miércoles, 2 de diciembre de 2009

San Petersburgo

Caja del juego

Ya que ayer el Bilbao Basket jugaba contra el equipo de esta ciudad, me viene a la memoria este entretenido juego de mesa, que sin pasar a la fama, puede proporcionar alguna que otra tarde de entretenimiento.

San Petersburgo es uno de esos juegos alemanes abstractos de "construye el chiringuito y acumula puntos de victoria" en los que el tema está totalmente incrustado con calzador, y no es más que una excusa, por lo que paso diréctamente a la mecánica.

Tablero y componentes

Básicamente hay 4 tipos de cartas; trabajadores, que generalmente dan dinero; edificios, que generalmente dan puntos de victoria; nobles, que suelen dar una combinación de ambos y cartas de mejora, que sirven para promocionar las anteriores.

Hay 4 rondas, y en cada una de ellas los jugadores van comprando por orden cartas, hasta que no quedan cartas de ese tipo, o hasta que todos pasan, y se pasa a la otra. Va por orden, y algunas son mejores que otras, por lo que el factor suerte de empezar antes es importante aquí. Para compensar, cada jugador será el primero en alguna de las categorías, y último en otra (aunque, ejem, la ventaja que da ser el primer jugador en comprar trabajadores en el primer turno es exagerada, la verdad), y cuando se han hecho las 4 fases, se va al turno nuevo. Es importante tener cuidado de no quedarse sin dinero, y de no ser demasiado ambicioso, pero tampoco descuidar las cosas que den puntos de victoria, que sin éstos no se gana.

Factor importante a tener en cuenta es la sinergia de que si compras una carta y ya tienes de ese tipo, obtienes un descuento, que va aumentando si tienes más. Así, si tienes por ejemplo 3 peleteros, el cuarto te costará 3 menos, el 5º 4 menos y así sucesivamente. Pero de cara a la estrategia, y lo que suele dar la partida, es importante tener en cuenta que cada tipo de noble que tengas te supone puntos de victoria al final de la partida (1 por el primero, 2 por el segundo, 3 por el tercero...)

El amigo contorsionista (Kontorist en la versión original)

El juego es ágil y entretetenido, y se le pilla el truco pronto, siendo ameno y rápido, siendo raro que una partida se alargue demasiado (en una hora da de sobra para jugar), pero lo malo es que en cuanto se le pilla la mecánica, y dado que hay estrategias claramente mejores que otras, se acaba jugando con el piloto automático puesto, y el que tenga la suerte de empezar, pues ahí tiene su gran ventaja.

En el lado anecdótico, la profanación lingüística a la que sometemos a este juego, donde rebautizamos cariñosamente a las cartas (en la versión alemana), donde el Kontorist (jefe de almacén) es el contorsionista, el Sekretar (secretario) es el policía secreto, o la Kammerfrau (ayudante de cámara) es la señorita de cama.

Reseña en Boardgamegeek

(Disponible en Chezgarcía)
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