sábado, 3 de julio de 2010

El kimono misterioso

Maletín de Ikea y piruletas no incluidos.

Mi casa suele ser muchas veces punto de encuentro, más ahora que andamos sin lonja, y es normal que a veces la gente se deje cosas olvidadas (bolsos, paraguas, teléfonos móviles) A eso le sumamos el cambio de compañero de piso, que entre lo que todavía no se ha terminado de llevar uno, y lo que ha traído el otro, pues lógicamente, no conozco la titularidad de todos los bienes que hay en mi casa.

Pero mención aparte merece el kimono (vale, no es exactamente un kimono, pero desconozco el nombre técnico) que apareció un buen día en el salón. Pregunté primero al actual inquilino, y me dijo que no era suyo. Pregunté a mi ex-compañero de piso, y me dijo tampoco. Pregunté a los habituales, y nadie sabe nada. Por talla (M) es evidente que mío tampoco es. Y cuando hice el llamamiento en Facebook, nadie dio señales de vida.

Por tanto hago un último llamamiento a quien se lo haya dejado en mi casa o simplemente se lo quiera quedar: si en un plazo razonable nadie lo reclama, lo dejaré en la bolsa de ropa vieja del portal (y la prenda está en aparente buen estado)
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