viernes, 24 de enero de 2014

Lluvia de albóndigas 2

A lo Parque Jurásico.

Lluvia de Albóndigas era esa película de terror en la que un científico loco sume en el caos la isla en la que vive, con su peligroso invento que convierte el agua en comida, con catastróficos resultados. En esta segunda parte nos cuentan lo que pasa después, cuando toda la población de Tragaldabas tiene que ser evacuada y reubicada en la ciudad, lejos de sus hogares, y el peligroso científico (al que por suerte ya no dobla el infame Flippy) tiene que regresar a la jungla comestible en que se ha convertido su isla. Vuelve el terror.

La película en general es bastante floja, con un argumento completamente previsible y un uso excesivo del humor marrón, y hay que sumarle un doblaje en la versión española que no solo no es gran cosa, sino que se toma la libertad de inventarse chistes que buscan la risa fácil (dudo que la alusión a Ana Botella estuviera en el guión original), pero hay que agradecer que no esté Flippy, que era de largo lo peor de la primera película. Pero com decía, es una película flojilla, sí, pero repleta de detalles simpáticos y una fauna local llena de bichejos simpáticos, destacando los patatapótamos, las sushiovejas, las nubes dulces o las crías de tacodrilo. Aunque lo que me fascina es la sinopsis, que nos habla de una isla en la que "los animales están hechos de comida". ¿Coño, como los animales normales, no?

¡Qué majete!

También hay que destacar los créditos finales que son seguramente mejores que la propia película, con algún sketch, como el falso trailer de "Brunch", que logró hacerme reir a carcajadas.

Y bueno, tampoco puedo dejar de comentar la dualidad moral de la película, en la que es malo comer animales de la isla, porque son seres vivos, pero oye, con pescar y comer peces nadie parece tener ningún problema. O mejor aún, que te muestran una tierna escena de nubes de marshmallow naciendo, y luego, sin ningún complejo, una fogata en la que son empalados, quemados y devorados. Para traumatizar niños no está mal, desde luego.
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