domingo, 30 de enero de 2011

De gatos y monóculos

El malvado profesor Gatovich

Ayer el plan prometía, con una fiesta de cumpleaños en una casa. Una fiesta de cumpleaños con temática: todos con chistera/bombín y monóculo. La elegancia ante todo. Y la verdad es que a mí esas tonterías me encantan. Además, la presencia de alcohol, cuando es en cantidades moderadas, siempre es un plus. Música, juegos, buena compañía... elementos perfectos para pasar una buena noche de sábado.

Y lo cierto es que al principio me lo pasé francamente bien, que es justo lo que más necesito ahora. El problema vino cuando mi sistema inmunológico comenzó a percibir la presencia de un pequeño y peludo inquilino, una preciosa gatita que disparó todas las alarmas de mi alergia, provocándome hordas de estornudos, escalofríos y un dolor de cabeza horroroso que me hizo abandonar la casa tambaleándome. Y como un poco sí había bebido (un par de cubatas) tomar antihistamínicos tampoco me parecía lo más sensato. Así que una fiesta divertida el rato que estuve bien, y la puta alergia tuvo que aparecer para joderlo todo.
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