jueves, 8 de julio de 2010

Quien se fue al Conforama compró su silla

Y de regalo un ebook.

Los cambios de plantilla en el piso implican a veces, como es el caso, cambio de mobiliario. Así que hoy tocaba acercarme al Megapark con el coche y hacer un par de compras necesarias, como una aspiradora, unas pinzas para la comida o una plancha, y alguna otra como tenía pendiente, como una silla de oficina decente, que he podido alzar con mis propias manos (con mis propias manos y una llave allen) y un libro electrónico, marca Woxter, que me acompañará en mis largas horas de viaje a China y esperas aeroportuarias.

Añadir que las visitas a Ikea son agotadoras, que es una especie de Guantánamo consumista en el que las vueltas sin sentido minan tu resistencia mental y pedestre, pero que las albóndigas que venden son delicia divina.
Publicar un comentario