domingo, 19 de julio de 2026

Veneciando: día 1 (y 0)

Una góndola va...

Aprovecho este rato que me he venido al hotel para ducharme y mientras cargo el móvil actualizo desde la capital del Veneto.

Aterricé ayer en el Marco Polo a eso de las 19:40 (media hora antes de lo previsto) y de ahí me fui a Venecia centro, pero con un medio de transporte muy peculiar, que nunca pensé que tomaría en un aeropuerto: en barco.

Una vez en Rialto paseo de unos 20-30 minutos hasta el hotel, donde me sorprende que a pesar de su aspecto laberíntico en realidad es seguir el camino, ya que hace eses pero es como ir en línea recta en cuanto a orientarse. Por el camino ceno algo de pizza y cuando salgo de hotel un canolo de pistacho. Me doy un garbeo nocturno y cuando llego al hotel dos problemas: el aire acondicionado que hacía ruido incluso apagado y la cama, que además de ser cutre, tenía dos tablas del somier salidas y el colchón se hundía. 

Bajo a recepción y me dicen "ahora sube alguien", que en italiano veneciano significa "voy a mirar muy fuerte para otro lado, a ver si se te olvida". Vuelvo a bajar, claramentre enfadado, y me dicen que hasta mañana no me pueden hacer nada. Mis palabras son más o menos amables pero mi mirada es un elocuente "me vas a comer los huevos". Exijo y consigo cambio de habitación, esta vez con una cama de verdad.

Ya es lunes y me levanto pronto para desayunar y acudir al free tour. Como es pronto, me doy antes una vuelta por mi cuenta. Luego el tour, interesante como siempre, y al acabar me junto con un matrimonio de cordobeses para compartir paseo en góndola (no estaba dispuesto a pagar 90 euros, pero 30 ya es algo más razonable) y la verdad es que está bastante bien.

Como un par de pintxos (los llaman cicchetti, pero son pitntxos) y un bacalao a la crema, que es típico de Venecia, y luego me dedico a hacer tiempo hasta las 17:15, que es el tour por Rialto y el barrio judío. Todo esto, por cierto, con un calorazo considerable y un sol castigador.

El tour termina en la plaza san Marcos, y aunque dan la opción de acabarlo ahí, opto por coger el barco que nos llevaba a la estación de tren (de donde salimos), que en realidad me pilla peor, pero así disfruto del trayecto en barco y descanso un rato.

Una vez allí, me vuelvo a patear Venecia de lado a lado (por el camino cae un pintxo de bacalao con mozarella negra) y llego al hotel, donde estoy ahora. Mi intención, una vez haya recargado un poco la batería, tanto la mía como la del móvil es salir a cenar. Mi duda es: ¿buscar o eludir bares donde haya fútbol y ambiente? Lo decidiré sobre la marcha.

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