lunes, 26 de marzo de 2012

El trabajo hermoso en la crisis!

Por ejemplo: adiestrador de peluches.

Muchas veces he hablado aquí de algunos correos basura recibidos y que resultan graciosos. Este del que voy a hablar, cuyo encabezado da título a la entrada, no tendría nada fuera de lo corriente si no fuera porque el emisor del mensaje... soy yo.

En efecto. Recibo el correo (realmente varios correos) de un tal "Jokin García", cuya cuenta de correo coincide exactamente con la mía, y cuyo enunciado es, y cito textualmente, el siguiente:

Buenos dias!

Somos - una empresa de holding muy grande en el territoio de EE.UU., que desea ampliar su red de servicios en Europa.
Y en estos momentos estamosen busca de personal en España que nos podra ayudar a comunicarse con los clientes potenciales y realizar nuestras investigaciones en el mercado.

Llevamos a cabo la formación inicial, por lo tanto no se requieren conocimientos en especial.

Si usted se intereso, por favor, háganos saber:
Su nombre, número de teléfono (en el formato internacional) y la ciudad de residencia.
Nuestros gestores se pondrán en contacto con usted para informarle los detalles.

Con nuestros mejores deseos.
Escribanos al correo electronico Irina@xxx.com


Lo primero que me sorprende es su redacción. Me cuesta reconocer en ese correo mi estilo de escritura. Vale que a veces me puedo colar, y que mi atropellado estilo de escritura es proclive a caer en erratas. Pero suelo manejar un poquito mejor el castellano.

Después me fijo en otro detalle sospechoso. ¡Yo no tengo ninguna empresa de Holding en Estados Unidos! Aunque bueno, soy muy despistado y a veces es cierto que me voy dejando las cosas por ahí. Lo que me parece raro es que me pida a mí mismo los datos. No entiendo muy bien por qué lo he hecho. ¿No sería más fácil mirarlos en mi agenda que preguntármelos a mí mismo por correo electrónico? ¿Y si a la hora de responder tampoco me acuerdo? ¿Me tendré que mandar un nuevo correo?

¿Y quiénes son esos gestores? ¿Seré yo con una peluca?

Además, tampoco le termino de ver mucho sentido a que el correo de vuelta no me lo tenga que mandar a mí mismo, sino a la tal Irina. ¿Quién es Irina? ¿He contratado a una rusa y tampoco me acuerdo de ello?

No sé, no sé. Son demasiados puntos oscuros, y creo que lo mejor va a ser que me llame por teléfono a mí mismo para aclararlos.
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