viernes, 26 de diciembre de 2008

Entes de mostrador: el que te toma por idiota

O al menos lo disimulo

El mostrador, la atención al público, ese escaparate en el que uno se puede encontrar con auténticos evadidos del circo de los horrores, o de cualquier show de Jesús Quinteros. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que la norma habitual sea que se nos llene la ventanilla de freaks, pero esto sería bastante menos divertido si las entradas fueran del estilo de "ayer me vino una señora muy educada, me pidió un papel, se lo di, me dio las gracias y se marchó para que pudiera venir el siguiente", así que aquí va de contar los más, ahem, peculiares.

Hoy tocaba revival. El martes acudió una "señora", de, esto, "aspecto descuidado", que traía una suspensión. La causa, que se le había requerido una sentencia contra su ex-marido por impago de la pensión, de forma que a menos que demuestre que no recibe tal pensión, no va a cobrar la renta básica, y claro, no la traía.

Me costó un rato explicarle qué era una sentencia (dudo bastante que no lo supiera), y qué tenía que hacer para ello (y apostaría a que lo sabe perfectamente), y se quejaba de que no le habían pedido la sentencia (hago constar que en la carta que ella traía ponía claramente "sentencia", como así se lo destaqué con el subrayador fucsia. Y si no sabía leer, al menos no me lo hizo constar, y no lo parecía.

También le informé de que todas las cartas que le estábamos enviando le estaban llegando devueltas, todas y cada una de ellas, a lo que adujo que la culpa es de los niños que viven en el portal, que son muy traviesos, juegan con los buzones y cogen las cartas. Le sugerí instalar un buzón más alto, aunque tal vez lo correcto habría sido "cuando les veas dales unas hostias, porque te están costando dinero". Naturalmente, ni por un momento quisera pensar que su práctica habitual sea mandar a paseo al cartero cuando les dé a firmar la cartulina rosa, me tendré que creer lo de los pequeños hijos de Belcebú. Tampoco se descarta que el cartero no se atreva a acercarse, repelido por el nauseabundo olor que desprendía.

Esa misma persona ha venido hoy, dos días después (¡qué velocidad!) diciendo que ya traía la sentencia, pero mira, lo que traía era un Auto (que a simple vista es cierto que se parecen, pero lo bueno de que tengan letras es que se pueden leer y obtener información), y el auto era de sobreseimiento. Resumido y traducido a castellano: le habían echado para atrás la denuncia porque estaba mal hecha, no decía desde cuándo era el impago (no olvidemos que se le pedía sentencia contra el marido por impago) y título en el que se fundara ese impago (el convenio regulador).

Y ella decía que no sabía, que no le habían explicado, y que además no tenía forma de hacer bien la denuncia, ya que del marido no sabía nada. Aquí ya me estaba empezando a tocar un poco las narices (también en el sentido literal, con su aroma), ya que, vamos a ver, ¿qué tiene que ver que sepas dónde está ese señor para que sepas cuándo te dejó de pagar?, y lo que es peor, en el auto ponía también que había incomparecido a varias citaciones judiciales, ¿eso también es cosa del denunciado?

Pero mucho más útil negar la realidad, "no, a mí no me han citado ni me han dicho que vaya al juzgado, si no, habría ido inmediatamente". Igual el problema es mío, que no sé leer y me invento las cosas, pero me llevo mejor con los Autos judiciales que con la mera manifestación de un particular, así que optaba por creerme la primera.

Podría pensarse leyendo esto que realmente esa individua no tenía mucha idea del tema, y que era por ignorancia, pero lo dudaría y mucho, estoy convencido de que sabe perfectamente cómo va el tema, lo que pasa es que cuando se les pide documentación que no les interesa aportar, traen cualquier otra cosa por si cuela y se hacen los tontos (¿o alguien duda de que ese Auto lo tuviera en su casa bien guardadito?), y tratan de tomar por idiota al que tienen enfrente.

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