sábado, 1 de julio de 2017

De conciertos y saneamientos del futuro

Mejor los segundos.

Es raro que hable de un concierto, ya que está lejos de ser una de mis aficiones, pero ayer tenía un motivo para ir, pues nos había invitado a ir Alfredo, el batería de Gerente, y no le íbamos a decir que no. Además, era en Bilbao, en el Crazy Horse, con lo que faltaba uno de los elementos que odio de los conciertos: las aglomeraciones en lugar apretujado. Era como estar en un bar tomando algo tranquilamente, pero con música en directo.

Obviamente, pues otra cosa sería rara en mí, fui sin los deberes hechos, así que no tenía ni idea del estilo de música que tocaban ni de sus canciones, pero la cosa estuvo bastante divertida, ya que sabían conectar muy bien con el público con sus gamberradas entre canción y canción, algunas de ellas francamente animadas, así que guay. El siguiente concierto ya nos interesaba menos, así que fue una de estar fuera del bar terraceando, pese a la atroz lluvia (verano en Bilbao, you know).

Acabado el concierto, a cenar unos ricos crepes, en un sitio del que, aparte de la comida, destaco el inodoro, dejando que la imagen hable por sí misma:

¿Recuerdan Demolition Man?
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