domingo, 30 de diciembre de 2012

Despedida de nopadre

Abentura Sopuerta 

Ayer sábado tuve que madrugar, pues tocaba despedida de soltero. El homenajeado era el amigo Iagoba, que será padre dentro de menos de un mes, y como de facto (que no de iure) lleva casado ya mucho tiempo, ayer procedimos al noble arte del secuestro y el disfraz, para sacarlo de fiesta.

Nos juntamos a las 9 de la mañana en su portal, y gracias al juego de llaves que nos había facilitado su señora, pudimos irrumpir en su casa, como si de 13 enanos entrando en una cueva Hobbit se tratara. Allí le pusimos el disfraz, y le metimos con los ojos vendados en un coche, sin deciele a donde nos dirigíamos.

El destino, el que se adivina en la foto, era Sopuerta, donde anduvimos trepando y saltando de árbol en árbol, y pasándolo como enanos con tirolinas, lianas y estribos. Ninguna baja que lamentar, aunque sí alguna heridilla en las manos.

Después nos fuimos a comer, al Txomin Barullo del Casco Viejo, donde tuvimos que sufrir el nefasto servicio de una camarera cuyos malos modos y respuestas impertinentes eran dignas de aparecer en el Guinness de peor camarera del mundo (de verdad, un trato y un servicio vergonzosos), y procedimos a callejear de poteo por el Casco Viejo, con Iagoba de esta guisa.

¡Gooooooool!

Y así anduvimos deambulando hasta la hora de la cena, en la marisquería de Ledesma, de deliciosa comida y buen servicio (la pena es que mi cubata de sobremesa se suicidó, estampándose contra la mesa). Al salir la idea era continuar la fiesta hasta altas horas, aunque se dio la circunstancia de que una seria indisposición tuvo que hacer que el homenajeado se marchara antes. Aunque eso no era motivo para no continuar con la fiesta, y nos fuimos al Antzoki. El problema era que cobraban entrada, y entre que yo ya estaba cansado, y que me toca soberanamente los cojones pagar por entrar a un bar, como si fuera el cine o un museo, opté por una honrosa retirada.
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