jueves, 23 de agosto de 2012

Brave

Mérida con sus 3 hermanos: Cáceres, Badajoz y Almendralejo.

Pixar volvió al redil de Disney, y con Brave se nota. Una película preciosa, tanto de historia como en lo visual, pero carente de la genialidad que nos ofrecieron Wall·E, Up o Toy Story 3. Y ojo que no es mala, pues es una película en todo momento divertida, entrañable y con muchos momentos "OoooH!" (como ciertos pequeños plantígrados, por ejemplo), pero no me parece que sea la mejor película de Pixar (aunque sigue estando bastantes escalones por encima de Cars).

La historia que cuenta no es ningún alarde de originalidad. Es un cuento, con moraleja final, de una princesa que lucha contra el destino para poder ser libre y vivir según su propia voluntad, hasta que las cosas se tuercen y se da cuenta de que no todo es blanco ni negro, y que hay pasos intermedios. Entre tanto, pues un montón de situaciones divertidas entre las tribus euskocesas (digo bien) y un desenlace no menos que previsible.

Pero si algo de bueno tiene Pixar es que haga lo que haga, le sale una maravilla. Y como viene siendo habitual, el corto que precede a la película, entrañable también.
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