lunes, 27 de octubre de 2008

Telepolis

Así lucía mi página (pero con imágenes), y sí, el melenudo de la foto era yo.

Corría el año 2000, y estábamos en pleno boom del Internete, la gallina no paraba de dar huevos de oro, y todo lo que acabase en .com era sinónimo de dinero. En ese contexto nacía Telepolis, uno de tantos y tantos portales de Internet, y de éste tuvimos conocimiento por medio de Aratz, quien nos comentó que tenía en ese portal una página sobre cine oriental, y que le daban dinero por tenerla. Atraidos por los cantos de sirena, aunque sin creerlo demasiado, nos fuimos metiendo toda la cuadrilla, haciendo nuestras páginas temáticas; cine de animación, juegos de rol, cómics, VRML, videojuegos... y era verdad, nos daban dinero. No sé si eran el equivalente a 30 o 60 euros al mes, pero para mí, que estaba estudiando y no tenía trabajo, aquello era una pasta. Y además, sin hacer gran cosa, solo había que moderar el foro de la web, actualizar los contenidos, e iba absolutamente por plantilla, con lo que el esfuerzo era mínimo, y suponía dinero gratis.

Pero la máquina seguía funcionando, y la borrachera de despilfarro trajo consigo dos grandes eventos, las kedadas de moderadores (moderadores éramos los que llevábamos las páginas). La primera fue sencillamente espectacular; una especie de congreso en Barcelona, donde la empresa nos pagaba el vuelo, el hotel, y encima, al llegar al hotel nos encontramos con un billete de 10.000 pesetas cada uno en la habitación de hotel, para pagar el taxi desde el aeropuerto (¿nos hemos vuelto locos o qué?) El sábado tocaba visitar las instalaciones de la empresa, hacer una comida en un sitio caro, mítico rodizio, y a la noche fiesta, en una discoteca pija, la Rosebud, donde tuvimos hasta las 12 de la noche, la planta baja reservada para nosotros, barra libre. La consigna era clara: "¡es gratis, paga Telepolis!"

Al año siguiente se hizo otra, aunque la directiva había cambiado, y se notaba ya cierto ambiente enrarecido, ya que habían caído unos cuántos empleados de la empresa (no así los distritos, páginas, que éramos más, e incluso algunos teníamos más de una página, y cobrábamos de ambas partes), estaba muy bien, nos pagaron hotel y avión, e incluso me regalaron una webcam como premio a la iniciativa internauta más original (por "Al salir del distrito", una parodia novelada de "Al salir de clase", protagonizada por los moderadores, y que tuvo un éxito de la leche, y que hice a medias con Kepa), pero no era lo mismo.

Se notaba que algo fallaba, que era imposible que saliese rentable, y que tenía que hacer puf por algún sitio. Y llegó. Sin dar expicaciones, un buen día se cargaron de un plumazo casi la mitad de los distritos. Sin decir nada, ni dar explicaciones, y toda pregunta recibía silencio por respuesta. Pero por contra, los supervivientes recibían un incremento en su pago.Yo por aquel entonces gestionaba 3 páginas (Rol, Series de Televisión Españolas y Música de los 60) y me quiaron la de música, pero con el incremento, me quedé igual. Cierto es algunas de las temáticas de los distritos rozaban lo absurdo (como que hubiera uno de Rol y aparte otro de Dungeons&Dragons, ese gol que les metió mi amigo Koldo), o lo excesivamente específico (¡placas de cava!) pero no sentó muy bien que se obrara así.

La cosa ya pintaba mal cuando al llegar otoño, y tras pasarse meses dando evasivas, anunciaron que ese año no habría kedada. Algo fallaba, y era evidente. Además, cada vez exigían más, daban más caña pidiendo resultados, exigiendo visitas, exigiendo constante actualización, y prometiendo incentivos, que nunca llegaban. Y el constante cambio de manos que experimentaba el portal (actualmente vinculado a Orange), tampoco ayudaba.

Finalmente, en marzo de 2003 se diagnosticaba la enfermedad terminal del paciente, y Telepolis anunciaba la decisiún unilateral de cortar el grifo; a partir de ese momento ya no se nos iba a pagar ni un duro, pero se nos permitía, eso sí, seguir teniendo la página. Obviamente, eso no sentó muy bien, y la respuesta generalizada fue "anda y que le zurzan", ya que pasar de exigir poco y dar mucho a cambio, a una situación en la que no te dan nada y te exigen más que antes, no terminó de cuajar, y el proyecto de los distritos de Telepolis se acabó convirtiendo en un cadáver cibernético, prueba de ello es que muchos de los distritos siguen ahí colgados, y al menos el mío está tal y como lo dejé, pero sin que aparezca mi nombre por ninguna parte. Por si alguien tiene curiosidad, ésta fue mi página durante un par de años y medio, en algo que, para qué negarlo, fue bonito mientras duró, y tuvimos suerte de pillarlo.

Y si alguien cree que todo lo que estoy contando es una trola, una baladronada, o simplemente exagero, no le culpo, yo tampoco me lo creería si me lo contaran.
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