viernes, 3 de septiembre de 2010

Gimnasio again.

...do cual mona.

Se acaba el verano y se acaba el descanso de gimnasio, más prolongado de lo que debiera. Y a estas cosas es peligrosamente fácil acostumbrarse (a no ir, que acostumbrarse a ir cuesta un huevo)

Y como lo mejor es hacerlo de forma gradual, el lunes fui a pedalear tímidamente a una bicicleta de spinning, pero entre que me costaba hacerme al duro sillín y que el calzado que llevaba era totalmente incómodo (esas ajadas zapatillas descansan ahora en una papelera) no llegué a terminar la clase. Por lo que podría decirse que el retorno al gimnasio ha sido hoy, con una clase de Body Balance que me ha hecho sudar más que 7 sesiones de sauna y una ola de calor sahariano, con el sudor cayendo por la cara, y que era realmente incómodo cuando se metía en los ojos, que escuece un huevo.

Pero bueno, todo sea por tener una salud y unn cuerpo 10, o al menos de 5 raspado
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