El saqueo de este año.
En realidad he aterrizado en Loiu a las 15:00, y a las 15:45 más o menos ya estaba en casa, aunque he salido no mucho después, por aquello de no agusanarme del todo. Ha sido una pena que el partido de Bilbao Basket de hoy fuera a la mañana, pues de ser por la tarde (como lo fue el del año pasado) habría podido ir. En su lugar me he ido a la lonja a jugar al Sabika.
Pero no va de eso la entrada, sino del viaje a Essen, del que realmente casi todo lo he ido contando ya, así que hablaré de la vuelta puramente dicha, que ha tenido su intríngulis.
Hemos dormido bien, sobre todo por el cambio de hora, y hemos ido al desayuno buffet del hotel, con la intención de salir de ahí desayundos y comidos, pues el vuelo iba a ser a las 12:55 y lo de comer en el aeropuerto no parecía la mejor opción.
Lo que tampoco ha sido la mejor opción ha sido intentar ir en tren. Lo del transporte ferroviario en este país es una cosa y los retrasos una constante. Uno de los trenes tenía un retraso de una hora y el otro de ocho minutos. Se supone que era a las 10:55 pero ya decía que iba a llegar a las 11:03.
Luego que a las 11:04, luego que a las 11:05... así, cada minuto que pasaba el retraso avanzaba con él, lo que solo podía significar una cosa: estaba parado. A tomar por culo, un taxi. Eso nos ha permitido llegar al aeropuerto sin prisas, que mis compañeros de viaje facturasen lo suyo y esperar al avión sin sobresaltos. El viaje tranquilo, coche a casa y evento finiquitado.
Igual que el año pasado, una experiencia muy postiva en la que la feria es la excusa y en realidad lo de menos, pues aquí la cosa va de compartir tiempo y experiencias con amigos y echar unas risas en el proceso. Ahí misión cumplida.

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