miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cal y arena en el trabajo

Cubos que le metería a alguno por el culo. 

Hoy venía dispuesto a contar una pequeña buena noticia laboral, que es que  ayer ya nos dieron el listado para elegir plazas de quién se queda y quién se va a otros destinos, y yo estoy en el Top-11, que somos los que nos podemos quedar. Así, podré elegir quedarme, que de aquí no me quería ir.

Pero esto, que sería motivo de alegría, se ensombrece con la noticia del día, por la que nos hemos enterado que la Diputación, unilateralmente, ha decidido quitarnos 8 días de vacaciones para 2013, así por la jete. Lo que unido al hurto de una catorceava parte de mi sueldo, hace que mis ganas de matar aumenten. Además, pese a que habían dicho que no lo iban a hacer, han decidido hacer la gracieta de, sin notificar, directamente quitarlas. 

Y encima tendrán la desfachatez de decir que ellos no quieren, pero que les obligan. Y no, lo siento, pero no cuela. Pueden hacer toda la pantomima de Decretos y Recursos al Constitucional que les apetezca, que no cuela. Lo hacen porque les da la gana, y esto no es más que otro escalón en la escalera que desciende a la completa desmantelación del sector público en favor de sus amiguitos. Y esta medida solo busca joder por joder. Beneficio nulo: pura hijaputez.

Y encima habrá gilipollas que digan que como estamos mejor que otros no nos podemos quejar. Pues nada, por esa regla de 3, que ningún español se quejen de nada, que en Somalia están peor.
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