Bob Odenkirk matando gente empieza a ser un subgénero en sí mismo.
Después de deleitarnos con Nobody y su secuela, Odenkirk vuelve al cine de acción, con esta película en la que da vida al sheriff interino que llega a un idílico pueblecito de Minnesota llamado Normal, y que ya se verá que lo único que tiene de normal es el nombre.
Todo paree ir bien hasta que un atraco pone en jaque a la yakuza, que tiene todo un alijo guardado en el banco local, y se arma la Marimorena, con tiros, explosiones y una película con mucho humor negro, resultado de meter en una coctelera Fargo, Hot Fuzz y La jungla de cristal.
Me hizo especial gracia el giro de que aquí los villanos son el pueblo entero, y también me pareció bastante original que tras lo que parece la resolución del clímax central haya una suerte de epílogo bastante largo, que divierte y sorprende a partes iguales.
Puede que no sea uno de los hitos del género de acción de los últimos años (mismamente me gustó mucho más Nobody) pero cumple de sobra y divierte de principio a fin.
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