domingo, 15 de agosto de 2010

De vuelta de las Umbra

El Pentágono navarro

Regreso de Pamplona, ciudad que esta semana he visitado, entre otros motivos, porque celebraban la tercera edición de las jornadas Umbra, y por tercera vez he asistido, segunda que me quedo a dormir (a pesar de ronquidos, incesantes teléfonos móviles nocturnos y estruendosa música matutina)

Siendo esquemático, el viernes llego a la tarde y juego una partida al divertido y original Dixit (le debo una entrada a este juego), una de Castronegro (que ya tuvo su entrada hace tiempo) y una cena en el wok. Luego, algo de Time´s Up por la noche, donde descubrimos que Luis Moya era militar y Manuel Azaña un político de extrema derecha en la transición española.

Dormir, y por la mañana siguiente, convenientemente ataviado con mis chanclas, para cuando me doy cuenta estoy desayunando y comiendo a base de pinchos en el casco viejo de Pamplona, donde los pinchos son deliciosos, sí, pero caros de cojones. Algunos a precio de Euribor. Pero en alegre compañía y diversión, salvo para mis pies, que suplican clemencia, por lo que los entrego a una reparadora siesta. Siesta de la que me sacan para recordarme que me toca dirigir partida de rol, "Giro al Infierno", que aunque la empiezo, admito que con cierta desgana, resulta funcionar muy bien y recibe una inmejorable respuesta por parte de los jugadores.

Por la noche, algo más de Dixit y una cena en un kebab, donde el concepto "sin lechuga ni cebolla" resulta ser algo demasiado difícil de captar, visto lo visto. Tras la cena más Dixit y a dormir.

Hoy ya tocaba desmontar el chiringuito, pero por la mañana un trivial donde perdemos en el desempate (con criterios, ejem, algo turbios) y una entrega de premios donde la organización tiene el buen detalle de acordarse de los organizadores de partidas, y tras pasar la tarde de literal esparcimiento en el parquecillo de la foto, autobús y de nuevo a Bilbao.
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