martes, 2 de abril de 2013

Efectos del cambio de hora

 
Mmm... relojes...

Después de unas minivacaciones siempre cuesta reincorporarse y reubicar el reloj biológico para volver a madrugar. Pero hay veces que cuesta más que otras, y concretamente ayer me costó horrores dormirme. Me metí en la cama a las 12 y poco, en compañía de un libro (El pozo de la muerte), y aproximadamente a la 1 apagué ya la luz, a pesar de no tener nada de sueño. Pero claro, hoy tocaba madrugar.

Y nada. Vuelta, vuelta, vuelta, vuelta... el clásico ataque de insomnio. Estás incómodo, toses, te molesta algo, no pillas postura, das vueltas a la cabeza, te duele algo por puro aburrimiento, te levantas, vas al baño, vuelves a la cama, vueltas, vueltas... Al cuerno, a las 2 enciendo las luces y retomo el libro. Me termino el libro. Apago otra vez las luces... vuelta, vuelta...

Así hasta que a las 3 me vence el agotamiento y consigo dormir. Pero poco, pues a las 7 suena el cruel despertador, y encamino mis tambaleantes pasos a la oficina. Allí descubro que el insomnio ha sido endémico, y que casi nadie ha dormido bien. Sin duda los factores: vuelta al cole y cambio horario.

Consecuencia, una oficina llena de zombis. Afortunadamente hoy tenía bastantes cosas que hacer, y sobre todo eran cosas que se salían un poco de la monotonía, así que eso me ha ayudado a permanecer despierto.

Eso, y alguna visita, que siempre viene bien.
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