Es fácil reconocer al personaje.
Hablemos pues de la parte más lúdica de las jornadas.
JUEVES
La tarde me la había dejado libre para disfrutar de la piscina. Alguna pausa para ver los stands, pero unas cuántas horas en remojo, charlando con unos y con otros. Sin embargo, eso no significa que no hubiera ninguna actividad mía, ya que a esa hora se estaba dirigiendo mi vivo de 2084, Numerus Clausus, por parte de dos que lo jugaron en 2019 y me lo pidieron prestado.
Por la noche sí juego, posiblemente la partida que más me gustó, y a la que más ganas le tenía: No tan amigos, donde somos los actores de una sitcom, así que se jugaba mucho con la dualidad del personaje y el personaje dentro del personaje. Paralelamente y en otra sala, también había una partida escrita por mí: La llamada de Cthulhu.
Luego ya, como todos los días, al Pepe John´s.
VIERNES
Por la mañana me tocaba dirigir. No rol, sino Cartaventura, un juego narrativo con cartas, al estilo de los librojuegos. Ala primera sesión no se apunta nadie, por lo que aprovecho para jugar a Legendary Encounters: The Matrix (un deck building) y a la segunda tanda ya sí que me vienen jugadores y les llevo el Cartaventura: Oklahoma. Como no terminamos muy tarde, me puedo ir a la piscina antes de comer.
Por la tarde piscina y rol en vivo: Atrapados en Usera. Ahí soy el líder de una banda de atracadores que intenta tomar rehenes en una tasca de mala muerte y el resultado es tan caótico como intentar pastorear un rebaño de gatos.
En la franja de noche juego La estación, una partida que recordaba a una especie de mezcla entre Silo, Los juegos del hambre y Metro 2033, que contaba con un giro de guion bastante ingenioso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario