martes, 21 de julio de 2026

Veneciado

Arrivederci, Serenissima.

Ya por terminar, aprovecho para recopilar lo que faltaba del viaje, que es poquito. Ayer, tras actualizar esto y cargar un poco el móvil salí para hacerme con el camino al embarcadero más cercano y volví, que mis piernas estaban cargadas, con 86000 pasos en dos días (el equivalente a irme de mi casa a Medina de Pomar andando) y hoy tocaba madrugar.

Puse el despertador a las 6:20 y a las 23:30 ya estaba dormido. Pero a eso de la 1 me desperté, y entre el ruido del aire, la sed y las picaduras de los mosquitos (en el Lido se pusieron finos conmigo) no pegué ojo hasta casi las 3, y a las 6:15 ya estaba despierto. Aprovecho, me acicalo y voy al embarcadero, a tiempo para coger el primer ferry de la mañana y estar en el aeropuerto dos horas y media antes. Que no suelo ir con tanta anticipación, pero era tontería estar a vueltas por el hotel.

Con un poco de retraso el avión ha salido a eso de las 10:15 y a las 12 y poco estaba en Bilbao. Taxi y a la oficina, así he trabajado media mañana y no me he tenido que gastar el día entero de vacaciones.

Sobre Venecia. Es una ciudad con la que me sentía en deuda, ya que cuando vine con mis padres no me gustó nada, y quería darle una segunda oportunidad. Me alegro de haberlo hecho, ya que esta vez sí la he disfrutado mucho, paseando y perdiéndome por sus rincones. No descarto volver algún día.

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