¿Estos también dirán no a las drogas?
Aunque en Bilbao hubo bastante menos ruido que en otras zonas de España, y desde luego mucho menos que cuando juega el equipo local de fútbol, habría que vivir en una isla desierta para no haberse enterado de la noticia deportiva del día: España ganó 2-0 a Francia y jugará el domingo su segunda final de un mundial de fútbol.
Esto, que hace un tiempo me habría emocionado, ahora me deja totalmente frío. En 2010 me tragué todos los partidos de la selección española de fútbol, pero este año no he visto ni un minuto. Es más, me he enterado hoy de que juegan de blanco. Me suenan de oídas algunos jugadores (eso sí, no me pidan que diga donde juegan o de qué) y más o menos los resultados los he ido siguiendo, que no me gusta el fútbol en sí pero me suele hacer cierta gracia ver resultados y estadísticas.
Naturalmente, tampoco tengo especial intención de ver la final. No por pose o por inquina, sino porque simplemente no me llama la atención. Esto no me hace mejor ni peor, simplemente es una reflexión sobre cómo con el tiempo van cambiando nuestros gustos, y no puedo negar cierta envidia por la gente a la que sí le gusta, porque sé lo que disfruté en 2010, y eso ahora me lo estoy perdiendo.
¿Me volverá algún día el gusanillo? Como dije aquí, lo dudo muchísimo.
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