domingo, 20 de abril de 2014

Y así fueron los EERR 2014

Alojamiento estándar.

Diría aquello de otro año más, pero en 2013 no hubo. Vuelvo a casa tras las jornadas, haciendo balance, resumiendo en la frase "peores que otros años sí, pero no tan peores como me temía". La atomización de los sitios era un poco chufa y se perdía algo de vida con ello, pero eso no ha impedido disfrutar los Encuentros Rúnicos.

El jueves llegamos por la mañana y aparte de instalarnos no hacemos nada hasta las 3-4 de la tarde, que vamos a la zona de juegos, donde le doy un poco al Dixit y alguna chorradilla más, como un vivo simple pero eficaz en el que soy un alienígena infiltrado para destruir la humanidad en una batalla naval. Hasta que voy a la una de las actividades más divertidas, "¡Que vienen las suecas!" (renombrada por la censura como "Que vienen de Suecia), un rol en vivo basado en las películas de Pajares, Esteso y compañía, donde doy vida a Antonio Ozores (de forma completamente autoparódica) y donde es difícil no reír. Y para quien le preocupe: las jugadoras se divirtieron tanto como los chicos, que es lo que importa.

Luego unas copas al Stick, frase que se repitió las tres noches.

El viernes a la mañana una partida de Lances, comprobando lo difícil que es jugar a rol en verso. Por la tarde, una de las partidas más delirantes de la historia de las jornadas; Satarichi, tan infame que merece entrada propia, pero que nos hace reír como nunca. Más tarde, me voy a dirigir el vivo "Fuego en el desierto", donde la censura cambia la sinopsis para adaptar "afeitaos esos bigotes" a "arreglaos un poco" (me encantaría decir que miento). Tras el vivo, y aprovechando que era mi cumpleaños, una buena cena y fiesta en el Stick.

Sábado: por la mañana reencuentros varios y juegos de mesa, y por la tarde doble sesión de dirigir; primero una partida de rol del juego "Estrellas Anónimas", que gusta bastante, y después el vivo "Extraños en la noche", que me encanta dirigir. Por la noche, más rol: una parodia de las películas de James Bond donde mi personaje, un trasunto de Ernst Blofield, me hace tirarme dos horas hablando como el Dr. Maligno de Austin Powers. Y luego, un ratillo al Stick, nada, lo justo hasta cerrar.

Y el domingo, alguna cosilla de mesa, despedidas y viaje de vuelta. Con ganas de más, como siempre. Y más que nunca, el sentimiento de gratitud hacia los organizadores, que se han partido la cara contra viento y marea para hacer esto posible.
Publicar un comentario