miércoles, 1 de agosto de 2012

Impávido

¿Parece una comedia? No lo es.

Género thriller/pasarratos. Pretende ser, o presume de ello, un estilo a películas como Snatch, (o por establecer una comparación más localista: un intento de Airbag) con atracos bien orquestados, mafiosos muy malos (sorprendentemente correcto, dentro del histrionismo de su personaje, Nacho Vidal) y protagonistas con increibles golpes de suerte.

Rai (Julián Villagrán) es un ladrón de coches de poca monta que da con los huesos en la cárcel, y al salir, gracias a los contactos que ha hecho dentro, va creciendo en el negocio, hasta que llega al peligroso Mikima, y dentro del mundo del juego y las armas, golpe de suerte tras golpe de suerte, van montando una historia de violencia, corrupción y felaciones.

Esto es preciso mencionarlo, pues el juego del impávido consiste en que unos señores se reúnen para jugar a cartas alrededor de una mesa, mientras una atractiva señorita practica el sexo oral con uno de ellos. Y el que se dé cuenta de a quién le ha tocado el premio, gana. En este caso la señorita es Marta Torné, la cual se mete perfectamente en el papel, ya que su lamentable dicción hace que parezca que está todo el rato con algo en la boca.

Hacía referencia al supuesto género de comedia de esta película, que se autodefine como "la película gamberra del verano". Y aunque tiene algún momento suelto, cada vez que intenta ir por ese camino acaba cayendo en el "intento ser comedia pero no", y no hace sino quitar seriedad a la narración.

Tiene momentos buenos, como el del atraco (en un más que obvio homenaje a HEAT), pero muchas escenas de acción en las que el tiroteo es el fin en sí mismo, y no un medio para contar nada.

La película cumple, en el sentido de que entretiene si no se ve con más pretensiones que esa. Pero desde tampoco es precisamente esa gran película que se estudiará en las escuelas de cine dentro de 50 años. Potable pero prescindible. Para tarde de verano.
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