martes, 3 de marzo de 2015

La tángana de Miribilla

Algunos se confundieron de deporte.

Aunque soy socio este domingo no pude ir al partido y me tocó ver, el último cuarto, por la tele. Y la rabia de haberme perdido una victoria aplastante contra el odiado rival se difuminó cuando a falta de 7 segundos a Dejan Todorovic se le cruzan los cables  y agrede de forma impresentable a un jugador del equipo rival. Se monta la trifulca y ahí van unos cuántos jugadores del Bilbao Basket como pollinos.

El resultado lo puede ver cualquiera, que por culpa de esto se ha hablado más del Bilbao Basket en los medios en un día que en 15 años. Y naturalmente, se habla de la pelea, no del resultado. ¿Eso a quién le importa?

Igual que el día del Charleroi, habría preferido perder, por mucha manía que tenga al Baskonia, a que tuviera que pasar esto. Y tal como la otra vez, me da igual lo que hicieran Shengeila y los Diop, me tiene sin cuidado, me preocupa lo que hagan los de mi equipo, y nada, nada, en absoluto justifica que agredan a un rival. Es un partido de baloncesto, no un bar de carretera, y si consideras que te ha agredido, ya se tomarán las medidas, pero nunca perder los papeles de esa manera.

Muy avergonzado, y desde luego muy avergonzado de los 4 gatos que se dedicaron a jalear la pelea, que no son representativos de la afición al baloncesto, y en especial del chorra que no tiene una idea mejor que ir a pegar una patada a un jugador del otro equipo.

Una lamentable forma de empañar lo que podría haber sido una noche mágica con la victoria por 18 puntos contra el rival a batir.
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