viernes, 7 de junio de 2013

Sunset Riders

 
Los 4 magníficos.

Quienes fueran asiduos visitantes de los salones recreativos a principios de los 90 sin duda recordarán con cariño este colorido exponente del shooter-western de Konami, en el que 4 bravos cazarrecompensas repartian a partes iguales tiros y justicia por el Oeste americano, enfrentándose a situaciones peligrosas, y seduciendo a las más bellas cabareteras o pegándose sus buenos tragos de whisky barato.

Poco se nos contaba del argumento, más allá de ir dando caza a tipos peligrosos y presumiblemente malvados, aunque podríamos deducir que Cormano (seguramente el más popular de los 4) era mexicano. Y no es gratutito lo de que Cormano y Bob (del que se insinuaba que era un seductor irredento) fueran más populares, pues sus armas eran netamente superiores a las de Steve y Billy. 

 Escopeta>pistola.

El esquema, parecido a títulos como Contra, era sencillo: avanzar y matar, al tiempo que esquivábamos las numerosas balas que nos lanzaban los enemigos e intentábamos mejorar nuestras armas. Esquivar balas puede parecer complicado, especialmente cuando tienen el tamaño de una pelota de tenis, pero la cosa cambia bastante cuando uno se da cuenta de que no alcanzan velocidades superiores a los 15 kilómetros por hora.

Así, avanzábamos por la pantalla, hasta llegar a los jefes finales, unos tipos muy fieros y que, a diferencia de la plétora de clonicos aspirantes a bandolero que pueblan los escenarios, aguantan cantidades industriales de disparos. Claro que también tenían la delicadeza de adquirir un color rojo parpadeante cuando estaban cerca de morir.

Pruebas clasificatorias para el campeonato de los 110 metros vaca. 

De vez en cuándo, el juego nos ofrecía minijuegos alternativos, como las fases de bonus en las que palurdos pistoleros aparecían educadamente y en orden para recibir su bala, con una mecánica más bien similar al clásico West Bank de Spectrum, o las partes del juego en las que no íbamos a pie sino a caballo, algo muy de los juegos de la época. Y cómo no, el tren: si hay un videojuego del Oeste, tiene que haber una pantalla en un tren.

 ¡Cuidado, o nos acribillará con sus balas lentas!

Otro de los puntos fuertes de este juego era que permitía jugar con 4 jugadores simultáneamente, con lo que la ensalada de tiros era un caos con la pantalla rellena de brillantes portadores de muerte. Recuerda: si la bala te golpea, mueres; si golpeas a la bala, mueres. Pero también gozaban de una tecnología bien práctica, y es que las balas eran lentas pero inteligentes, evitando así el fuego amigo. 

Listemos ahora los más peligrosos bandidos de este juego. Si viajas al Oeste y te los encuentras, no esperes concesiones por su parte.


Simon Greedwell, ranchero ricachón y jefe del crimen que usa un rifle y dispara tras dos barriles, que por suerte son destructibles. 


Hawkeye Hank Hatfield, un buen tirador con mucha agilidad que se mueve tras unas cajas y sale brevemente para disparar.


Dark Horse, un hombre armado con un revólver que cabalga un caballo grande, negro y con una armadura de plata. 


Los Hermanos Smith, dos hombres en balcones del Saloon, que lanzan o explosivos o faroles a los jugadores.


El Greco, un hombre mexicano que usa un escudo a prueba de balas, un látigo, y usa un sombrero rojo de ala ancha.


Chief Scalpem, un indio americano shamán, que vuela lanzando cuchillos a los jugadores y puede bloquear balas.


Paco Loco, un hombre mexicano bastante obeso que dispara su ametralladora Gatling desde lo alto de una empalizada.


Sir Richard Rose, un hombre británico que dispara desde un balcón tras una estatua con dos leones. Al principio prefiere esconderse tras la seguridad de sus estatuas mientras sus lacayos hacen la mayor parte del trabajo sucio, pero luego se emociona y empieza a dar volteretas por toda la pantalla, mientras deja todo perdido de balas. Encima a este cabroncete había que matarlo dos veces, ya que cuando parece que está muerto, se quita un protector antibalas, y vuelta a empezar.

 ¿Acaso podía terminar de otra manera?

El juego gozó de una considerable popularidad, inspirando a otros juegos como el C.O.W. Boys of Moo Mesa (el videojuego sobre la serie de dibujos de unos simpáticos vaqueros vacunos) o el Mystic Warriors, que era la misma mierda pero con ninjas.
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