domingo, 1 de julio de 2012

El enigma del cuervo

John Cusack, caracterizado como Edgar Allan Poe.

Es 1849, y un asesino en serie pone en jaque a la policía de Baltimore, pero aún faltan unos cuántos años para que nazca Jimmy McNulty. Y como quiera que el asesino parece estarse inspirando en la obra de Edgar Allan Poe para perpetrar sus crímenes, la policía decide recurrir al siniestro escritor para poder echar mano del peligroso asesino.

El asesino está obsesionado con el autor de, entre otras obras, El Cuervo, y plantea un duelo de inteligencia, una carrera contrarreloj en la que cada fracaso significa más muerte y sufrimiento. Un villano de esos con planes extremadamente detallados, con todos los hilos atados, pero que requieren para su funcionamiento, que el protagonista sea gilipollas. Porque en fin, el Poe de la película, muy listo para unas cosas, pero para otras, se merece el premio Darwin.

Al margen de eso, y de que los últimos 10segundos de la película deberían ser expeditivamente eliminados del metraje (vaya forma de joder el final, sinceramente), se deja ver, con sus reminiscencias a Seven y otros clásicos del género, e incluso con algún momento Saw-victoriano.

La película tiene sus altibajos, y empieza muy bien, para luego ir bajando un poco, remontar el vuelo, y estamparse contra la mediana en la recta final. Pero bueno, si omitimos mentalmente eso, la película no pierde un ápice de su sentido y queda mejor.

Ahora entrando en el terreno de los spoilers como melones (quien siga leyendo, que lo haga bajo su propia responsabilidad), me pregunto por qué carajo Poe, cuando está ante el malo, que sabe dónde está su amada, en vez de ceder y beberse el veneno, no le pega un tiro en la rodilla y le obliga a decir dónde está. ¿Por qué no intenta vomitar el veneno, pardiez? ¿Y su forma de decir a la policía quién es el asesino? ¿Tan difícil era quedarse a esperar? ¿No es mejor idea que irse a un parque a darle un críptico mensaje al primero que pasa por ahí? Entiendo que quieran pintarnos a Poe como alguien extravagante hasta sus últimas consecuencias. Pero no encaja que su brillante mente descienda a niveles propios del agente Benford de la serie Flashforward.
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