lunes, 18 de febrero de 2008

Independencia

El sueño de Ibarretxe hecho realidad.

No, esta entrada no es ningún alegato político. Es simplemente para comunicar que ayer hice efectivo el traslado a mi nueva casa, donde dormí por primera vez, dando por finalizada la "Operación Nido Vacío", por fin me emancipo, con 29 años, una edad que está por debajo de la media en Euskadi, que me suena que es de 34 años (que francamente, me parece un dato bastante exagerado, a tenor de la edad a la que se emancipa la gente que conozco)

Ahora un cúmulo de sensaciones extrañas me invaden. Por una parte por lo que significa la independencia, el ya no vivir en casa de mi padre y tener mi propia autonomía, para lo bueno y para lo malo, y por otra, está la sensación de abandonar un sitio en el que has estado mucho tiempo.

Mi anterior cambio de domicilio fue hace nada menos que 15 años ininterrumpidos (consecuencia de haber estudiado la carrera en una universidad que estaba a 15 minutos de casa y no haber estudiado ni trabajado nunca lejos), y es una sensación muy extraña saber que esa casa ya no es mi casa, que mi habitación ya no será más mi habitación, y lo raro que se me hacía ver el que hasta ayer era mi cuarto, tan vacío.

Sé que en un par de días ya me habré hecho a la nueva casa, como me hice en su día, aunque me costara, a la que ahora acabo de dejar, y que al estar a 10 minutos la una de la otra, el cambio no es tan brusco como si me cambiara de ciudad o de barrio, pero las sensaciones ahí están, y sobre todo el vértigo que supone el hecho de haber dado un paso tan importante en la vida como es el haberme ido de casa, cerrando un capítulo y abriendo otro.

Curiosamente, me he independizado el mismo día que Kosovo.
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