miércoles, 4 de agosto de 2010

Shanghai 1

 Shanghai la nuit

Siguiendo con el relato, el último día en Xi´An fue madurgar e ir al aeropuerto, donde mis ganas de hacer uso del baño del aeropuerto fueron rápidamente abortadas por el estado del mismo, que merecería por sí solo una entrada, y que no voy a describir aquí, ya que eso sería más propio de HP Lovecraft.

  El Jokin de las cavernas

El vuelo, en un avión lleno de chinos, nos dejaba en Shanghai, ciudad que presentaba un brutal contraste con todo lo visto hasta ahora. Orden, limpieza, cielo azul, papeleras... otro mundo. Y tras aparcar en el hotel decidimos dar un garbeo por el centro, y quedarnos pasmados con el skyline y sus enormes rascacielos, que pudimos ver desde un barco que organizaba viajecillos por la bahía. Es preciso comentar aquí cómo fui el centro de atención de los chinos, que me sacaban fotos, se hacían fotos conmigo, y me miraban con interés.

Como preciso es quejarse de los taxis de la ciudad, donde uno directamente no quería llevarnos al hotel, otro nos quería cobrar el triple y otro, el que finalmente nos llevó, no dejó de insultarnos en chino durante el trayecto, amén de darnos una vuelta de cojones por infames callejuelas.

Al día siguiente fuimos a la Expo, a la que dedicaré entrada propia, y el 3º día en Shanghai vimos los jardines, el bazar (con horribles negociaciones y arduos regateos) y una cena en uno de los edificios más altos (y caros) de la ciudad, y por ende del mundo, donde gracias a ser el elemento exótico nos dejaron subir hasta arriba de todo.

Aquí trabaja Superman.

Y el 4º día, de despedida de la ciudad, tocó cargar con las maletas todo el día, ya que el hotel no nos las quiso guardar, y aprovechamos para ver de nuevo los rascacielos, esta vez de día, y con la suerte de que nos dejaran subir a lo alto del Ritz Carlton mientras un amable botones se hacía cargo de nuestro equipaje, y descansar un poco antes de coger el tren para Tianjin.

 Las torres del mal

De Shanghai diré que es una ciudad impresionante y muy recomendable, excepto que odies las multitudes. Bueno, y jodidamente cara a comparación con el resto de China.
Publicar un comentario