Ya he vuelto a Bilbao, después de un largo viaje de más de 11 horas, pero feliz por las jornadas. Mañana me explayo más, que no son horas.
lunes, 15 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
¡A las TDN que nos vamos!
Comienza el viaja hacia el evento friki más esperado del año: las Tierra de Nadie en Mollina, Málaga. Primero iré en furgoneta con unos amigos, que también van a las jornadas, y que me acercan hasta Madrid. Esto puede sonar un poco raro, pero se entiende si explico que allí cogeré el tren hacia Antequera, y que ya tenía los billetes cogidos antes de que me comentaran lo de la furgoneta. Además, es más cómodo el tren.
Unas horas después, ese tren nos dejará en Antequera, donde probablemente cogeremos un taxi a Mollina. Allí nos alojaremos en un hotel donde haremos noche, pues las jornadas no empiezan hasta el jueves. Pero la diversión empezará desde el miércoles. Una forma como cualquier otra de alargar las jornadas. Y ahí estaremos hasta el lunes, día en que tendréque coger el tren para Madrid a las 8 de la tarde. Pero es pronto para pensar en esto, y ahora toca disfrutar a saco de las jornadas.
Unas horas después, ese tren nos dejará en Antequera, donde probablemente cogeremos un taxi a Mollina. Allí nos alojaremos en un hotel donde haremos noche, pues las jornadas no empiezan hasta el jueves. Pero la diversión empezará desde el miércoles. Una forma como cualquier otra de alargar las jornadas. Y ahí estaremos hasta el lunes, día en que tendréque coger el tren para Madrid a las 8 de la tarde. Pero es pronto para pensar en esto, y ahora toca disfrutar a saco de las jornadas.
martes, 9 de agosto de 2011
El origen del planeta de los simios
No es un remake de la película de Charlton Heston, ni tampoco estrictamente una precuela. Podría decirse que es un reboot de la precuela, donde nos cuentan el origen de lo que hizo que los simios tomaran el control del planeta Tierra (toma spoiler que me acabo de cascar). Cuentan cómo César es un simio que se vuelve hiperinteligente por la exposición a un virus, y cómo se desarrolla su vida, hasta que acaba en una cárcel para simios y cómo se las apaña para volverlos inteligentes a ellos y rebelarse.
De la película destaca sin duda la increible animación de los monos, hechos completamente por ordenador. Resulta difícil de creer, pero en toda película no sale ningún mono. Y están logradísimos, con unos movimientos y una expresividad que llama la atención. Unos efectos sobresalientes.
Lo que me gustó menos es que la película resulta poco creible. Incluso aceptando la premisa del virus que los vuelve superlistos, hay veces en las que da la sensación de que hacen un cierto metajuego. Vale, una cosa es que se vuelvan listos. ¿Pero también se vuelven cultos?
Especialmente mal llevado me parece el paso del tiempo. Desde que empieza la película hasta que termina pasan varios años. A lo largo de los cuales los personajes no envejecen, no cambian de peinado, no cambian de coche, ni de decoración... No da en absoluto la sensación de que haya pasado el tiempo. En ese aspecto, un poco chapuza.
Sí me gustaron, en cambio, ciertos guiños a la película original, como las alusiones a la nave Ícaro, y lo bien metidas que están. O los nombres de algunos de los simios.
El resultado global, con la salvedad de esas lagunas mencionadas, es positivo, y la verdad es que la película resulta recomendable, puesto que es cuando menos amena.
De la película destaca sin duda la increible animación de los monos, hechos completamente por ordenador. Resulta difícil de creer, pero en toda película no sale ningún mono. Y están logradísimos, con unos movimientos y una expresividad que llama la atención. Unos efectos sobresalientes.
Lo que me gustó menos es que la película resulta poco creible. Incluso aceptando la premisa del virus que los vuelve superlistos, hay veces en las que da la sensación de que hacen un cierto metajuego. Vale, una cosa es que se vuelvan listos. ¿Pero también se vuelven cultos?
Especialmente mal llevado me parece el paso del tiempo. Desde que empieza la película hasta que termina pasan varios años. A lo largo de los cuales los personajes no envejecen, no cambian de peinado, no cambian de coche, ni de decoración... No da en absoluto la sensación de que haya pasado el tiempo. En ese aspecto, un poco chapuza.
Sí me gustaron, en cambio, ciertos guiños a la película original, como las alusiones a la nave Ícaro, y lo bien metidas que están. O los nombres de algunos de los simios.
El resultado global, con la salvedad de esas lagunas mencionadas, es positivo, y la verdad es que la película resulta recomendable, puesto que es cuando menos amena.
domingo, 7 de agosto de 2011
Capitán América: el primer Vengador
Esta película sigue una ley del cine, que algún día tendré que explicar, y es que toda película es más divertida si salen nazis. Y la verdad, no tendría mucho sentido que no salieran, ya que la mayor parte de la película se desarrolla en la segunda guerra mundial.
Steve Rogers es un voluntarioso pero escuchimizado patriota, que ansía alistarse al ejército de los EEUU, y sus múltiples inentos de reclutamiento frustrado captan el interés del Gobierno, que decide aplicarle el suero del supersoldado, con lo que se vuelve ágil, fuerte, rápido y un experto lanzador de escudos, para así poderse enfrentar al pérfido Cráneo Rojo.
La película es totalmente pulp, con divertidas escenas de acción, y coge lo mejor de un personaje que particularmente no me hace demasiado chiste pero que en la película lo optimizan. Consiguen además un perfecto equilibrio entre ser fieles al cómic y no caer en lo ridículo, buscando sentido a cosas como el traje hortera o el escudo originario. El musical del Capitán América debería estar ya en Broadway. No se toma, además, excesivas licencias, y las que tiene (la edad de Bucky) me parecieron perdonables. Me rechina, claro, el kingpinismo de Nick Furia, pero esto ya es algo que viene de largo, y no es en todo caso culpa de la película.
Es importante ver o haber visto Thor, ya que ambas tramas tienen bastante relación entre sí, y más que lo tendrán, como ya nos lo dejan ver en el trailer de después de los créditos, en la película de los Vengadores.
No puedo terminar sin mencionar el espectacular efecto que consiguen haciendo que Steve Rogers sea al principio un tirillas y luego se convierta en el hercúleo Capitán América, que está totalmente conseguido. Para ello me suena que usaron dos actores, pero de verdad está muy logrado.
Steve Rogers es un voluntarioso pero escuchimizado patriota, que ansía alistarse al ejército de los EEUU, y sus múltiples inentos de reclutamiento frustrado captan el interés del Gobierno, que decide aplicarle el suero del supersoldado, con lo que se vuelve ágil, fuerte, rápido y un experto lanzador de escudos, para así poderse enfrentar al pérfido Cráneo Rojo.
La película es totalmente pulp, con divertidas escenas de acción, y coge lo mejor de un personaje que particularmente no me hace demasiado chiste pero que en la película lo optimizan. Consiguen además un perfecto equilibrio entre ser fieles al cómic y no caer en lo ridículo, buscando sentido a cosas como el traje hortera o el escudo originario. El musical del Capitán América debería estar ya en Broadway. No se toma, además, excesivas licencias, y las que tiene (la edad de Bucky) me parecieron perdonables. Me rechina, claro, el kingpinismo de Nick Furia, pero esto ya es algo que viene de largo, y no es en todo caso culpa de la película.
Es importante ver o haber visto Thor, ya que ambas tramas tienen bastante relación entre sí, y más que lo tendrán, como ya nos lo dejan ver en el trailer de después de los créditos, en la película de los Vengadores.
No puedo terminar sin mencionar el espectacular efecto que consiguen haciendo que Steve Rogers sea al principio un tirillas y luego se convierta en el hercúleo Capitán América, que está totalmente conseguido. Para ello me suena que usaron dos actores, pero de verdad está muy logrado.
sábado, 6 de agosto de 2011
Simyo: tarde y mal
Con 3 días de retraso, por fin hoy me ha llegado la tarjeta. Con alegría he desenvuelto el paquete, y la he metido en el móvil. Nervioso he dado a encender, y he apretado el nuevo código PIN. El teléfono se enciende, y... nada. Error de SIM.
Apago y vuelvo a encender. Mismo resultado. Llamo al servicio técnino, y me intenta dar los pasos para que funcione. Nada, no hay manera. Empiezo a pensar que o la tarjeta no funciona, o el móvil no está bien liberado. Me dice que lo mirarán, y que me llamarán. A falta de número, les doy el de mi señor compañero de piso (darles el fijo sería como cantarle 9 dígitos al azar, pues el resultado iba a ser el mismo), y acto seguido me voy a una tienda de telefonía.
Alí les pregunto si tienen un teléfono libre en el que poder probar la tarjeta. No lo tienen, pero sí me pueden dejar probar una tarjeta que no es de Vodafone. Observo con horror que la tarjeta funciona a la primera, luego el problema no es del teléfono.
Me voy a otra tienda, donde sí me pueden dejar un teléfono libre. Constato con desagrado que mi tarjeta no funciona. Como plan B, decido comprar una tarjeta de prepago, para al menos poder hacer y recibir llamadas. El teléfono se muestra graciosillo cuando se resiste a encenderse, pero acaba funcionando. Tengo teléfono de repuesto (el que quiera saberlo, que me mande un correo y le digo el número), pero estoy sin el mío hasta a saber cuándo.
Vuelvo a llamar a Simyo para decirles que efectivamente el problema es de la tarjeta y que tengo un número al que me pueden llamar. Me dicen que el plazo de solución del problema es de 3 días... hábiles. Y yo me voy a las TdN el miércoles. Conclusión: estaré sin mi teléfono en las TdN, y ya veremos cuánto tarda esto en solucionarse. Y claro, de usar el Whatsapp ya me puedo ir olvidando, que la tarjeta de prepago que he cogido no tiene tarifa de datos.
Lo que me empiezo a plantear como opción seria es tramitar una portabilidad a otra compañía en cuanto recupere mi número de teléfono.
Apago y vuelvo a encender. Mismo resultado. Llamo al servicio técnino, y me intenta dar los pasos para que funcione. Nada, no hay manera. Empiezo a pensar que o la tarjeta no funciona, o el móvil no está bien liberado. Me dice que lo mirarán, y que me llamarán. A falta de número, les doy el de mi señor compañero de piso (darles el fijo sería como cantarle 9 dígitos al azar, pues el resultado iba a ser el mismo), y acto seguido me voy a una tienda de telefonía.
Alí les pregunto si tienen un teléfono libre en el que poder probar la tarjeta. No lo tienen, pero sí me pueden dejar probar una tarjeta que no es de Vodafone. Observo con horror que la tarjeta funciona a la primera, luego el problema no es del teléfono.
Me voy a otra tienda, donde sí me pueden dejar un teléfono libre. Constato con desagrado que mi tarjeta no funciona. Como plan B, decido comprar una tarjeta de prepago, para al menos poder hacer y recibir llamadas. El teléfono se muestra graciosillo cuando se resiste a encenderse, pero acaba funcionando. Tengo teléfono de repuesto (el que quiera saberlo, que me mande un correo y le digo el número), pero estoy sin el mío hasta a saber cuándo.
Vuelvo a llamar a Simyo para decirles que efectivamente el problema es de la tarjeta y que tengo un número al que me pueden llamar. Me dicen que el plazo de solución del problema es de 3 días... hábiles. Y yo me voy a las TdN el miércoles. Conclusión: estaré sin mi teléfono en las TdN, y ya veremos cuánto tarda esto en solucionarse. Y claro, de usar el Whatsapp ya me puedo ir olvidando, que la tarjeta de prepago que he cogido no tiene tarifa de datos.
Lo que me empiezo a plantear como opción seria es tramitar una portabilidad a otra compañía en cuanto recupere mi número de teléfono.
viernes, 5 de agosto de 2011
¡Vacaciones!
Hoy ha sonado el despertador, me he duchado, he desayunado y he ido a trabajar. Esta escena no se repetirá hasta el 1 de septiembre, puesto que estoy de vacaciones. Hoy me he despedido de la oficina tras un turno de mostrador en el que un amable ciudadano, no contento con la información que le estaba dando (no le ha gustado que le dijera que los papeles que traía no valían) se ha dedicado a amenazarnos con quemar el edificio y venir con escopetas. Y a mí concretamente me ha dicho que si no cobra me va a afeitar en seco. En fin, son cosas que tiene la atención al público. Allá él. Yo ya le he dicho qué papeles tiene que traer si quiere cobrar, por lo que si se queda sin dinero, culpa suya será.
Tras salir de trabajar me he ido al Peggy Sue´s, una hamburguesería ambientada al estilo de los años 50, donde hemos comido bastante a gusto, y luego nos hemos ido al Poza 42 a jugar al come-caca-gato, al Scatergories (donde he ganado) y al "adivina el personaje". Todo ello bastante divertido.
En la parte negativa, que sigo incomunicado, puesto que la tarjeta tampoco ha llegado hoy. Gracias, Simyo.
Tras salir de trabajar me he ido al Peggy Sue´s, una hamburguesería ambientada al estilo de los años 50, donde hemos comido bastante a gusto, y luego nos hemos ido al Poza 42 a jugar al come-caca-gato, al Scatergories (donde he ganado) y al "adivina el personaje". Todo ello bastante divertido.
En la parte negativa, que sigo incomunicado, puesto que la tarjeta tampoco ha llegado hoy. Gracias, Simyo.
jueves, 4 de agosto de 2011
Fallida portabilidad
Llevaba tiempo queriéndome marchar de Vodafone, ya que sus precios eran abusivos y el servicio bastante malo. Así que me decanté, ante el aluvión de opiniones positivas, por Simyo. Tan pronto me venció la permanencia en Vodafone, inicié los trámites para la portabilidad, y pese a la insistencia de Vodafone, la confirmé.
Entonces en Vodafone me dijeron que el día 4 me daban de baja y ya podía poner la tarjeta nueva, la de Simyio, que teóricamente me mandarían a casa antes de esa fecha.
Como veía que la tarjeta no llegaba, el sábado por la mañana llamé, y me dijeron que no me preocupara, que el lunes, o a más tardar el martes, me llegaría la tarjeta.
El lunes no había nada en el buzón. Nada el martes, cuando por cierto, los simpáticos de Vodafone me cortaron el Internet del móvil ( pretenderán cobrarme el mes entero, como si lo viera) y vuelvo a llamar, a ver qué pasa. Me aseguran que ya lo han enviado, y que me debería llegar ayer por la mañana, que la tarjeta llega siempre antes de la fecha de portabilidad.
Ayer nada de nada. Vuelvo a llamar, bastante cabreado, y la operadora solo me sabe repetir una y otra vez "mañana le llega la tarjeta, mañana le llega la tarjeta". Sí, sí, pero yo hoy toda la mañana sin línea telefónica. Llego a casa, y cuando miro en el buzón, cabreo monumental al ver que no está la tarjeta. Les llamo (uso por primera vez en años el fijo) y les echo la bronca, a ver qué cojones pasa con la tarjeta. Me acaba diciendo que lo han enviado hoy, y me da el número de localizador.
Llamo a Correos y me confirman que efectivamente lo han mandaod hoy. Cojonudo, oigan. ¿Pretenden que me llegue a casa antes del 4 de agosto, enviándolo el 4 de agosto? ¿Se puede ser más inútil? Encima me mienten, porque tanto el lunes como ayer me decían que ya estaba enviado, y hoy descubro que lo han mandado hoy.
Y claro, lo divertido es que como lo han mandado hoy, me puede llegar mañana... o no. Y como mañana, casualidades de la vida, es viernes, pues puede pasar que me tenga que quedar sin teléfono todo el fin de semana, y todo porque no se les ha ocurrido mandarla a tiempo. Y a todo esto, nadie me garantiza que vaya a tenerlo el lunes o el martes. Y a ver las risas si el miércoles, que me voy de viaje, no tengo la dichosa tarjeta.
Me estoy planteando seriamente batir el record de breve permanencia en compañía telefónica, porque desde luego, vaya forma de tocar los cojones sin ser aún siquiera cliente de ellos. Estaba hasta los huevos de Vodafone, pero esto ha sido ir de Guatemala a Guatepeor.
Ahora entiendo por qué se llaman Simyo.
Entonces en Vodafone me dijeron que el día 4 me daban de baja y ya podía poner la tarjeta nueva, la de Simyio, que teóricamente me mandarían a casa antes de esa fecha.
Como veía que la tarjeta no llegaba, el sábado por la mañana llamé, y me dijeron que no me preocupara, que el lunes, o a más tardar el martes, me llegaría la tarjeta.
El lunes no había nada en el buzón. Nada el martes, cuando por cierto, los simpáticos de Vodafone me cortaron el Internet del móvil ( pretenderán cobrarme el mes entero, como si lo viera) y vuelvo a llamar, a ver qué pasa. Me aseguran que ya lo han enviado, y que me debería llegar ayer por la mañana, que la tarjeta llega siempre antes de la fecha de portabilidad.
Ayer nada de nada. Vuelvo a llamar, bastante cabreado, y la operadora solo me sabe repetir una y otra vez "mañana le llega la tarjeta, mañana le llega la tarjeta". Sí, sí, pero yo hoy toda la mañana sin línea telefónica. Llego a casa, y cuando miro en el buzón, cabreo monumental al ver que no está la tarjeta. Les llamo (uso por primera vez en años el fijo) y les echo la bronca, a ver qué cojones pasa con la tarjeta. Me acaba diciendo que lo han enviado hoy, y me da el número de localizador.
Llamo a Correos y me confirman que efectivamente lo han mandaod hoy. Cojonudo, oigan. ¿Pretenden que me llegue a casa antes del 4 de agosto, enviándolo el 4 de agosto? ¿Se puede ser más inútil? Encima me mienten, porque tanto el lunes como ayer me decían que ya estaba enviado, y hoy descubro que lo han mandado hoy.
Y claro, lo divertido es que como lo han mandado hoy, me puede llegar mañana... o no. Y como mañana, casualidades de la vida, es viernes, pues puede pasar que me tenga que quedar sin teléfono todo el fin de semana, y todo porque no se les ha ocurrido mandarla a tiempo. Y a todo esto, nadie me garantiza que vaya a tenerlo el lunes o el martes. Y a ver las risas si el miércoles, que me voy de viaje, no tengo la dichosa tarjeta.
Me estoy planteando seriamente batir el record de breve permanencia en compañía telefónica, porque desde luego, vaya forma de tocar los cojones sin ser aún siquiera cliente de ellos. Estaba hasta los huevos de Vodafone, pero esto ha sido ir de Guatemala a Guatepeor.
Ahora entiendo por qué se llaman Simyo.
miércoles, 3 de agosto de 2011
¿Se puede permitir el matrimonio entre católicos?
El texto que sigue no es mío, y de hecho no me suena que sea nuevo. Pero ayer me lo volvieron a mandar, y la verdad es que suscribo una a una sus palabras. Palabras que no pretenden sino lanzar una pulla a determinadas posturas excluyentes.
¿Se puede permitir el matrimonio entre católicos?
Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, o la defensa a ultranza de sus ministros pederastas o de sus arzobispos perseguidos por delitos económicos, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, o las insinuaciones de zoofilia entre una mujer y un palomo, puedan incomodar a algunos. E incluso el que no hayan condenado su pasado bañado en la sangre de víctimas a las que llamaban, según la época, infieles, herejes, rojos o liberales; o espolvoreado con las cenizas de científicos, curanderas (brujas) o simples enfermos mentales.
Pero todo eso no es razón suficiente para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Tampoco debemos juzgarlos si creen que la mujer es inferior al hombre, e indigna, por ejemplo, de ejercer el magisterio dentro de su secta o iglesia. Y aunque eso violente un principio básico de cualquier constitución civilizada, no por ello debemos ser con ellos tan estrictos como ellos intentan ser con los demás.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”. Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que a los hijos de católicos, y al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad, los inscriben en su secta sin que hayan alcanzado la mayoría de edad, sin consultarles, y sin poder borrarse después, violentando la Ley de Protección de Datos, con el fin de obtener beneficios fiscales de difícil justificación, ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales..
¿Se puede permitir el matrimonio entre católicos?
Estoy completamente a favor del permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo. El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.
Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, o la defensa a ultranza de sus ministros pederastas o de sus arzobispos perseguidos por delitos económicos, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, o las insinuaciones de zoofilia entre una mujer y un palomo, puedan incomodar a algunos. E incluso el que no hayan condenado su pasado bañado en la sangre de víctimas a las que llamaban, según la época, infieles, herejes, rojos o liberales; o espolvoreado con las cenizas de científicos, curanderas (brujas) o simples enfermos mentales.
Pero todo eso no es razón suficiente para impedirles el ejercicio del matrimonio.
Algunos podrían argumentar que un matrimonio entre católicos no es un matrimonio real, porque para ellos es un ritual y un precepto religioso ante su dios, en lugar de una unión entre dos personas.
También, dado que los hijos fuera del matrimonio están gravemente condenados por la iglesia, algunos podrían considerar que permitir que los católicos se casen incrementará el número de matrimonios por “el qué dirán” o por la simple búsqueda de sexo (prohibido por su religión fuera del matrimonio), incrementando con ello la violencia en el hogar y las familias desestructuradas. Pero hay que recordar que esto no es algo que ocurra sólo en las familias católicas y que, dado que no podemos meternos en la cabeza de los demás, no debemos juzgar sus motivaciones.
Tampoco debemos juzgarlos si creen que la mujer es inferior al hombre, e indigna, por ejemplo, de ejercer el magisterio dentro de su secta o iglesia. Y aunque eso violente un principio básico de cualquier constitución civilizada, no por ello debemos ser con ellos tan estrictos como ellos intentan ser con los demás.
Por otro lado, el decir que eso no es matrimonio y que debería ser llamado de otra forma, no es más que una forma un tanto ruin de desviar el debate a cuestiones semánticas que no vienen al caso: aunque sea entre católicos, un matrimonio es un matrimonio, y una familia es una familia.
Y con esta alusión a la familia paso a otro tema candente del que mi opinión, espero, no resulte demasiado radical: También estoy a favor de permitir que los católicos adopten hijos.
Algunos se escandalizarán ante una afirmación de este tipo. Es probable que alguno responda con exclamaciones del tipo de “¿Católicos adoptando hijos? ¡Esos niños podrían hacerse católicos!”. Veo ese tipo de críticas y respondo: Si bien es cierto que a los hijos de católicos, y al contrario que, por ejemplo, ocurre en la informática o la homosexualidad, los inscriben en su secta sin que hayan alcanzado la mayoría de edad, sin consultarles, y sin poder borrarse después, violentando la Ley de Protección de Datos, con el fin de obtener beneficios fiscales de difícil justificación, ya he argumentado antes que los católicos son personas como los demás.
Pese a las opiniones de algunos y a los indicios, no hay pruebas evidentes de que unos padres católicos estén peor preparados para educar a un hijo, ni de que el ambiente religiosamente sesgado de un hogar católico sea una influencia negativa para el niño. Además, los tribunales de adopción juzgan cada caso individualmente, y es precisamente su labor determinar la idoneidad de los padres.
En definitiva, y pese a las opiniones de algunos sectores, creo que debería permitírseles también a los católicos tanto el matrimonio como la adopción.
Exactamente igual que a los informáticos y a los homosexuales..
martes, 2 de agosto de 2011
A dance with Jokin
Hace tiempo publiqué aquí que George RR Martin, autor de la conocidísima saga Canción de Hielo y Fuego, recientemente catapultada al mainstream por la serie Juego de Tronos había publicado en su web unos dibujos que yo había hecho, diciendo que le habían gustado mucho, y que quería dar las gracias al autor.
Yo le mandé un correo diciendo que me alegraba muchísimo que le hubieran gustado, y que me hacía muchísima ilusión que los hubiera publicado en su página web. Y por si colaba, le dije también que me haría mucha ilusión si decidiera llamar "Jokin" a alguno de los personajes, por secundario que fuera, del nuevo libro. Me respondió que lo tendría en cuenta al escribirlo, y:
Yo le mandé un correo diciendo que me alegraba muchísimo que le hubieran gustado, y que me hacía muchísima ilusión que los hubiera publicado en su página web. Y por si colaba, le dije también que me haría mucha ilusión si decidiera llamar "Jokin" a alguno de los personajes, por secundario que fuera, del nuevo libro. Me respondió que lo tendría en cuenta al escribirlo, y:
En efecto. Como puede verse, hay un Jokin en Danza con dragones. Así que ya puedo decir que doy nombre a un personaje de literatura fantástica. Huelga decir que me quedé ojiplático cuando lo descubrí.
Lo que está claro es que con detalles como este George RR Martin es un grande. Si ya era mi ídolo, ahora lo es un poco más.
Lo que está claro es que con detalles como este George RR Martin es un grande. Si ya era mi ídolo, ahora lo es un poco más.
lunes, 1 de agosto de 2011
Playa
Hacía años que no iba a la playa (dos, para ser exactos, cuando estuve en Mallorca), y más años aún (podrían ser fácilmente 8) que no me bañaba en una playa del Cantábrico.
Pero ayer estaba yo en casa aburrido cuando me propusieron el plan de ir a Sopelana, aprovechando el buen tiempo (¡por fin, sol en julio!), plan que acepté de inmediato.
Estuvimos un buen rato espatarrados en la arena, con el típico plan playero (cartas y helado) y luego tocaba la prueba de sumergirse en las gélidas aguas del Mar Cantábrico, que de gélidas tenían poco. La verdad, se estaba de maravilla, y me tiré un agradable rato haciendo la marsopa.
Después, como se ve en la oto, tiro con arco y hacer un poco el ganso con balón de playa, luchando contra el viento. Divertido plan, sin duda, para un domingo por la tarde.
Pero ayer estaba yo en casa aburrido cuando me propusieron el plan de ir a Sopelana, aprovechando el buen tiempo (¡por fin, sol en julio!), plan que acepté de inmediato.
Estuvimos un buen rato espatarrados en la arena, con el típico plan playero (cartas y helado) y luego tocaba la prueba de sumergirse en las gélidas aguas del Mar Cantábrico, que de gélidas tenían poco. La verdad, se estaba de maravilla, y me tiré un agradable rato haciendo la marsopa.
Después, como se ve en la oto, tiro con arco y hacer un poco el ganso con balón de playa, luchando contra el viento. Divertido plan, sin duda, para un domingo por la tarde.
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