martes, 15 de diciembre de 2009

Braid


Patontos

Paradójicamente dedicaré la entrada a un videojuego que aborrezco, que no me gusta un ápice, y con el que es raro que el mando de la consola dure en mi mano más de 5 minutos antes de ser arrojado a la papelera más cercana, pero es de caballeros saber alabar las virtudes del enemigo, y que a mí no me guste no significa que Braid no sea un señor juego.

¿De qué va Braid? Lo cierto es que el argumento no lo tengo muy claro, no es que me interese demasiado, ya que no he jugado el juego completo, algo debe de haber, pero no es lo importante.

¿Qué es Braid? Braid es un juego totalmente innovador, entre plataformas y puzzles, donde cada pantalla supone un auténtico quebradero de cabeza, y a veces hay que ser muy, muy retorcido para sacar la solución a algunas. Es difícil de narices.

Pero la dificultad de Braid no estriba en saltos difíciles o ajustadas maniobras. La complicación está en saber qué hacer, sobre qué bicho saltar, o en qué parte de la pantalla puede estar la clave. En qué clave, o en qué momento.


El hijo bastardo de Donkey Kong y Matrix

Sí, el momento. Una cosa que caracteriza a Braid es que se puede retroceder en el tiempo (bueno, técnicamente rebobinar). Por lo que si te matan, no pasa nada, y puedes volver atrás (me suena que algo parecido pasaba en algún Prince of Persia) puedes volver atrás las veces que haga falta, y a veces tendrás que ingeniártelas para que el bicho al que quieres pisar esté donde tú quieres y cuando tú quieres.

Adicionalmente, cada nivel tiene sus chorradillas, que se van complicando, y va sumando variables, como objetos verdes, que no retroceden, una sombra, que repite nuestros movimientos, y hay que aprender a controlar cual si de un video se tratase, un anillo que ralentiza el tiempo en un área concreta... y todos ellos hay que combinarlos, a veces de la forma más retorcida posible para completar, literalmente los puzzles.

Porque una cosa buena que hay que admitir a este juego, es que si te atascas en una pantalla te permite pasar. Simplemente, cada pantalla tiene un par de piezas de puzzle, con las que vamos componiendo un cuadro (y la de las piezas de puzzle del primer cuadro... para matarlos), aunque claro, para pasarse el juego, hay que tener todas.

En cuanto al aspecto visual y sonoro, tiene unos gráficos sencillos, totalmente naif, y una música relajante, que no impide que el juego se pueda convertir en estresante, y que hasta la personita más aparentemente calmada acabe profiriendo a voz en grito amenazas de muerte e imprecaciones diversas contra los programadores y sus familiares más cercanos. El juego no me gusta un pimiento, vale, pero admito que ver jugar al Braid me genera un malsano placer sádico, que confieso encuentro divertido.

A pesar de ello, o posiblemente por eso, es un juego que recomiendo, pues por su originalidad merece ser probado (y luego, si no te gusta, pues haz como yo y no lo juegues)

Disponible, que yo sepa, para PC y para Xbox360. Y creo que baratito.


¡Corre, Tim, corre!
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