martes, 24 de febrero de 2015

"La afición del Betis"

Rubén Castro. Yo no le juzgo, que lo haga quien corresponda.

Veo en las redes sociales enlazada una indignante noticia, "La afición del Betis canta a favor de la violencia machista". Pongámonos en antecedentes, Rubén Castro, jugador del Real Betis Balompié fue denunciado por su pareja por agredirla, a resultas de lo cual ha sido procesado. En los vericuetos de los hechos no me meto, que ni los conozco ni me interesan. No son el objeto de esto.

Lo feo viene cuando en el estadio del Betis pudieron oirse cánticos que no solo defendían a su jugador, sino que aplaudían su actitud, con palabras como "Rubén Castro ale, Rubén Castro ale, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien".

-Una. ¿Quién es "la afición del Betis"? Es inaceptable demonizar a todo un colectivo por lo que hagan algunos energúmenos. "Aficionados del Betis cantan" sería más adecuado a la realidad, y tampoco, ya que simplemente es gente que estaba en el estadio. Que pueden ser aficionados o no. En cualquier caso, los aficionados de un equipo son más que los que van ese día al estadio (yendo a Bilbao, son muchísimos los aficionados del Athletic que no van siempre a San Mamés). Por la parte que me toca, me sentiría insultado si esto pasara en Miribilla y me metieran a mí en el saco (claro que si eso pasara en Miribilla, de la misma me levanto y me voy). Y desde luego, no me habría gustado verme metido en el saco cuando me gustaba el fútbol y simpatizaba precisamente con el Betis. Ahora bien, justo es decir que a pesar del desafortunado titular, el cuerpo de la noticia recula y sí admite que no fueron todos, sino solo parte de los asistentes al estadio.

-Dos, y la realmente importante. El cántico es impresentable y está fuera de toda defensa. No entro ni salgo en si Rubén Castro es culpable de los hechos que se le imputan, que ni soy juez ni he visto el sumario ni las pruebas. Como tampoco lo saben esos "aficionados". Pero ni falta que hace, pues se hayan cometido o no, están cantando a favor de actuaciones indefendibles. Sería entendible un cántico que dijera "Rubén Castro es jugador de nuestro equipo, por tanto nosotros solo lo valoraremos como delantero, que para ver si ha cometido delitos ya hay un juez" o "en tanto que no se demuestre lo contrario, lo consideraremos inocente y le daremos nuestro apoyo". Eso sería justificado. Aplaudir y jalear que la víctima de un presunto delito se lo merece... Creo que sobran los calificativos. Esos cazurros iletrados no son conscientes del daño que hacen a "su" equipo (sinceramente, aunque no tengo nada que ver con eso, y aunque no debería, logran que no pueda evitar cierta vergüenza por haber sido en su día aficionado del Betis). Y lo peor de todo, que les da igual.

Pero ojo, no perdamos el Norte. El problema no es que haya 4, o 25 o 10000 orangutanes gritando exabruptos, que hacen tanto daño como un perro ladrando. El problema es que esos orangutanes son el síntoma de un problema estructural que hace que tengamos a gente así de anormal suelta por el mundo.
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