lunes, 24 de julio de 2017

Edimburgo: día 1

No es difícil deducir, dado el título, desde dónde escribo. 

Efectivamente, estoy en la capital de Escocia, desde donde hago mi minicuaderno de bitácora, con un vuelo sale a las 11:30 de Bilbao (en principio 10:40, pero sufre un retraso), lo que significa no tener que madrugar. Eso es bueno. Tras un vuelo sin incidencias, llegamos al aeropuerto de Edimburgo, donde nada más bajar del avión nos recibe una terrible tromba de agua. Viva Escocia tropical. Eso es malo.

El autobús al centro resulta fácil de encontrar, y llegamos a la estación central, con más hambre que otra cosa, pero aún hay que ir al alojamiento. Así que vamos a la casa, nos alojamos y corremos en pos de comida, a un italiano franquiciado, donde damos buena cuenta de unos macarrones de comedor de colegio y una pizza con mozzarella antiestrés. Da igual, había hambre.

Terminados los juegos del hambre, comienza la ruta turística. Vamos hacia el palacio de Hollyrood, que nos pilla cerca, y comenzamos la ascensión a la Royal Mile, hasta el castillo, con alguna pausa estratégica por el camino. Luego nos dirigimos a Greyfriar´s Kirk, donde visitamos el Elephant Coffee (donde "nació" Harry Potter, nada menos)) y la estatua del perrete Bobby (homenajeado en Futurama) y deambulamos un poco por la zona del castillo, hasta que ya empezamos a trazar planes de regreso a casa.

Vamos dando un paseo, dejamos las compras y nos vamos a cenar, pero algo más de verdad que la comida del mediodía, y topamos con un restaurante indio donde como, literalmente, el mejor pollo tika masala que he comido en la vida, con un pan naan de ajo que no le va a la zaga.

Y con eso, y el cansancio, a dormir. Hoy hay que ver más cosas.
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