viernes 20 de noviembre de 2009

Matchballs universitarios

Y de cómo sufrí en esta santa casa.

Ayer un cruce fortuito con Mario Valenzuela, quien fuera profesor mío de Economía en la Universidad, vino a mi memoria cierta historia de cómo mi carrera se vio bastante comprometida.

La carrera no era fácil, y había muchos cocos, pero en mi caso no sufrí en demasía Ávilas ni Beobides (de hecho, luzco con honor mi aprobado en primera convocatoria en Derecho Político) pero sí con uno de los huesos duros de segundo curso. Pongo en antecedentes que una erronea decisión me había hecho meterme en el mal llamado "Derecho económico", que no era otra cosa que estudiar Derecho, con unas cuántas asignaturas adicionales metidas con calzador. Y la verdad, pronto me di cuenta de que la Economía no iba conmigo, que lo mío era el Derecho, y una serie de circunstancias, entre las que se inclúía esta asignatura, para mí inaprobable, hicieron que dejara la especialidad, para centrarme en la carrera de Derecho propiamente dicha.

Pero un absurdo planteamiento de las normas universitarias hizo que me viera obligado a coger esta asignatura como optativa. Al pasar a hacer solo Derecho tenía que coger optativas, y mi gozo en un pozo al ver que esta asignatura, "Ampliación de Economía", pasaba a ser optativa, pero que por arte de birlibirloque solo podía optar por coger esa optativa. Además, tenían a bien darme por consumidas las convocatorias anteriores, así que me plantaba con una "optativa" en 5ª convocatoria, y dos intentos para aprobarla, y si no, pues a la calle. Fuera de la carrera.

No había más remedio, e intenté tomarme la asignatura en serio. Pero imposible, aquel manual incunable, ese legajo de tablas arcanas, más parecido a un grimorio lovecraftiano que a un texto de estudio, escrito por algún tipo de profeta enloquecido era superior a mis fuerzas, y cada vez que terminaba una página tenía que vovler al principio, porque no había entendido nada. Todos tenemos nuestras némesis, y la mía era esta asignatura. No había manera.

Lo intenté, doy fe, y los recientes resutlados avalan mis aptitudes como estudiante, pero cuando algo se atraganta, es difícil. Así que llegó el examen, y nuevo suspenso. Tenía pocas opciones, así que decidí apelar al sentido común del profesor.

Le expuse mi situación, que esa asignatura me la habían encasquetado de mala manera, que seguir estudiando Derecho estaba en juego, y que si no me iba a dar ninguna alternativa que me lo dijera ya, que me iba a mi casa y me buscaba la vida, porque ir a septiembre significaba volver a suspender. Se mostró razonable, y conseguimos negociar la opción de reemplazar el examen por un trabajo escrito, en este caso un señor trabajo, de 100 páginas, sobre la Globalización de la Economía y el Estado de Bienestar.

La vida no suele regalar oportunidades como ésta, así que había que aprovechar y no ser tonto, por lo que pasé el verano prácticamente encerrado en la biblioteca de la universidad, documentandome, y el resto del tiempo en casa escribiendo, y el resultado no fue malo, ya que mi nota final fue un 7... y un suspiro de alivio.

Pero no acabaron ahí las consecuencias positivas de ese trabajo, ya que al año siguiente, en la asignatura Economía Internacional, el profesor dio la opción de hacer un trabajo apra subir nota, o incluso de aprobar automáticamente, así que "si cuela, cuela" me dije, y como los trabajos había que hacerlos por parejas, y a un compañero de clase le debía un favor por cierto examen en el que me había dejado "inspirarme" para aprobar (en cristiano, que le copié vilmente) pues acordamos que entregábamos ese trabajo, que él lo actualizaba (para no meter gambas de actualidad) y el tanto nos lo apuntábamos los dos.

Entregamos el trabajo, y cuando fuimos a exponerlo, como mi compañero lo tenía más fresco (yo lo había escrito pero él lo había leído recientemente) el profesor bromeó diciendo que parecía que lo hubiera hecho él y yo solo hubiera puesto el nombre (sacarle de su error y contarle la terrible verdad no parecía lo más sensato, así que mi sentido común silenció a mi orgullo).

Pero lo cierto es que el trabajo le gustó, así que nos dio la siguiente opción: "os doy dos puntos más para el examen, o nos olvidamos del examen y os pongo directamente un 7 a cada uno"... ¡La caja, la caja! Si nos daba dos puntos más en el examen podríamos sacar cualquier nota, incluso un 7, y yo siempre había querido sacar un 7.

Y como ninguno de los dos éramos Peter Griffin, respondimos al unísono "trae pacá ese 7 y que le zurzan al examen" (bueno, probablemente fuimos algo más correctos en el habla).

Por tanto, aquel trabajo no solo salvó mi carrera, sino que obtuvo una calificación de 21 sobre 10. Coló, coló...

jueves 19 de noviembre de 2009

Victoria meridiana contra Alicante (80-58)

Ambientazo en la grada.

Miércoles, 19:30 de la tarde. Un ambiente gélido en el inhóspito BEC, y ambos contendientes empiezan a jugar al mismo ritmo. Nadie quiere meter una canasta, y los errores se suceden en ambos bandos. Hzbían transcurrido dos minutos y nadie se había atrevido aún a introducir la pelotita en la canasta.

El lamentable juego desplegado y la negativa racha del equipo instalaban el pesimismo en la grada, pero lo cierto es que no había demasiados motivos para la intranquilidad, ya que la diferencia entre ambos equipos es grande. Cierto es que el Alicante venía de endosar 113 puntos al Murcia, pero jugador por jugador, la plantilla del Bizkaia Bilbao Basket es superior (pese a la falta de Warren) y eso se nota. Así que unos minutillos de correcalles precedieron a un recital de Markota, que puso pronto las cosas en su sitio.

El Alicante tampoco hacía grandes méritos para ganar el partido, y se dedicaba a dar muestras de una puntería lamentable (se gastó las canastas en su partido anterior, está claro) y encima ayer, oh milagro, a Moiso le dio por jugar, así que no tuvieron muchas opciones. Y si a eso le sumamos la expulsión por doble técnica de su entrenador, pues poco podían hacer los levantinos.

La parte negativa, como siempre, salir del BEC, con sus atascos y embotellamientos, que empañan y emborronan todo buen sabor que hubiera podido dejar la victoria del equipo. Pabellón frío, maloliente, de mala visibilidad, y lejos de Bilbao. Todo para un balance digno de nuestro primer año ACB.

Y recuperaron la sonrisa.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Curso de RGI

Pues la verdad es que no tiene mucho que ver con esto.

Día interesante en el trabajo, al menos por la parte que no toca al curso de ofimática (aunque es cierto que un par de truquillos de Outlook al menos sí he aprendido) ya que hemos podido disfrutar de una clase en la que un técnico cualificado nos ha estado explicando los entresijos de la Renta Básica (Renta de Garantía de Ingresos para la nueva ley) y todo aquello que siempre quisimos saber y no nos atrevíamos a preguntar.

La verdad es que a título personal me ha sido muy útil, ya que pese a que llevo aquí dos años, había puntos que se me escapaban, y es lo que tiene trabajar en según qué sitios, que vas aprendiendo las cosas a salto de mata, y con la práctica del día a día, y a veces echas en falta una formación de verdad.

Esto realmente no es tanto por negligencia ni por dejadez de nadie, es simplemente que en un entorno laboral en el que el goteo de idas y venidas de gente es constante, es difícil encontrar el momento, y ése ha sido ahora, aprovechando que con la oposición muchos venimos para quedarnos (aunque mi caso era de los que ya estábamos) y aprovechando, pues se ha impartido el curso para todos, explicando y afianzando bien conceptos sobre la Renta Básica, y sobre todo sobre la nueva ley (bueno, que lleva un año), el reglamento que está por salir, y lo que es más importante, los cambios que están por venir y que afectarán a nuestro departamento (como que esto lo acabará llevando Lanbide, y que nosotros pasaremos a llevar cosas nuevas)

La verdad es que bastante provechoso, e incluso ameno. Y tiene su mérito que a las 9 de la mañana algo se haga ameno, la verdad.

martes 17 de noviembre de 2009

Celda 211

Link y Ganondorf, versión contemporánea.

Celda 211 es una película sobre un motín en un centro penitenciario, con el saborcillo autóctono de ambientarse en una cárcel española, y nos cuenta, con el inevitable tópico, cómo el incidente coincide con el primer día de trabajo de Juan, un funcionario de prisiones que se ve envuelto en la refriega y se ve obligado a hacerse pasar por un recluso para poder salvar el pellejo.

La película, a dos pistas, nos muestra por un lado los entresijos del motín, con las relaciones entre los reclusos, acaudillados por el siniestro pero humano Malamadre, más alguien sin nada que perder que alguien necesariamente malvado, y del otro lado, los "buenos", intentando recuperar el control de la situación.

La situación, de por sí tensa, se calienta cuando los presos toman rehenes, y la negociación a vida o muerte, en una apuesta donde las vidas de éstos, y las posibles consecuencias de lo que pueda pasar. El dilema del chantaje, ¿ceder ahora significa dar legitimidad a esto?

También nos habla de la degeneración, y de la transformación que una situación extrema puede inducir en una persona aparentemente normal, cuando se ve desbordada por la tensión y los acontecimientos. Es fácil saber qué sería lo correcto en algunas de las situaciones que vemos, ¿pero es lo correcto lo que realmente haríamos?

Pero la grandeza de la película es que resulta todo bastante creíble, verosímil, y además los personajes no son blancos ni negros, sino grises, y vemos que los "malos" no son tan malos (cuando Malamadre explica sus motivos consigue ganarse al espectador) ni los "buenos" son unos santos, como nos muestra el despreciable Utrilla, interpretado por Resines (aunque queda un poco flojo en este papel), unido a cuestiones dudosas, sobre si determinados fines justifican determinados medios.

Además de no caer en maniqueísmos, destaca que el ritmo de la película es más que adecuado, sin decaer en ningún momento, y mantiene en vilo al espectador, que es perfectamente capaz de creerse a los personajes, de entre los que destaco al ya mencionado Malamadre y al guardia de seguridad Armando (Fernando Soto)

Sin duda un acierto de Daniel Monzón, al que tenía cruzado por "el Corazón del Guerrero", pero que con Celda 211 consigue, sin duda, redimirse.

Mi crítica en Muchocine.net

lunes 16 de noviembre de 2009

Curso de ofimática

Pues va a ser que el explorer era otra cosa.

Al haber obtenido la plaza de Administrativo, ahora me toca someterme a los diversos cursos de capacitación para poder hacer frente al trabajo, pues parece que con la oposición no basta. Así pues, el curso se compone de un bloque de ofimática (5 días), uno de prevención de riesgos (1 día, pero sin disfrazarme de bombero) y otro de bloque institucional (1 día) Este último, viendo el temario, me parece, con el debido respeto, una supina soplapollez. Quiero decir, ya tuve que acreditar en la oposición que me sé el Estatuto, la NF 3/87 o el Concierto Económico. Es más, si estamos ahí es porque hemos demostrado que, entre otras cosas, conocemos bien las citadas normas. ¿No es un poco pérdida de tiempo?

Como lo ha resultado, al menos para mí, la primera sesión de ofimática que nos han dado hoy, de 11:15 a 14:15, donde no es que yo sea un experto, pero es que mover carpetas y mandar correos no es algo que no supiera. Si bien, a diferencia del otro bloque, donde nos "enseñarán" cosas que supuestamente estamos obligados a saber, aquí sí es cierto que haya quien pueda no tener idea, y en todo trabajo administrativo, la parte de manejar ordenadores sin hacer que exploten, viene bien.

Pero por la parte que me toca, debo decir que me ha costado un esfuerzo no quedarme dormido, máxime cuando venía de jamarme un intenso turno de mostrador.

Y lo peor es que la parte informática es toda la semana, de lunes a viernes, de 11:15 a 14:15. "Así te libras de estar ese rato trabajando", dirán algunos. Pues bien, encuentro más divertido estar grabando expedientes, cogiendo el teléfono u ordenando documentos que semejante soponcio, de verdad. Espero que al menos al acabar nos den un título, o algo.

domingo 15 de noviembre de 2009

Oviedo; NSR 2009

NSR en cuasipleno

Como ya adelanté, este fin de semana se celebraba en Oviedo la Jornada (porque solo era una tarde) rolera de Nosolorol (cierto, también le dimos al Versus), evento que aprovechamos para reunirnos todo el núcleo duro de NSR (faltaría Su) con la aparición estelar del ilustrador de las tiras cómicas, el Cheve.

Como era de prever, el fin de semana ha sido un no parar de reír, un festival de polladas y chistes semanticos a porrillo, y algo de vida nocturna que, en mi caso, se vio bastante reducica por mor de un incipiente gripazo, aparentemente traído del Norte.

Por lo que a la parte lúdica respecta, por la mañana un rol en vivo basado en un concurso tipo Gran Hermano, con sosprendente desenlace (bueno, como nos conocemos todos bastante bien, tal vez fue menos sorprendente) y a la tarde una partida sin mayor historia de la Llamada de Cthulhu (siendo Asturias, lógico jugar a algo acabado en U)

Por la noche la espicha, que consiste en ir todos en manada a un bar, donde empiezan a poner comida en la mesa hasta que no podemos más. Enconces siguen trayendo un rato, y ya paran.

Tema alojamiento, Pedro J. nos acogió amablemente en su buhardilla, donde 11 frikis convivimos apelotonados, al más puro estilo piso patera, agolpados en el suelo, y donde solo unos pocos privilegiados, entre los que me incluyo por ser uno de los que llevaban coche, pudieron dormir en cama. El drama, claro, era por la mañana, cuando todos queríamos usar el cuarto de baño.

Y por último, no puedo dejar pasar la nota cómica, cuando en el viaje de ida, en la frontera Cantabria-Asturias, un control de la Guardia Civil, que al ver la sospechosa sílaba BI en mi matrícula me hace señales para que pare.

Le hago caso y le pregunto si quiere que le enseñe el carné de conducir, y me dice que es un control de drogas y armas, preguntando si llevamos drogas y/o armas. Ante mi negativa, aparece el otro agente, y con el mismo tono con el que se hablaría a un niño de 6 años nos dice "os advierto que si lleváis hachís y lo encuentra el perro, que va a oleros, la multa es doble".

Eso me suena un poco a chino, la verdad, pero como discutir sobre Derecho con un Guardia Civil en carretera no está entre mis aficiones más preciadas, opto por callarme (¿el doble? ¿el doble de qué?)

Nos hacen bajar del coche y vaciar el contenido de nuestros bolsillos, y cachean sin mucha gana, obviando que en el bolsillo me había dejado el pañuelo (y que la verdad, lo mismo podía haber llevado ahí una bolsa de cocaína) y me piden que abra el maletero.

Cuando lo ve repleto de maletas y le digo que supongo que nos llevará rato porque querrán mirarlas todas, la sola idea de tener que trabajar parece aterrarle, así que dice que no hace falta, que nos podemos ir. Y por mucho que insisto en mi ofrecimiento, se niega a mirar mi documentación.

Y una vez en ruta, todos nos hacemos la misma pregunta. "¿Habéis visto al perro por alguna parte?" Desde luego, no sé si el perro encontraría droga, pero lo que está claro es que la droga no encontraría al perro, porque no lo vimos por ningún lado. Y yo no sé si de encontrar el perro la multa sería doble (que bueno, que yo sepa no hay multa por eso, y desde luego "encontrado por perro" no es agravante tipificada) pero lo que es cierto es que si aparece un perro fantasma... me acojono.


El famoso perro buscadrogas.

viernes 13 de noviembre de 2009

Breves: a Oviedo

Vetusta ciudad de ídem.

Para no perder las costumbres, otro fin de semana fuera. Dentro de una hora cogeré el coche con destino a Asturias, Oviedo, donde celebramos la jornada-kedada de NSR, al igual que hace un par de años.

Confío en que el incipiente trancazo que asoma por mi nariz no me incordie demasiado el fin de semana.

El domingo vuelvo.

jueves 12 de noviembre de 2009

Captain Commando

Sumidero de moneditas.

Una de mis fuentes de menguas monetarias, debacle para mi cartera, y pérdida de tiempo, pero con adrenalina y diversión a raudales. 1992, sonaba el timbre del recreo, y corríamos raudos y veloces hacia el salón recreativo con el fin de coger la máquina libre antes de que llegaran los de 1º G, nuestros mortales enemigos.

Capitán Commando es uno de los clásicos de CAPCOM (oh, qué ingeniosos juegos de palabras podrían sacarse con lo de Capitán Comando ¬¬) con la fórmula de "avanza y mata", siendo básicamente un Final Fight pero con personajes aún más molones y muchas más armas. El trasfondo era una Metrocity futurista (2026, que ya no parece tan lejano) y los malos unos criminales genéticamente mejorados, que parecen literal y metafóricamente escapados del circo, y frente a ellos un comando de elite, dispuesto a pararles los pies.


CAPTAIN COMMANDO

El capitán, el líder del grupo, genéticamente perfecto, dotado para las artes marciales, con capacidad para molarse, y lo más importante: un lanzallamas. Útil para principiantes, pero sin grandes florituras. Ahora bien, lo de electrocutar y churruscar enemigos tenía su encanto.

MACK EL CUCHILLO

El mejor personaje del juego, y no lo digo porque me gustara, sino porque leñe, era el mejor. Era rápido, tenía los mejores golpes, y su ataque mágico permitía moverse (y con ello rapiñar los puntos de matar a los enemigos). Además, una momia rapera con dosa cuchillos, con la capacidad de pudrir a los enemigos... eso no tiene precio. (Aunque realmente y por trasfondo, no era una momia egipcia sino un alienígena)

GINZU

Lo cierto es que era el peor personaje de todos, pero tenía tres cosas a favor. Una, que es un ninja, y eso mola. Otra, que podía partir a los enemigos por la mitad, y eso mola más. Y otra, que era el único capaz de utilizar shurikens. Pero por lo demás, era lento, y sus golpes eran demasiado bajos como para ser eficaces.

BABY HEAD

Un bebé montado en un mecha gigante. Con sus pañales, su chupete, y sus ansias asesinas. El robot era de diseño propio, pues ese bebé era un superdotado. Una vez se le cogía el truco era bastante eficaz, y sus ataques demoledores compensaban su lentitud, pero cierto es que no era muy popular. Pero si se le pillaba el truco, era la monda.

La alternativa a los Jonas Brothers.

En cuanto al juego, pues lo dicho, fiel al género, y a la moda de la época. Avanza y parte lomos, cuida de tu barra de energía, atiza con las armas que te vayas encontrando, y no olvides comerte la comida que te encuentres en la basura, pues sabido es que para un bebé no hay nada más saludable que patear una papelera y comerse la fruta que haya dentro.

Las pantallas también, pues a cual más pintoresca. Empezábamos en la ciudad, abortando un atraco a un banco, para liarnos a tortas en el museo de Historia natural, luego ir a Villaninja (¡ninjas a gogó!), una visita al circo, luego un laboratorio oculto, una batalla campal contra surfistas nazis que mueren con un solo golpe, el refrescante acuario, una base subterránea, una nave espacial, y el enigmático planeta Callisto.

Y como viene siendo habitual, un video para los nostálgicos:
.
Es solo un bebé, ¿qué puede hacer un bebé?


También mencionado aquí.

miércoles 11 de noviembre de 2009

De vuelta de Bergen (Noruega)

Panorámica de Bergen

De Bergen volví el lunes, pero entre una cosa y otra no he encontrado tiempo para escribir una entrada al respecto antes, pero como más vale tarde que nunca, espero que me disculpen mis fieles lectores (y también los eventuales) y disfruten de la entrada, que será convenientemente decorada con lo que muchos querrán: fotos.

Bergen, je t´aime

El viernes salí de Bilbao a las intempestivas 6:00 de la mañana, para coger un taxi que me llevara al aeropuerto, donde a las 7:30 partía el vuelo destino Frankfurt. Allí una hora, antes de embarcar para Oslo (donde pude ver el aeropuerto nevado) y aunque en teoría mi vuelo a Bergen salía a las 4 de la tarde, mis hábiles triquiñuelas me permitieron cambiar el bilete, ahorrarme 2 horas y aparecer en Bergen no a las 17:30 sino a las 15.15.

¿Qué es esa música? ¿Soy un Cylon?

Ese día, un paseíllo por el centro de Bergen, y a descansar al hotel, que madrugón y muchas horas de avión son matadoras, y el sábado tocaba día de actividad. Una visita al Fish Market, y subir a uno de los montes que rodean la ciudad.

Salmolicioso...

He mencionado el Fish Market, sí, uno de los más maravillosos inventos de esta ciudad, donde uno podía degustar auténtico salmón noruego, en varias modalidades, y donde también pude catar la carne de ¡ballena! Y claro, comprar un poco de salmón para adornar la nevera. Curiosamente, las transacciones fueron todas en castellano, ya que es sorprendente la cantidad de gente que conoce la lengua de Cervantes en tan nórdica ciudad.

Mejor tiempo que en Bilbao, oigan.

Otro tópico que se derrumbó fue el del frío. Cierto es que en Oslo vi nueve, pero como puede verse en la foto, llegó a salir el sol y todo, y hubo momentos en que daban ganas de quedarse en camiseta, no exagero.

¿Me he perdido?

Para subir a los montes había un funicular, que no podía evitar me recordara al de Artxanda, y que llevaba a unas vistas impresionantes de la ciudad, y un bosque con lago, que parecía de cuento de hadas. (El de la foto anterior)

Y para cenar, la nota graciosa en un lugar especializado en sopas, donde pude saborear una deliciosa "sopa de Rudolph", con setas, picante y carne de reno. (El picante explicaría el color de su nariz)

De postal

El puerto de Bergen era también una preciosidad, con esas casitas tan auténticas, tan de juguete, con esos tejados y esos colores, y un paseo muy agradable, aunque era curioso, cosa que tal vez en la foto no se aprecia, que estaban más torcidas que los dientes del Cuñao.

Pose regia.

El domingo, además del paseo por el puerto, y la imprescindible compra de souvenirs y recuerdos, pasamos por una especie de castillo que había, de la época hanseática de Bergen, y ya por la noche, un largo paseo de punta a punta de Bergen, con unas maravillosas vistas nocturnas, con las luces de las casitas decorando las laderas (no pongo foto, que salieron fatal y no se veía bien)

Y el lunes, infernal madrugón, levantarme a las 4:30, para coger a tiempo el autobús, llegar a las 6 al aeropuerto, para que luego el avión de las 7:10 no saliera hasta las 8:30 (el avión estuvo parado todo ese tiempo, para regocijo de los pasajeros que queríamos hacer trasbordo en Frankfurt) y llegué a la ciudad alemana con el tiempo justo de coger el avión de Bilbao, con la lengua fuera. Y luego, llegar a casa, físicamente reventado, pero con una sonrisa de oreja a oreja por un fin de semana de película.

NOTA: Algunos de los hechos o personas participantes en este fin de semana pueden haber sido intencionalmente omitidos.

lunes 9 de noviembre de 2009

Homenaje a Txus (Rincewind)

Goian Bego, Txus.

Tenía la sana intención de hablar hoy de mi viaje a Noruega, y de un maravilloso fin de semana, pero hay veces en las que toca posponer ciertas cosas, y quiero dedicar esta entrada a un tipo grande, más majo que las pesetas, que nos ha dejado hoy. Tras una larga y dura lucha contra el cáncer, uno de los grandes maestros del Azzurro ha tomado su última copa, con solo 38 años.

No llegué a conocerle mucho, era uno de los habituales del bar Azzurro, y conversar con él era sinónimo de reir, un tipo con un excepcional sentido del humor, que incluso demostró el valor de ser capaz de reirse hasta de la quimioterapia, alguien con quien se podía charlar durante horas, y que era incapaz de caer mal, alguien con quien era un auténtico placer compartir coñas, batallitas y horripilantes juegos de palabras. Y por supuesto un friki de tomo y lomo.

Por eso, he querido dedicarle esta entrada, y me consuela saber que al menos, dentro de lo que cabe, no ha sufrido absolutamente nada, ha fallecido tranquilo y dormido.

Así que, un placer haber coincidido, caballero.