del valle. Así que venga, baja una cuesta horrible, sube un tramo, sigue bajando y llega hasta no teníamos ni idea de dónde, y sin cobertura. Andar un poco nos ha llevado hacia un camino, donde un amable ciclista nos ha indicado que realmente no estábamos muy lejos, y nos ha dicho por dónde ir: un camino con una pendiente muy horrible (si algún lector pasa por ahí y ve un pulmón abandonado, que me lo traiga, es mío), y finalmente hemos llegado al barrio de Ustara, muy cerquita de nuestro destino. ¡Y con una fuente!

De ahí ha sido un paseíto breve por fin hemos encontrado nuestro destino: el embalse.

Para la vuelta, bajar el camino era más llevadero, y hemos acabado en el polígono de Bakiola, donde queríamos coger ya el tren de vuelta. Pero ignorar, o no entender muy bien las explicaciones de los lugareños, nos han hecho acabar en mitad de vaya usted a saber dónde, para finalmente, bajando unas escaleras horrendas, hemos acabado en el puente que nos llevaba al apeadero de Renfe y por tanto a casa.

Caótico y agotador, pero divertido.