jueves, 2 de junio de 2011

El padrino (trilogía)

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Aprovechando que estaba malito y me he tenido que quedar tres días en casa, aproveché para poner remedio a un inconfesable y tal vez imperdonable pecado cinéfilo que obraba en mi haber. Y es que no había visto el Padrino, consideradas, tanto ella como su segunda parte unas de las mejores películas de la Historia del cine. Había visto por encima aquel apaño para la televisión en la que contaban la historia en orden cronológico. Pero ni siquiera entera.

Llevaba tiempo queriendo verlas, pero su larga duración, en torno a las 3 horas, admito que me daba una pereza horrible. Por fin me he visto las tres, y bueno, no me voy a poner aquí a hacer una crítica sobre unas películas que nadan en los ríos de tinta que hay sobre ellas escritas. La verdad es que sí tienen una calidad indiscutible, y cuando uno se enfrenta a una película de estas, que no decepcionen ya es mucho. Y la verdad es que no lo hicieron. Tienen, claro, el problema de que al haber sido imitadas hasta la saciedad en muchos aspectos y haber creado clichés, a veces resultan predecibles. Pero es lo que tiene ver una película tan tarde.

Mención aparte a la tercera, unánimemente considerada la peor de las tres. Es cierto que no está a la altura, y que probablemente era una secuela innecesaria. Pero también es cierto que no sería justo decir que es una mala película, y además aunque el principio es bastante malo y hace presagiar lo peor, luego la cosa mejora y el final es bastante potable.

Así que, una espina cinematográfica que me he quitado.
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