lunes, 16 de junio de 2008

Selectividad

Ecuestre lo que cuestre, que dirían Les Luthiers.

Recientemente (la semana pasada, para más señas) han sido los exámenes de selectividad, y este año ha dado más que hablar que otros años, ya que por una metedura de pata ha habido que repetir los exámenes de Historia y Filosofía, y todo esto me ha traído a la memoria mis exámenes de Selectividad, aunque para ello habría que remontarse bastante atrás en el tiempo, así como a 1996.

Lo cierto es que no iba demasiado preocupado, ya que si alguna ventaja tenía hacer la carrera en la universidad de Deusto (y pocas más ventajas aparte de eso, la verdad) es que la nota de corte no era necesaria, y bastaba con aprobar, lo cual convertía la selectividad en un mero trámite.

Aun así, había que aprobarla, para lo cual utilicé, entre otras, esa técnica tan nuestra, el tan denostado por las películas americanas Ars Copiandi. Las chuletas.

Llevaba un carro de ellas, tantas que en alguno de los exámenes, Literatura para más señas, mi mayor problema es que entre tantas chuletas no encontraba la que necesitaba, y todavía recuerdo como una chica que estaba sentada detrás le comentaba a su compañera (¿es que no se le terminan nunca?). También les di bastante uso en Historia del Arte (y creo que a estas alturas de la vida ya debería poder confesarque sí, aprobé TODA la asignatura copiando y no estudié absolutamente nada de esa asignatura en todo el curso y que pese a ello saqué un 7) donde la parte teórica la llevaba cómodamente apuntada en unas hojas de examen que me había agenciado, aunque más gracioso es recordar la parte "práctica" del examen, que consistía en comentar una obra de arte de la cual mostraban una foto. En el caso que nos ocupa recuerdo que era una estatua de un señor romano montado en un caballo, y de mi examen solo recuerdo que empezaba con la frase "Es una estatua ecuestre porque va montado a caballo y si tenía caballo es porque era alguien importante..." y que llené hojas y hojas sin tener ni la más mínima idea de quién era aquel caballero (y nunca mejor dicho).

En las demás asignaturas no recuerdo que copiara demasiado. Si acaso en Latín (que tampoco es que hiciera demasiada falta) llevaba las declinaciones en el diccionario, y puede que en Filosofía. En Historia no usé, que ésa la estudiaba a gusto, y en Euskera, Inglés y Lengua, tampoco me suena haber copiado.

Otro detalle que sí recuerdo, muestra de la madurez que confieren los 18 años, y fiel reflejo de mi tensión y grado de concentración ante la dura prueba, unida a la imperiosa necesidad de obtener la más alta calificación posible, fue que el examen de Literatura lo entregué dejando sin responder una pregunta porque había quedado para salir luego de fiesta y si me paraba a soltar la parrafada, no me daba tiempo. (¡Que vivan la responsabilidad y el buen criterio!)

Al final no me acuerdo ni de qué nota saqué (me suena que quedé por el 6,5) pero sí recuerdo que me quedé con la sensación de que los exámenes los corregían tirando un dado o algo, porque algunas de las notas que me pusieron no se ajustaban (algunas por exceso, otras por defecto) a mi examen. Pero en fin, de todo ello me quedo que el "miedo" que nos daba la selectividad a principios de curso, resultó ser un león bastante menos fiero de lo que mostraban sus retratos.
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