martes, 16 de febrero de 2010

Regreso al mundo real

El Congreso nevado

De nuevo en Bilbao, de vuelta al curro, en un mostrador inusualmente calmado, procedo a resumir brevemente la última semana, que me ha llevado de vacaciones a Barcelona primero y a Madrid después.

Llegué a Barcelona el lunes a la tarde, en un avión que me salía más barato que el autobús, y según llego, pues superior estrategia que hace que unas extranjeras que se marchaban del país me regalaran un bonometro casi entero, al que di buen uso. El alojamiento, una pensión aceptable y a buen precio.

La semana en Barcelona, pues un no parar de quedar con gente, que hacía mucho que no me dejaba ver por ahí, y en lo reseñable, pues una visita al soso museo de cera de Barcelona (no vale la pena, pero alguna foto graciosa ya saqué) y ronda por tiendas frikis. Y no sé si meter en esta categoría el Bharma, un bar temático dedicado a Lost.

Aproveché también para acercarme al cine a ver "Tiana y el Sapo", pero siguiendo las buenas costumbres, ya le dedicaré una entrada específica.

Exclusiva: ¡Jokin comiendo algo verde!

El viernes un agotador viaje en coche nos llevaba a la capital del Reino, donde el alojamiento era algo mejor, ubicado en frente de la fábrica estatal de leyes (aquí, a diferencia de en otros contextos, la palabra estatal sí estaría bien utilizada) aunque una inoportuna lesión de tobillo desaconsejaba andar demasiado, con lo que la quedada con los nosolorroleros tuvo que consistir en una visita a mi hotel, donde comparecieron debidamente ataviados como Cazafantasmas. Pero como suele ser habitual en estas reuniones, pues festival de paridas y coñas.

Discutiendo con la autoridad

El domingo tocaba día de eventos culturales. Primero me despertaba mi padre con la noticia de la histórica victoria del Bizkaia Bilbao Basket en Madrid (debe de ser que mi presencia en la villa les trajo suerte, y eso que ni me acordaba de que jugaban) y por la tarde una de teatro, disfrutando del musical de Tricicle Spamalot (versión teatral de los Caballeros de la mesa cuadrada, que ya tuve ocasión de disfrutar en Broadway) y a la noche la ceremonia de los Goya, que se celebrara a escasos metros de mi hotel (aunque yo los vi por televisión)

Y finalmente ayer, tras dejar Madrid adornado por la nieve, un autobús me trajo de vuelta a Bilbao.

Nota: Al igual que ocurriera en Noruega, los lectores más avispados notarán la deliberada ausencia de menciones a cierta persona que me acompañó en mi periplo (para los cotillas: mi novia), pero aclararé que esto se debe en parte a voluntad suya. A fin de cuentas, este blog es para contar mi vida. :)
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